El dato es claro: Las mujeres heterosexuales son las que menos orgasmos tienen, según el estudio Archives of Sexual Behavior.

Entonces, a partir de la certeza de que existe la brecha orgásmica es que hay que preguntarse: ¿son conscientes los hombres de ella?

Un artículo de Vice España, escrito por Ana Iris Simón, sostiene que la respuesta viene a hacer algo así como “quizá sí y les da igual si nos corremos o no siempre que logren descargar su simiente y polinizarnos. Quizá sea que las mujeres no hacemos lo suficiente por acabar con esa brecha mientras repetimos las palabras “heteropatriarcado” y “empoderamiento” cada vez que tenemos oportunidad”.

También dice Simón que pudiera ser que la “única educación sexual que recibimos en nuestra vida es YouPorn, Beeg y PornHub. Y en la mayoría de las piezas que albergan estas páginas, en la mayoría del porno mainstream, hecho por y para hombres, a la mujer se la reduce a la categoría de ente con orificios”.

“Realmente creo que los hombres sí se preocupan por el placer femenino, pero se preocupan mal. Se centran más en alimentar su propia autoestima o valía personal, en reafirmar su virilidad, que en tener un encuentro real con la otra persona o en compartir una experiencia real y entregada al otro por completo en la que ambos puedan disfrutar de su cuerpo y el del otro”, dice Alejandro Villena, Coordinador de la Unidad de Sexología clínica y Salud Sexual de la Consulta Dr. Carlos Chiclana.

Con la respuesta del especialista, la cronista decide salir a la calle y preguntar a los hombres, a boca de jarro, cuánto saben del placer femenino.

“Les pregunto, cuando era más joven les preguntaba más, quizá. Les digo les gusta, si no, qué les gustaría… y también me he visto algún vídeo de Youtube, no te lo voy a negar”, contesta uno de los entrevistados.

A partir de esa respuesta, se le pregunta a Villena si entonces uno de los problemas es la falta de comunicación. “Ambas partes deben entrenar la habilidad de la comunicación en el ámbito sexual, aprendiendo a expresar sus propios gustos y preferencias: qué cosas les excitan, cuáles son sus deseos y fantasías, que es importante para ellos, que soy el uno para el otro… Siempre respetando al ser humano que se tiene delante. También creo que es importante saber expresar cuando no se está disfrutando de algo y por qué, qué cosas les molestan o qué carencias existen en el encuentro y sugerir, de manera asertiva, nuevas formas de hacerlo para que la otra persona también pueda introducir cambios y se alcance un mayor bienestar en la relación”, responde.

Cuenta Simón que luego de las entrevista en la calle le sucede algo particular. “Tengo mucho calor y no es porque esté excitada: estoy pasando vergüenza. Mucha vergüenza. Y me siento mal, porque yo me sonrojo al preguntar sobre sexo pero los hombres aleatorios que me responden, aparentemente, lo toman como algo natural. No se ponen nerviosos ni rojos”.

Prosigue con que se da cuenta, inspirada en la respuesta de uno de los entrevistados, que “la aparente desvergüenza de los tíos es un buen símil de los roles de género que a veces se dan en el sexo. A ellos les han enseñado a no tener tapujos, a ser rudos, a dominar. A nosotras a tener pudor, a ser sumisas y delicadas. E igual esos roles tienen más que ver de lo que pensamos con la brecha orgásmica. Con que las mujeres heteros seamos el grupo demográfico que menos orgasmos tiene. El experto en sexualidad Alejandro Villena suscribe en parte mis sospechas”.

“Sin duda, es primordial que exista un papel proactivo por parte de la mujer también. Todos tenemos el derecho y el deber de reivindicar nuestra propia sexualidad. La mujer no debe mantenerse en un papel pasivo o de resignación, donde el hombre alecciona o adoctrina sobre el sexo”, es lo que recibe como respuesta.