Marcha Trabajadores 6

Es el principal anhelo que la CUT deseaba en una Reforma Laboral, sin embargo, los dirigentes de la multisindical saben que la negociación por rama no tiene cabida en el “Proyecto de Ley que moderniza las relaciones laborales” ingresado ayer al Congreso. Así lo han confirmado en múltiples ocasiones los diputados Osvaldo Andrade y Tucapel Jiménez, y los senadores Juan Pablo Letelier y Carolina Goic, todos de las Comisiones de Trabajo. “No está en el Programa de gobierno de la Presidenta”, es siempre la respuesta.

Desde la Fundación Sol, sin embargo, señalan que es precisamente ese tema la “gran deuda que está pendiente desde el año ’79”, principalmente porque hasta antes del Golpe de Estado existía -a grandes rasgos- la famosa negociación por rama de actividad económico. “Se estableció un mecanismo que era con participación del Estado que eran las comisiones tripartitas. Entonces tu tenías, por ejemplo, la comisión tripartita para el cuero y el calzado. Estaban los representantes de los trabajadores de la rama, los representantes de la empresa y también estaba el Estado”, comenta el economista de la Universidad Católica e investigador del Área de Sindicatos y Negociación Colectiva de la Fundación Sol, Gonzalo Durán.

En 1973 se suspende la acción sindical y en 1979, bajo la dirección de José Piñera, se activa el Plan Laboral que reestablece la actividad, pero bajo las condiciones que tenemos hoy: con reemplazo en la huelga, con grupos negociadores y con sindicatos debilitados. Desde la recuperación de la democracia hubo dos intentos de una reforma estructural, pero fueron detenidos primero por René Cortázar en el Ministerio del Trabajo y luego por Andrés Velasco en Hacienda.

Por esa misma razón Durán considera que la actual no se trata de una reforma estructural, sino más bien de un “ajuste al plan laboral del ’79. Nosotros no la calificaríamos como reforma por el hecho de que no está presente la negociación colectiva por rama, que ni siquiera es algo que nos pusiera a la vanguardia de los sistemas de relaciones laborales sino que es algo que por mucho tiempo han tenido los países de altos ingresos y muchos países en América Latina”. De hecho, Chile es uno de los pocos países de la OCDE que no contempla la posibilidad de negociar por sector económico, donde cerca del 90% de las naciones integrantes la contemplan.

Esos países realizan la negociación por rama bajo dos mecanismos: el de negociación articulada y el de cascada. En el primero se dividen temas que los trabajadores negociarán al interior de la empresa y otros que pasarán a discutirse en la rama. En la de cascada se negocia en ambos niveles: “Por ejemplo negocias salarios a través de la empresa y luego a nivel de la rama vuelves a hacerlo por segunda vez. Y lo que haces es potenciar tu piso inicial y así vas mejorando condiciones”, explican en la Fundación Sol.

Nada de esto está integrado en el Proyecto de Ley y difícilmente será considerado como indicación. “Entonces si se planteaba esto como una gran reforma, que eso esté ausente para nosotros es grave, porque en este momento es cuando la Nueva Mayoría tenía los votos para hacer las modificaciones en el Parlamento”, señala Durán.

Incluso desde la CUT han declarado que, en la práctica, en Chile grupos como los empleados fiscales negocian de forma colectiva todos los años. El temor, sin embargo, de parte de los empresarios, es que las negociaciones por rama lleven a huelgas masivas, como ha ocurrido en países vecinos. Para Durán esa aprensión “es no creer en que los trabajadores son responsables. Los propios trabajadores de países europeos, son conscientes de lo que puede significar que haya una huelga en un sector estratégico y que el país se paralice”. El fondo, señala, es “reivindicar el sentido que tiene una huelga. En el caso chileno nos acostumbramos a tener un sentido de huelga que es anti natural que es esta huelga que no paraliza”.

Más allá de la sola idea de paralizar un sector económico, lo que busca la negociación por rama es enfrentar directamente la desigualdad en la distribución de los ingresos: “Acá es donde se pone en riesgo, por así decirlo, la tasa de ganancia de los empresarios. Si aquí se logra una negociación colectiva por rama de actividad económica, que no quepa duda que eso va a generar que los empresarios disminuyan su tasa de ganancia y eso se transfiera del capital al trabajo, hacia los trabajadores y con eso se va a mejorar la distribución de ingresos, que es algo que Chile necesita de manera urgente. En ese sentido es incluso más importante que la Reforma Tributaria”, dice Durán. Agrega que “la idea es que se equipare la cancha en el sentido de que pueda existir una amenaza real de la huelga. Y que eso provoque que el empresario suelte las lucas, por decirlo en buen chileno, que es lo que no ha pasado en este tiempo, donde el 1% más rico acumula casi el 31% de los ingresos”.

Lo más cercano que se podría avanzar hasta ahora, sin embargo, está relacionado a la propuesta laboral de la Democracia Cristiana, que establece algunas alternativas sólo para cierto tipo de empresas. “Por ejemplo un mall, que a pesar de que tiene muchas empresas dentro, para el tema de las salas cunas hoy es considerado como una unidad, también podría serlo para otros temas dentro de las negociaciones, como establecer ciertos horarios o beneficios”, señala la senadora de la Comisión de Trabajo, Carolina Goic. Agrega, eso sí que “es distinto a la negociación por rama. Si bien puede ser algo a lo que quisiéramos aspirar, no está en los contenidos de este proyecto”.

Nolberto Díaz, vicepresidente de la CUT, está de acuerdo en que la negociación por rama es básica para superar desigualdades, e incluso señala que en este y otros sentidos del proyecto “los trabajadores se van a ver obligados a superar la ley vigente si es que la legislación es insuficiente”. Agrega también que si bien es una aspiración de la Central, recién hoy comenzarán a definirse, durante el Comité Ejecutivo, las indicaciones que promoverán al interior del Congreso, donde la negociación colectiva tiene un rechazo transversal.