Como tantas veces, como frente a Argentina en las definiciones de la Copa América 2015 y 2016, la generación dorada del fútbol chileno mostró todo su temple, toda su categoría para avanzar a la final de la Copa Confederaciones donde la espera Alemania o México, que juegan mañana.

La Roja debió batallar duros 90 minutos contra Portugal y Cristiano Ronaldo y luego extender todo hasta el alargue. En el epílogo, tras una brega más o menos pareja, los dirigidos de Juan Antonio Pizzi debieron sobreponerse a una clara falta penal que se comió el árbitro iraní, y a un doble palo que dejó a los lusos con tiritones.

En la tanda de penales, Claudio Bravo atajó los tres primeros lanzamientos de los europeos, mientras que para la Roja no fallaron Arturo Vidal, Charles Aránguiz y Alexis Sánchez.

De esa forma, Chile cerró la definición por 3-0.

Con la de hoy, la selección chilena consigue su tercera final consecutiva tras las de Copa América que ganó el 4 de julio de 2015 en el Estadio Nacional de Santiago y la del 26 de junio de 2016 en el Metlife Stadium de Nueva Jersey.

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