Me gusta Melania y sus constantes desprecios hacia su esposo Donald Trump. Me provoca mucha curiosidad y sospecha su mediática relación, así que me puse a revisar por internet las noticias sobre el matrimonio.

Fue impresionante darme cuenta del rol que está desempeñando la Primera Dama para la prensa mundial y variados sectores de la sociedad. Las revistas de moda adoran su “look”, otras critican lo caro de su vestuario. Se ha convertido rápidamente en un referente contemporáneo, casi al nivel de Jackie Kennedy -según Vogue-, pero con un esposo que todo el mundo odia. Es una ex-modelo que pone en ejercicio los códigos estéticos de la moda en su nueva vida republicana. Sabe presumir lo blindada que se puede estar, siendo la esposa del presidente norteamericano, pero también sabe burlarse del hombre más poderoso del momento, dando pauta a los medios con cada gesto que deja entre ver en cada aparición pública. Es como si le hiciera clases a las mujeres del mundo que desean ese nivel de vida, siendo esposa de un magnate desquiciado.

Melania sabe jugar las cartas de su marido, un hombre que tiene una larga carrera empresarial-farandulera. Ser la esposa del presidente más odiado del momento no es fácil. Sin embargo, ha logrado que hasta las pancartas de ciertas feministas solidaricen con su angustiante deber como esposa, de tener que tolerarlo en silencio, dejándonos pistas a los espectadores de la desgracia que significa estar casada con él. Tiene un magíster de astucia y aguante. No fue ni miss Estados Unidos ni miss Universo -certámenes de los que su esposo es propietario-, pero está siendo Primera Dama y la más notable de todas.

Sin embargo, sospecho que Melania es la mejor alianza que puede tener Donald Trump en su burdo gobierno; ella sabe dirigir su propio guión y dar las mejores imágenes para mantener nutrida a la prensa mundial. Luce bien frente a las cámaras: es sensual, contenida, como una milf de alguna porno gringa, una señora que parece tener un látigo, pero lo esconde para verse dulce, casi una víctima encantadora.

Donald Trump parece tener relaciones competitivas con las mujeres que decide casarse. “Sé que competir es muy difícil para ellas, porque amo lo que hago, de veras lo amo”, dijo de sus exesposas Ivana y Marla, exmodelos también, en el programa Nightline en febrero de 2008, refiriéndose a sus quiebres matrimoniales. Casi diez años después, al parecer, Donald vuelve a verse envuelto en una carrera competitiva con una esposa. O, al menos, ese es el show que han montado para nosotros. Un millonario experimentado en la tv de su país con una exmodelo saben muy bien cómo relacionarse ante las cámaras. Donald nunca ha tenido problemas con que lo odien. Ha jugado ese papel en varias apariciones suyas en la television y en el cine. Sabe que, a pesar de todo el odio y las burlas, ha tenido el poder suficiente y ahora no cualquier poder. Después de todo, su carrera empresarial (y política) es el motor de su existencia. No le interesa que el mundo entero lo quiera, sin embargo, tampoco es cierto que lo odian en todas partes; hay un gran porcentaje de norteamericanos nacionalistas orgullosos de su nuevo mandatario. Donald Trump puede darse el lujo de permitir que su esposa juegue a humillarlo públicamente.

Me cuesta creer que algo se les va de las manos. Llevan más de diez años juntos. Un matrimonio conflictivo -real o tongo, da igual- es un espectáculo que siempre asegura éxito, muchas portadas de revistas en todo el mundo, noticieros de la tv y memes en Facebook.

Melania lo está haciendo perfectamente. Su esposo acaba de firmar un contrato de alianza belica con Arabia Saudita y sigue en investigacion la supuesta relación política que tendría con Rusia. La belleza imprudente de la Primera Dama y sus desprecios son suficiente para generar otras noticias. Quizás, realmente están con problemas matrimoniales y, en el esfuerzo de verse como una familia feliz, a Melania se le escape el odio. Pero los juegos de las grandes celebridades son impúdicos cuando se trata de defender una carrera, más aun en tiempos de guerra mundial.

*Prostituto y escritor feminista, activista CUDS.