*Foto: Imagen de la mejilla -ya suturada- de Pablo, tras la agresión.

“El día martes en la noche me llamó una prima que vive en el predio familiar en Vichuquén. Me dijo que el incendio estaba cerca y que peligraba nuestra casa y la de ellos, ubicada en un cerro. Hay mucho eucaliptus y pino por allá que se secan en verano, así que decidimos ir a ver. Ese mismo día nos llamó el vecino del predio, que tiene su casa separada de la nuestra por un camino vecinal muy chico. Nos pidió permiso para cortar árboles de nuestro terreno con la excusa de que podían quemarse, pero mi papá le dijo que por ningún motivo porque él nos ha robado antes, se mete a sacar leña y materiales constantemente, ha sido su costumbre toda la vida. Es un huevón como de 40 años que se llama Leopoldo Rivera, tenemos muy mala relación por su forma de actuar.

El miércoles al mediodía con mi papá terminamos de trabajar en el campo en Curicó. Cargamos la camioneta con diez bidones de agua, ropa y cosas para la familia de una amiga de allá, además de comida para quien la necesitara. También llevamos un par de palas y herramientas para apoyar con los trabajos para cortar el fuego y proteger las casas.

Llegamos a Vichuquén como a las 16:00 hrs. Apenas entramos al terreno vimos como 40 personas, entre brigadistas y vecinos, trabajando dentro de la parcela con una máquina retroexcavadora manejada por Leopoldo a 300 metros de la casa de mi prima, quien por suerte estaba en Llico viendo otra casa que peligraba. El vecino estaba rompiendo todo: botó 20 árboles, derribó la cerca y ya se habían robado los alambres y los palos. Les dijimos que por favor pararan porque estaban dejando la cagada, pero ellos decían que había peligro de incendio siendo que hace horas el viento había cambiado en dirección opuesta. El fuego estaba a más de 20 kms. de distancia, por lo que no se justificaba todo este operativo.

Empezó la discusión y Leopoldo se volvió loco, empezó a gritar y a insultarnos haciendo un verdadero show. El resto empezó a imitarlo, eran muchos así que no nos pusimos violentos, pero sí le dijimos que era un barsa, que sacara su máquina de ahí inmediatamente, que cómo se le ocurría hacer esto sin nuestro permiso y después de que se lo negamos expresamente. Entonces la gente empezó a gritarnos garabatos y a tirarnos piedras, por lo que mejor nos fuimos de ahí y nos pasamos a la parte donde está mi casa.

La gente nos siguió, andaban en autos y camionetas que los acarreaban. El grupo aumentó a 50 personas y en ese momento empiezan a gritar: “¡Ahí está la camioneta del viejo culiao! ¡Ahí están los hueones que están quemando el bosque!”. Entraron al predio armados con palas y piedras, nos empezaron a agredir en nuestra propia casa. Pesqué la camioneta con mi viejo y tomamos el camino de salida y cuando arranco, veo a un periodista dentro del predio filmándolo todo, parecía un montaje preparado. Incluso había una camioneta bloqueándome la salida. En ese momento una piedra como de 4 kilos atravesó la ventana y me rompió dos dientes, además de abrirme una herida en la mejilla. Me dejó noqueado por unos tres segundos y caí en un canal con la camioneta, mientras me seguían lloviendo las piedras y los palos. Por suerte a mi viejo no le pasó nada.

Afuera, en el camino, había camionetas del OS9 de Carabineros, mirando toda la escena sin hacer nada. No entraron al predio, me pareció raro que estuvieran como esperando sin moverse, incluso cuando me tiraron una pala al parabrisas ni se inmutaron. Logré salir al camino y avanzar 1,5 kilómetros más o menos, cuando de repente veo que vienen unos huevones persiguiéndonos y apuntándonos con una pistola a bordo de una camioneta roja que distinguí de hace un rato, así que paré. Eran carabineros de civil y nos redujeron: a mí me bajaron mientras me apuntaban con una pistola y los dos con mi viejo, que tiene 64 años, quedamos tirados en el suelo mientras registraban la camioneta.

Acto seguido vienen los periodistas, que estaban dateados de todos nuestros movimientos. Nos sacaban fotos y nos grababan mientras estábamos reducidos. Se nos tiraron unos lugareños encima a insultarnos y querían golpearnos. Debo decir que igual estaba enojado e increpé a un oficial del OS9, le dije que parara la hueá si yo había ido a mi casa a ayudar y me encontré con una operación para robarme, en la que más encima me tiraron piedras y una pala.

Ahí los efectivos cacharon que la estaban cagando. Nos pararon, nos sacudimos la tierra y nos pidieron disculpas. Después llegó otra camioneta con carabineros de uniforme. Me metieron dentro del auto policial mientras que mi viejo, acompañado de un oficial, se fue manejando su camioneta. Fuimos al predio donde el vecino seguía trabajando con la retroexcavadora, les mostré a los carabineros que era mi terreno y el daño que estaba haciendo, que no le habíamos dado permiso y que más encima aún estaba rompiendo la tierra y los árboles.

Entonces los carabineros se bajaron y lo tomaron preso. Entre medio, Leopoldo le pegó a un carabinero, mientras su familia que había llegado también les daban patadas y empujones a los oficiales. La gente seguía dentro de mi predio y pude reconocer al que me tiró la piedra en la cara. También se lo llevaron detenido. Después fuimos a constatar lesiones a la posta: tengo dos dientes quebrados y me dejaron una herida abierta en la mejilla izquierda, que debo coserme. Nos dirigimos al retén para que tomaran nuestra declaración y ahí estaba la familia del vecino llorando, exigiendo que lo soltaran.

En ese lugar me devolvieron el teléfono, ya que me lo revisaron. El de mi viejo también. Encontraron la llamada que nos hizo el vecino el día anterior, lo que sirvió como prueba. Entonces prendo el celular y veo que tenía miles de llamadas de amigos y familiares, incluso abogados, que me habían visto en televisión y en Internet donde nos identificaban como pirómanos. Fotos y videos en las que se ven claramente nuestras caras, con el titular de que habían sorprendido a los que andan prendiendo fuego en Vichuquén. Quedé pa’ la cagá, no lo podía creer.

Ahora estoy bajando todo lo que puedo, cada noticia y foto que se publique, porque estoy recopilando material para interponer una demanda contra los medios que me están difamando a mí y a mi papá. Hay un medio de Curicó, “Vivimos la Noticia”, que me ha afectado mucho pues soy de allá. Pero en especial creo que Chilevisión hizo una fiesta de este episodio, ya que subieron el video hasta a YouTube y han repetido la noticia dos días seguidos. Nos dicen pirómanos y que disparamos a carabineros, ha sido una locura.


*Foto: Imagen de las piedras lanzadas hacia la camioneta de Pablo.

He recibido el apoyo de amigos y familiares en redes sociales. Pero también se ha metido gente que no conozco a postearme en Facebook, a acusarme de quemar Vichuquén y difundiendo las noticias donde me inculpaban. Obviamente las personas que me conocen saben que no andaba prendiendo fuego, yo había viajado a ayudar y estaba posteando en el camino, mandando fotos a mis amigos del estado de los incendios porque pasé por Hualañé y vi el desastre.

Es humillante que te traten así en el lugar donde te criaste. Yo viví desde que nací hasta los 9 años en la zona, me críe ahí. Ahora tengo 29 años y es un lugar especial en mi vida.

Cuando vas a ayudar y te encuentras con tu predio invadido de gente, con tu vecino botando árboles y llevándoselos para robar madera, más encima con una turba de personas ayudándole en esto, es para quedar loco, realmente era inentendible la situación.

Ahora no puedo volver allá. ¿Para qué? ¿Para que me peguen de nuevo y me traten de algo que no soy? Si la gente decía que estaba prendiendo fuego y que me estaba escondiendo en mi casa, así de absurdo y estúpido es todo esto. Fue impactante ver gente que yo conozco desde que vivía ahí agrediéndome con todo. Incluso el hermano de la que fue mi nana estaba tirándome piedras.

La camioneta sufrió daños millonarios. Es una Chevrolet 2006, de una cabina, pero que uso para trabajar y, aunque es barata, los repuestos son caros. El avalúo del daño por la ventana, el parabrisas, los espejos y los piedrazos en todas partes, calculo que debe ser de 4 millones de pesos. Eso sin contar los árboles y la tierra arruinada del predio.

El vecino no se va a ir preso, yo lo sé, aunque esté detenido por daños a la propiedad privada, agresión a mí y a los efectivos de carabineros. Pero la demanda a los medios va. Tengo miedo de salir de mi casa y que me sigan agrediendo. Si voy al centro es obvio que me van a reconocer y con toda la histeria que hay es fácil que me saquen la chucha, y a mi papá también. Solo quiero que esto termine de una vez y poder concentrarme en ayudar en lo que pueda. Con el incendio y esto, ha sido una verdadera pesadilla de la que quiero salir pronto”.