Fernando-Guinard
¿Cuándo descubriste que el erotismo era lo tuyo?
Mis padres eran muy conservadores y fui a un colegio de curas, entonces uno se va estupidizando. Pero afortunadamente el espíritu erótico se desarrolla desde temprano, incluso desde la infancia, cuando comienza uno a tener malos pensamientos.

¿Cuál fue tu primer mal pensamiento?
Coleccionaba mis muchachas de las revistas desnudas, las ponía en álbumes y las escondía abajo de la cama. También espiaba a las hermanas de los compañeros del colegio cuando estaban desnudas. Y me acuerdo de que a los 7 años acompañaba a mi abuelo a mirar a las muchachas de los colegios cuando salían por las tardes. A los dos nos encantaba ver niñas bonitas, eso es un placer. A mí me encantan las mujeres, por eso la revista Ojos, aunque somos muy liberales y respetamos todas las corrientes sexuales, muestra cuerpos de mujeres. Para mí el eterno femenino es lo más hermoso que hay.

En ese sentido tu mirada del erotismo es bastante clásica.
Clásica porque para mí la mujer es la reina de la naturaleza y si no existiera pues sería muy aburrido el vivir. Pero respeto todo. Hay gente que le gusta los animales, hay gente que se transforma en hombre, esa es la libertad, el arte erótico puede usar todas las temáticas. Lo que sí me interesa es que las obras sean contestatarias.

¿El arte erótico tiene que ser rupturista?
Claro, porque el arte tiene que denunciar y salir de la banalidad. Hay una sensibilidad muy banal hacia lo convencional, al arte decorativo para señoras. El arte tiene que producir placer pero también mostrarnos las luchas interiores del artista, expresarse, tratar de vomitar lo que le asquea. Una cosita que rompa con los esquemas. Lo erótico puede molestar a mucha gente y ahí siente uno como un placer sádico, ¿no? Que se aberraquen, qué rico. Como dicen las niñas después de hacer el amor: “qué rico”.

¿Con tu revista Ojos te sientes como el Hugh Hefner colombiano?
No, yo soy un pobre diablo al lado de él. De niño miraba mucho la Playboy, es una maravilla porque es la pionera de la libertad. Ojos también tiene esa libertad, no hay censura, no ponemos cosas que tapen los pezones.

¿Alguna vez te han censurado?
Siempre. En todas las exposiciones que he hecho he encontrado censura, me dicen “nosotros seleccionamos las obras que vamos a exponer”. Los ministerios de Relaciones Exteriores y de Cultura están manejados por señoras muy conservadoras que no quieren problemas ni con la Iglesia ni con los países que tienen relaciones. La gente friega mucho, la mayoría es inculta, ignorante y supersticiosa: todo lo que tenga que ver con erotismo es un pecado. Cuando en toda la historia de la humanidad siempre ha sido tratado el erotismo, como los griegos, los romanos… El erotismo es la vida.

Chile es un país bien católico…
He conocido chilenos y me cuentan que es muy conservador. Pero el espíritu erótico siempre ha existido, por ejemplo cuando estuvo este fotógrafo, Spencer Tunick, Santiago se enloqueció, eso fue una liberación total. O los poemas de Pablo Neruda, que son maravillosos: “cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos”, ese es uno de los poemas más bellos a un cuerpo de mujer.

El Happening: erotismo colectivo
Fernando-Guinard-Fotografía-de-la-serie-'Erótica-mitológica'-de-Pablo-Maire,-único-exponente-chileno-del-MaReA
¿Qué propuestas traes al Festival?
Voy a hacer una curaduría de algunas de las obras que se van a presentar, dar charlas y de golpe podemos hacer un happening con los que quieran participar.

¿Cómo funciona un happening?
Nos juntamos hasta 40 personas y para empezar vamos todos a desnudarnos. Si tú eres poeta entonces haz tus poemas, si eres bailarín haz danza, si tú eres acróbata haces tus cosas y después se comienza a trabajar en grupo. Hacemos unos juegos de teatro, vamos a mirarnos a los ojos, a saltar unos encima de otros, vamos a hacer una pirámide. Es improvisado todo. Una escena puede ser que se acuesten unas personas y otras comiencen a pasar sus cuerpos por encima, ahí hay contacto.

¿Es una obligación sacarse la ropa?
La condición es que sea sin ropa, porque cuando estamos desnudos es cuando más desnudos estamos. En un happening erótico todo el mundo tiene que estar desnudo, si no pues no vaya.

¿Y no se producen erecciones, por ejemplo?
En los que yo he estado nunca he visto erecciones. En un juego de esos lo más importante es la expresión, no es de excitación. Me imagino que para el que tenga una erección debe ser como penoso.

¿Ha pasado que un happening evolucione a algo más explícito, como una orgía?
Generalmente no, son más bien expresiones de liberación y de compartir. Las orgías son otro nivel.

¿Alguna vez participaste en una?
No, no me gustan las orgías, me gusta la intimidad con la persona y el secreto y la complacencia y la seducción. Incluso las experiencias de infidelidad son maravillosas porque son dos seres que se están liberando y compartiendo sus secretos. Eso es muy bello.

¿Crees en la monogamia?
No. La infidelidad todos la tenemos, pero tiene que ser secreto y los secretos son solamente entre los cómplices, una cosa íntima que no puede llegar a saber todo el mundo porque entonces se pueden dañar las relaciones. Van a mirar la entrevista y van a decir “¡Ay este es un infiel!”, pero bueno, no soy hipócrita, uno es infiel. Eso de que la gente es fiel son puras mentiras, como los dioses humanizados y los humanos divinizados.

FestARTErótica 2014 / 16, 17 y 18 de octubre / Teatro Cariola, San Diego 246 / Información: www.entrepoemasysabanas.com