-Habrá que preguntarle qué pasó a la CEP- reflexionaba ayer un exministro de Sebastián Piñera. La encuesta que nunca había errado en sus proyecciones, se tornó falible con el debut del voto voluntario en la carrera presidencial y lo peor para el piñerismo es que todos los cálculos triunfalistas se sustentaban en aquellos números que no tuvieron un correlato con la realidad. Piñera no obtuvo el 42% de los sufragios y apenas se empinó al 36,6%; Alejandro Guillier sí consolidó el 22% proyectado (obtuvo 21, 4%); y Beatriz Sánchez superó en 12 puntos ese 8% que la dejaba como una fuerza marginal.

El excolaborador de Piñera intentó omitir frente a las cámaras de televisión la intraquilidad que se instaló en la derecha. Sus expertos habían fijado como piso para un triunfo seguro el 40% de preferencias este 19 de noviembre y una diferencia con Guillier de 10%. A José Antonio Kast le daban un máximo de cinco puntos y los más optimistas creían que si votaban sólo 6 millones de ciudadanos era factible incluso ganar en primera vuelta.

Todos los pronósticos fallaron. El único que lo reconoció en público, cuando las primeras tendencias ya indicaban que la postulante del Frente Amplio sería la estrella de la jornada, fue el exalcalde de Santiago, Pablo Zalaquett. “Menos de 40% es complejo”, dijo. Y efectivamente lo es.

Por más que la estrategia de emergencia elaborada en el piso 22 del hotel Crown Plaza -donde Piñera esperó los resultados junto a su familia, Andrés Chadwick y Cecilia Pérez, entre otros- fue asegurar que la clave para el balotaje son los 14 puntos que separan al exmandatario de Guillier, en la interna el análisis es mucho más duro. Las estimaciones son que la segunda vuelta se va a definir por 20 mil votos y que todo va a depender de si la Nueva Mayoría logra o no convencer al Frente Amplio de unirse en un “Todos contra Piñera”.

La carrera segura ya no es tal y eso se reflejaba en los rostros taciturnos que circulaban por el hotel.

-Nosotros somos así. Cuando vamos arriba, creemos que ganamos todo y que somos invencibles. Cuando perdemos, nos vamos a la chucha-, resumía un rostro de la UDI que miraba una y otra vez el teléfono sin convencerse del millón trescientos mil votos de Beatriz Sánchez y del casi 8% de Kast.

Ese salto de Kast fue la segunda sorpresa de la noche. Inesperado y “dañino”, recalcan en el comando.

-Piñera no se puede derechizar. El voto de Kast sólo tiene como alternativa a Piñera, pero ese 5% de Carolina Goic puede elegir entre Piñera y Guillier. Hay que enfocarse ahí-, recalca otra figura del piñerismo.

El camino, en cualquier caso, lo hizo fácil el diputado. Al final de la jornada, y luego de que Piñera lo mencionara en su discurso de “triunfo”, anunció su apoyo sin condiciones a la figura de Chile Vamos. Luego se reunieron y sellaron la alianza. La lucha por la DC quedó abierta. Anoche, el exministro de Interior de Piñera, y actual jefe de campaña, lo reflejó en Canal 13: “Hay que hacer las cosas bien, las reformas hay que mejorarlas. No todo lo que está haciendo este gobierno está malo”, dijo sin pudor alguno.

Así, pasada las 21:00 horas, rodeado de su familia, y lejos del exitismo que marcó la campaña, Piñera aseveró en el escenario montado en el Crown Plaza que había escuchado “en forma fuerte y clara pero también con mucha humildad la voz de los chilenos” y adujo, en una idea fuerza que repitieron sus colaboradores, que “este resultado es muy parecido al del 2009 y ustedes recordarán que el 2009 ganamos la elección”.

En rigor, no lo es. El universo de 2009 correspondía a un padrón de voto obligatorio que le dio a Piñera el 44%. Hoy nada asegura que el 8% de Kast se trasvasije instantáneamente al postulante de la derecha. En la otra vereda, Guillier tampoco tiene certeza sobre qué hará la debutante tercera fuerza política del país y lo que anhela Piñera es que el Frente Amplio opte por su crecimiento en el parlamento y le dé la espalda al senador. Sánchez no fue clara respecto de qué llamado harán a los electores. Sólo señaló que Piñera es un retroceso.

LA INCÓGNITA DEL BALOTAJE

“¡A trabajar por el triunfo, tenemos 30 días!”, exclamó Guillier ayer cerca de las 22 horas, acompañado por parte de su familia y 12 de los 24 ministros de la Presidenta Bachelet.

Los principales rostros de la Nueva Mayoría, quizás porque se esperaba una victoria absoluta de Piñera, no llegaron hasta el Hotel Fundador de Santiago Centro. Pero ahora, que el escenario está abierto, pese a que el abanderado apenas se alzó sobre el 22% y Sánchez le pisó los talones, es esperable que las colectividades se tomen la campaña por el balotaje.

Guillier, es cierto, tiene el peor resultado que ha obtenido el oficialismo y es un postulante que en la derecha definen como “sin sangre”, pero a la vez es quien podría aglutinar a las fuerzas que se oponen a Piñera.

Por lo mismo, ayer el legislador se denominó como “el representante del mundo progresista en la segunda vuelta” y agradeció las llamadas de Goic y Sánchez: “La elección de hoy nos muestra una nueva dimensión de la política, porque nuevos jóvenes han llegado al Congreso Nacional (…) quiero decirles que tengo la convicción de que hoy triunfó el futuro y no el pasado, pero necesitamos propuestas que en la segunda vuelta nos agrupen a todos”, aseveró.

Las negociaciones ya están en marcha y lo que está claro es que esta vez ni la CEP servirá de referencia para saber qué pasará el 17 de diciembre.