litio

El pasado 29 de abril la multinancional Rockwood Lithium, la segunda empresa productora de litio en Chile y que hace algunos unos meses fue adquirida por Albemarle Corporation, enfrentó la primera audiencia de un arbitraje en curso en la Cámara de Comercio de Santiago.

El procedimiento -similar al que mantiene Soquimich con Corfo en esta misma instancia- es por $19 mil millones y se sustenta en que la compañía se habría negado a pagar las obras de ampliación que la constructora Ocegtel, propiedad de Víctor Realini, empresario de Calama, realizó en la planta La Negra, emplazada al sur de Antofagasta.

La Negra es la planta química que Rockwood tienen Chile y que se suma a la planta de extracción que posee en las pertenencias mineras en arriendo a Corfo en el Salar de Atacama. En La Negra la compañía ha invertido en los últimos cinco años cerca de US$ 300 millones para modernizar sus procesos y desarrollar el insumo básico para el desarrollo de automóviles eléctricos. Las obras tenían como objetivo aumentar la producción de carbonato de litio desde 27 mil a 47 mil toneladas anuales y debían estar listas a principios de este año.

Sin embargo, la planta aún no está operativa y según Ocegtel, Rockwood además hoy existe una deuda pendiente que tienen a la constructora norteña al borde de la quiebra. Desde Rockwood, en cambio, aseguran que la información de la empresa contratista es falsa y que es Ocegtel quien debe dinero por haber entregado la construcción con atraso y en mal estado.

LA HISTORIA

El abogado Manuel Morera, quien asesora a Ocegtel, afirma que esta empresa se adjudicó dos contratos con Rockwood en el año 2013 por trajabos en La Negra. Ambos tenían como fecha tope para la entrega de obras el 27 de enero de 2014 y contemplaban que los suministros básicos de operación fueran entregados por Rockwood mientras que Ocegtel asumía la ejecución de obras.

Esta compañía, recalca, no tenía problemas para ello ya que posee más de 35 años de experiencia y ha participado en proyectos mineros y en la construcción de ALMA y el observatorio Paranal.

Los problemas comenzaron, asegura Morera, cuando Rockwood se atrasó con la entrega de material, lo que modificó el cronograma. Cuando la construcción finalmente estuvo lista, Rockwood se negó a firmar la recepción de obra y no se pagó lo adeudado, que sumaría $19 mil millones.

Un abogado de Rockwood, sin embargo, refuta esta versión. Consultado por The Clinic Online asegura que la empresa trabajó en la ampliación con 15 contratistas y que sólo con dos hubo problemas: Ocegtel y una filial de Sigdo Koppers que también está sometiendo el tema a arbitraje.

Pues bien, esta fuente plantea que Ocegtel “mintió para adjudicarse los trabajos” y que nunca tuvo la capacidad real para ejecutar la obra comprometida, que Rockwood debió asumir el pago de sueldos a trabajadores para intentar cumplir con los plazos y que cuando Ocegtel se retiró de las faenas hubo que contratar a otras empresas para subsanar problemas graves como filtraciones en la planta.

Acusa, además, que cada día que pasa sin que opere La Negra es una pérdida de millones de dólares para la compañía.

Para el fisco, no obstante, el atraso no implica grandes pérdidas ya que el contrato de Rockwood es el que se firmó en 1980 con la entonces Sociedad Chilena del Litio que establece un pacto por 30 años con prórrogas automáticas y sucesivas de 5 años, exento del pago de regalías por Litio. Sí paga dinero al Estado por la explotación de Magnesio (10% del precio de venta neto) y por Potasio y otros productos, 2% del precio de venta neto y 3% desde 1986.