Días turbulentos vive el partido de la presidenta Michelle Bachelet. A los vínculos del alcalde de San Ramón, Miguel Ángel Aguilera, con narcotraficantes de población La Bandera, destapados en una investigación periodística de TVN el domingo pasado, se sumó la crisis gatillada con el subsecretario de Interior Mahmud Aleuy, estrecho colaborador de la Mandataria, por la decisión del Ejecutivo de recalificar la querella por ley antiterrorista contra los cuatro comuneros mapuches en huelga de hambre. Molesto por la desautorización, el hombre fuerte de Interior, según trascendió, quiso dar un paso al costado, pero finalmente, el martes se resolvió que se tomará tres semanas de vacaciones para enfriar los ánimos y desactivar su renuncia.

Ayer, la Mandataria volvió a dejar a Aleuy sin mucho margen de maniobra e intentó bajarle el perfil a la situación. “Él no me ha presentado ninguna renuncia, aquí no hay una crisis en La Moneda”, afirmó Bachelet, en las afueras de Palacio, y luego explicó que las vacaciones del subsecretario se deben a que durante el verano no pudo hacer uso de sus feriados legales por los incendios en la zona centro sur y estaba muy cansado.

Luego, Bachelet, fiel a su estilo, envió un mensaje público al subsecretario para superar la tensión, en que reconoció su afecto por él y el trabajo que ha realizado como responsable del orden público y como articulador de la Nueva Mayoría.

“Hemos tenido una conversación muy buena, somos amigos de muchos años, nos conocemos muchísimo. Nos tenemos gran afecto, pero por sobre todo gran respeto, porque yo sé que es un hombre muy trabajador que ha hecho un trabajo estupendo”, dijo la Mandataria.

Distintos dirigentes del Partido Socialista concuerdan en que Aleuy acatará la orden de Bachelet de seguir en el gobierno y retornará a su puesto el próximo 2 de noviembre. Además, en sus declaraciones, deslizan una crítica hacia el subsecretario al recordar que quien, en definitiva, toma las decisiones y manda en el gobierno es la Presidenta Bachelet, por lo tanto, no corresponde que sus colaboradores más cercanos cuestionen sus determinaciones. Menos aún, en un partido como el socialista, que tiene un trauma histórico por su falta de apoyo y cuestionamientos a las directrices fijadas por Salvador Allende durante la Unidad Popular.

En privado, algunos importantes personeros del PS, dicen que no se explican la conducta de Aleuy al escalar tanto el conflicto. Califican su actitud como una “pataleta” para demostrar su poder en el Ejecutivo y agregan que efectivamente necesita vacaciones para despejarse y aclarar sus ideas.

De forma oficial, el secretario general del partido, Andrés Santander, recalcó que, más allá de lo que digan los medios, la Presidenta ayer aclaró que no existió renuncia alguna y sostuvo que Aleuy volverá a sus funciones con normalidad.

“Estoy convencido que el subsecretario de Interior sabe que el gobierno es dirigido por la Presidenta y que ella toma las decisiones. Los funcionarios de confianza no pueden hacer otra cosa que seguir sus decisiones, porque ella fue electa por voluntad popular para eso. Eso Aleuy lo entiende perfectamente, no me cabe duda que va a retomar sus funciones”, sostuvo Santander.

El senador de la bancada socialista, Carlos Montes, cree que la resolución adoptada por Bachelet con los comuneros responde a la extensión de la huelga y que su estado de salud se estaba agravando.

“Es cierto que fue un retroceso para Aleuy, pero se hizo por razones humanitarias, además es una recalificación de la querella, aquí no hay impunidad. Hay que entender que lo peor que le podría haber pasado al país habría sido un desenlace fatal”, reflexionó Montes.

“Espero que Aleuy retome sus funciones. Va a volver, las afirmaciones de la Presidenta así lo indican, y él es un aporte muy importante para el Gobierno”, agregó el influyente senador del PS.

En tanto, el diputado del PS, Manuel Monsalve, también aseguró que la crisis con Aleuy se va a resolver cuando retorne de sus días de descanso.

“Conociendo al subsecretario, él tiene dos líneas de conducta muy claras, que no creo que vaya a cambiar ahora. Primero, él entiende que finalmente la que manda es la Presidenta y que el gabinete se debe alinear con eso. Pueden haber discrepancias en cómo abordar el tema indígena, pero Bachelet ya resolvió. No creo que Aluey discrepe, debe estar molesto con la forma, pero su segunda línea de conducta es que va a acatar. No tengo dudas al respecto”, afirmó el diputado Monsalve.

El diputado Marcello Schilling, por su parte, sostuvo que en el diccionario de la Real Academia Española “tomar vacaciones no es sinónimo de renunciar” y agregó que “Aleuy, como buen humanista, no tenía ningún inconveniente en salvar la vida de los comuneros”. El diputado cree que su molestia se originó por las declaraciones del Ministro de Desarrollo Social, Marcos Barraza, quien es responsable de las políticas públicas en materia de los pueblos originarios.

Barraza, en una entrevista, el fin de semana pasado, criticó la Operación Huracán, encabezada por Aleuy, en la que se detuvo a ocho comuneros mapuches, acusados de la quema de camiones.

Lo de Aleuy, señalan, es un problema que tiene solución; más complejo es el caso de San Ramón.

EL ESCÁNDALO QUE SE VEÍA VENIR

En las oficinas del partido, ubicado en calle París, hace tiempo que sus dirigentes habían escuchado de los vínculos de Miguel Ángel Aguilera con el narcotráfico, denunciados en el último capítulo de Informe Especial de TVN. Varios parlamentarios y militantes de la zona sur alertaron de la situación, pero ninguno entregó antecedentes concretos. Era más bien un rumor de pasillo, explican antiguos miembros de la directiva.

No se hizo nada por investigar, porque además de no existir una denuncia formal, muchos personeros le debían más de algo a Aguilera, acusan en el PS. El alcalde de San Ramón ostentaba gran capacidad de acarrear votos para las internas del partido o procesos como el refichaje y en eso radicaba su poder.

Su masa de votantes cautivos en San Ramón, le permitió al edil obtener una vicepresidencia en el partido y cercanía con otros dirigentes con más peso, como José Miguel Insulza o Osvaldo Andrade, acusan fuentes del PS. Algunos incluso están bastante contentos con la caída de Aguilera, un dirigente que por sus prácticas, consideran, contaminaba al PS.

El diputado Monsalve, personalmente, había alertado que ciertos alcaldes, como Aguilera, lograban mucha influencia en el partido, a través del control que tenían de los votantes de su comuna, obtenidos con mecanismos sospechosos. “He sido de los que ha reclamado sobre este desequilibrio porque permite abusos, ellos terminan coaptando al partido”, acusó.

Tras la transmisión del programa que evidenciaba la contratación de personas con condenas y dedicadas al narcotráfico en el municipio de San Ramón, se citó a comisión política y se decidió entregar los antecedentes al Tribunal Supremo. Ese mismo lunes, el edil pidió en una carta suspender su militancia para concentrarse en su defensa.

La instancia disciplinaria del partido, además, suspendió a tres militantes y Miguel Sánchez Yáñez fue expulsado.

A su vez, la colectividad, para desmarcarse del cuestionado alcalde, presentó una denuncia ante la justicia contra todos quienes resulten responsables de ilícitos o irregularidades en el pago de honorarios con fondos públicos.

“Nosotros, como partido, condenamos cualquier hecho que tenga que ver con acciones delictuales o reñidas con la ética y con el debido comportamiento que se espera de un militante socialista. Por eso, apenas se denunciaron los hechos, tomamos varias acciones, desde el punto de vista político, que son las que nos corresponden. Actuamos con la premura que la situación requería”, afirmó el secretario general del PS.

Santander también destacó que el Partido presentó la denuncia ante la justicia, para que sea el Ministerio Público y el Poder Judicial el que esclarezca los hechos. “Nosotros jamás estamos por defensas corporativa. Creemos que tiene que existir máxima transparencia en estos hechos para recobrar la confianza de la gente”, concluyó.