El pasado miércoles 6 de diciembre, Álvaro Saieh Bendeck (68) realizó el encuentro anual para la recaudación de fondos de la Fundación Descúbreme en el exclusivo Hotel Santiago (ex Hyatt), ubicado en el límite entre las comunas de Las Condes y Vitacura.

Entre los asistentes estaban Ignacio Cueto, del grupo Lan, y Bernardo Larraín Matte, presidente de la Sofofa, además de otros dueños de importantes empresas chilenas, sociedades privadas y activos que, ironiza una fuente presente en el encuentro, en conjunto “concentran cerca del 70% del PIB nacional”.

Como ha sido la tónica de las últimas reuniones, el tema de discusión en pasillos fue el balotaje entre Sebastián Piñera y Alejandro Guillier. Cueto aseveró que confiaba en que ganaría, aunque por poco, el “Chatito”, como conocen sus más cercanos al exaccionista de Lan; y Larraín Matte añadió que todos los esfuerzos iban en esa línea.

Sin embargo, relata un testigo, lo más sorprendente vino después: ambos coincidieron en que, más allá de quién triunfara el 17 de diciembre, vendrían cuatro años “complejos” para el país en cuanto a las demandas ciudadanas, pero que el sistema político y económico se mantendría estable y sólo respondería con cambios paulatinos.

Las palabras de Cueto y Larraín Matte, pesos pesados dentro del sector, dieron cuenta de que el ambiente en el empresariado chileno está más tranquilo en comparación a las jornadas posteriores a la primera vuelta presidencial, donde la imaginada victoria de Piñera chocó con el impensado 20% de Beatriz Sánchez.

A días de la segunda vuelta, la sensación que ronda en el gremio es que pueden aplacar su intranquilidad inicial respecto a una eventual derrota de Piñera, quien continúa siendo, sin dudas, el candidato predilecto.

Entre otras consideraciones, concluyeron que los cambios estructurales que podrían atentar contra sus intereses, como una modificación a la Constitución, sólo es factible con un quórum del que se carece. Después de todo, la proporción en el Congreso sigue siendo favorable al sector político que más les acomoda.

Un hombre de negocios ligado al fútbol, conocedor de la interna empresarial, incluso plantea que “Piñera y Guillier son idóneos. Piñera, evidentemente, tiene mejores equipos, da certeza de que vamos a dar un salto importante, pero Guillier tampoco es la hecatombe. Chile no es el Caribe. Hay una vulgarización al hablar de Chilezuela”.

Esta visión es un reflejo de que el debate en el gremio se ha despolarizado. Guillier ya no es sinónimo de marxismo leninismo ni Piñera del paraíso. Al menos no terrenal.

En la recaudación de fondos de la Fundación Descúbreme, por ejemplo, se habló de las últimas intervenciones públicas que han expuesto a Piñera como un candidato menos cuidadoso que su versión 2010, con tallas poco afortunadas y fuera de lugar. Ven al “Chatito” más impetuoso que de costumbre y eso les inspira inseguridad.

Para comprender este cambio de actitud, un abogado con llegada en directorios empresariales asegura que hay que hacer una distinción entre la élite industrial y agrícola y la élite financiera.

Mientras el primer grupo tiene apuestas e inversiones a largo plazo y, por lo mismo, la certeza de “perdurar” más allá de cualquier gestión; los financieros se enfocan en la ganancia rápida y las “pasadas”.

Ellos, apunta, siguen en la línea de crear “terrorismo económico” y dar a entender que el país se acaba si triunfa Guillier.

Son esos los capitales los que anuncian su retiro del país y los que miran con recelo la mano que el candidato oficialista pretende meter “en el bolsillo a quienes concentran el ingreso”.

En esta línea de preocupación se ubica el empresario Jorge Errázuriz, quien en conversación con The Clinic, afirma que “Guillier está generando un nivel de incertidumbre que no se conocía en Chile”.

“De Bachelet se pueden decir muchas cosas, pero tiene formación y manejo, acá estamos hablamos de un periodista que sabe muy poco de muy pocas cosas y eso es fatal para el ambiente empresarial. Mejor que siga leyendo noticias que eso lo hace muy bien”, dice el economista de la U. de Chile, junto con aseverar que “no se trata de efectos graves ni campañas del terror, pero cuatro años de mediocridad son muy costosos”.

Empresario Jorge Errázuriz: “¿Quién ha hecho más patria el señor Guillier o yo?” – The Clinic Online

Jorge Errázuriz (64) es un bicho raro en la élite chilena. Economista de la Universidad Católica, exsocio fundador de Celfin y militante de Ciudadanos, lleva la batuta entre los millonarios liberales. Está en contra de todo lo que representa la derecha cavernaria, pero en esta pasada, tuvo que renunciar a defender las banderas valóricas, para entregar su apoyo a Sebastián Piñera.

Por otro lado, desde compañías ligadas al sector minero, confirman que su postura es distinta. De acuerdo a lo comentado en un consejo donde participaron varias empresas del rubro, celebrado a comienzos de este mes, los planes económicos de un grupo clave superan ampliamente los cuatro años gubernamentales. Además, sostienen que los proyectos a largo plazo ya en marcha no peligran con una hipotética victoria de Guillier.

Eso sí, advierten que los inversionistas extranjeros son más “sensibles” a los cambios políticos que pueda vivir el país: “Nosotros entendemos que Chile no tiene mayores sobresaltos económicos y políticos. Sabemos que un candidato puede decir muchas cosas en campaña y que otra cosa es desde la presidencia, pero los que invierten plata de afuera, no. Ellos están más desconfiados y susceptibles”.

Esta dualidad de percepciones, según un jurista de la plaza, marcan una importante diferencia con relación a la última ocasión en que el programa político de un candidato, en cualquier grado, amenazó abiertamente sus intereses: “En todo caso, el clima no es como el del ’73. Los empresarios aprendieron que la democracia tiene un valor en sí mismo en un mundo globalizado y como sea van a preferir la estabilidad”.

“Después de la primera vuelta estaban aterrados, ahora ya han vuelto a la cordura. Si gana Guillier o si gana Piñera, las inversiones sobrepasan en tiempo a cualquier gobierno”, complementa.

CAMPAÑA DEL TERROR

Esta perspectiva, instalada gradualmente dentro del círculo, dista notablemente de la primera reacción tras el resultado electoral del pasado domingo 29 de noviembre.

El 36% de votos que obtuvo Piñera, sumado al 22% de Guillier y el 20% de Sánchez, instaló un clima de “profunda inquietud entre la mayoría de los empresarios”, reconocen desde una de las sociedades privadas más importantes de Chile.

A la luz de los hechos, vale la pena indicar que el término “profunda inquietud” fue acuñado como eufemismo para un sentir más próximo a la histeria y el terror.

Para algunos, el resultado fue un llamado a la acción.

En este sentido, la primera muestra que reveló la preocupación del empresariado tardó menos de 24 horas en manifestarse: la caída de la Bolsa de Santiago.

El lunes 30 de noviembre, el Ipsa -marcador de las principales acciones que se transan en la Bolsa de Comercio- anotó una disminución de 5,86% a 5,07%, lo que significó su peor rendimiento diario de los últimos seis años. Las principales bajas de la jornada se registraron en las acciones de los sectores Construcción e Inmobiliario, Commodities y Banca.

El mercado extendió este comportamiento hasta fines del mes pasado, que cerró con una desvaloración del mismo índice en torno al 10% y marcó el desempeño mensual más bajo de los últimos 16 años.

Aunque algunos accionistas de los sectores mencionados descarten que este hecho fuese orquestado, admiten que fue un fiel reflejo del temor que asentó el desenlace de la instancia presidencial y que les favorece el impacto que genera vincular ambos sucesos.

En la misma línea, un informe redactado por BCI Estudios después del episodio, fue interpretado como un alarmante adelanto de lo que se pondría en juego desde entonces: “Estos candidatos (Piñera y Guillier) se presentarán a la segunda vuelta del próximo 17 de diciembre, donde vislumbramos un resultado estrecho. Como análisis preliminar, estimamos que los próximos mensajes de los candidatos buscarán atraer votantes distintos. Por un lado Piñera buscará apoyo en posturas de centro, mientras que Guillier hará lo propio en la izquierda más extrema”.

La reflexión fue que el foco de los aspirantes a La Moneda, nominalmente, daría un giro a la izquierda y estaría puesto en sectores críticos a la estructura neoliberal, así como también a políticas favorables al empresariado.

Esta lectura fue unánime y se manifestó a través de distintos movimientos por parte de los que se sintieron amenazados, más allá de los empresarios.

Por un lado, se propagaron una serie de cadenas virtuales que guardan una importante similitud entre sí: el apocalíptico tenor de sus contenidos.

Así, por ejemplo, un mensaje difundido por WhatsApp, propone “asumir que Chile se va a ir cuesta abajo” tras el resultado electoral. “Qué hacer: comenzar a desprenderse de activos; tener abierta una cuenta para poder sacar divisas”, reza el texto.

Incluso propone emigrar a Estados Unidos, ya que “tendría una diferente tasa impositiva que puede ser interesante”.
Paralelamente, dentro y fuera de la pantalla virtual, se sumaron rostros hasta entonces inéditos a la campaña del candidato de Chile Vamos.

Si bien sorprendió la tuitera irrupción de Marcelo “Chino” Ríos a favor de Piñera, la que generó mayor impacto fue la maratonista Erika Olivera y el concepto que logró instalar.

“A mí no me gustaría tener un país como Venezuela. Y lo digo sinceramente. No me gustaría que mis hijos vieran una realidad como la que vemos a través de los medios de comunicación, lo que están viviendo millones de venezolanos”, dijo la diputada electa, el 21 de noviembre pasado. “Es lo que veo para el futuro de nuestro país si seguimos así”, afirmó más tarde.

Así nació Chilezuela. Un país que mezcla las características políticas y económicas que rigen al país ubicado al norte del continente, con el peligro que supondría una victoria de Guillier.

Lejos de apagar la polémica, siete días después, Piñera sostuvo que el candidato de la Fuerza de la Mayoría “está cada día más violento, más demagogo, más populista, más errático y se parece cada día más a Maduro. Me pregunto dónde nos conduce ese camino”.

Aunque luego Olivera admitiera que su dicho “no fue correcto”, y que le “faltó experiencia política”, el término se mantuvo en la discusión.

Junto a otros factores, estas intervenciones derivaron en una escalada de tensión que incluso llevó a replantear la estadía de algunos empresarios en el suelo nacional.

Como un ofrecimiento seductor, firmas nacionales con oficinas en Miami han alentado el mercado inmobiliario del puerto estadounidense con más ahínco que lo normal, reconocen algunos tentados.

Incluso un empresario afirma que recibió una invitación a inicios de este mes para viajar a buscar un refugio frente al supuesto avance del marxismo-leninismo-chilevenezualismo en territorio nacional.