Tenía que hacer algo. Después de darle vueltas al asunto y convocar en el proyecto a diversos pobladores de la Villa Francia, el cura obrero Mariano Puga tenía claro el objetivo: realizar un inmenso mural de bienvenida al Papa Francisco. El diseño, elaborado por el artista Luis Henríquez, “Mico”, inspirado en la famosa imagen del Santo Padre con una paloma en la mano y una selección de frases cuidadosamente escogidas pronunciadas por el sumo pontífice, comenzó a realizarse este fin de semana en la intersección de las calles Yelcho y 5 de abril.

Para el emblemático sacerdote de La Legua, la obra representa un testimonio que la propia Iglesia se ha encargado de acallar. La voz de un Papa que ha transmitido, más de lo que se presume comúnmente, la preocupación por el alcance perverso de la sociedad de mercado, su preocupación por los pobres y la necesidad de salir a hacer líos a la calle en busca de una sociedad más justa, fraterna y compasiva.

¿Con qué Iglesia se encontrará el Papa Francisco cuando aterrice en Chile?

Yo diría, como lo acaba de decir un teólogo a un grupo de curas en un retiro de la fraternidad del hermanito Carlos de Foucauld, se encontrará con la Iglesia chilena más fome de la historia.

¿Por qué está fome la Iglesia chilena?

Porque es una Iglesia que se olvidó de Jesús y el evangelio. Una Iglesia que se olvidó de los pobres. Una Iglesia que no mira a los excluidos, a los 20 mil que alojan en las calles de Santiago, a los 220 mil que todavía están en situación de pobreza, a los excluidos del pueblo mapuche, a los que padecen pensiones indignas, a los que no tienen derecho de una educación para llegar a la universidad porque no tienen plata, a los que no pueden pagar los hospitales privados. Ese es el tema.

Se ha criticado también a la organización, precisamente por excluir a las comunidades cristianas de base. Las entradas, incluso, hay que solicitarlas por internet. ¿Qué piensa de esta burocracia?

Es la misma crítica que les hice cuando fui y me dijeron “no padre, si tiene que venir a buscar entradas”. ¿Cómo es la cuestión?, les respondí, acaso para el domingo de ramos, cuando Jesús entró a Jerusalén, había que tener entradas para ir a acompañarlo en el burro. Si el domingo de ramos fue una marcha religioso-política, eso es clarísimo, había todo un sistema con el emperador, los sumo sacerdotes y el rey que representaba a Roma. Y ahí tenías a un pobre patipelado, montado arriba de un burro que decía que era el rey y lo seguían los sectores combativos, los zelotes, que eran los que se oponían por la vía armada al imperio, y los enfermos, los endemoniados que él había sanado, los de mal vivir quienes encontraron un sentido nuevo a sus vidas y decían que éste era el que venía a gobernar. Entonces lo agarraron, lo bajaron del burro y lo crucificaron en una cruz como a un revolucionario que venía a embolinar la perdiz. De ahí venimos.

De una Iglesia traicionera…

La Iglesia nunca ha sido limpia. Nunca. Los fundamentos humanos de la Iglesia fueron Pedro, un cobarde que traicionó a Jesús mientras lo torturaban. O sea, que me digan a mí que esta Iglesia es traidora no me asombra, si siempre ha sido traidora. Date cuenta de la soledad y el fracaso de Jesús que le dijo tú eres Pedro y sobre esta piedra voy a poner mi Iglesia. Y Pablo, un perseguidor, que dice que era un aborto, lo expresa en sus cartas, y estaba cuando apedrearon a Esteban, y luego reconoce que Dios tuvo misericordia de él y que dará la vida por quien dio la vida por él. Bueno, de ahí venimos. El gran teólogo del siglo XIV, Tomás de Aquino, dice ecclesia christi casta meretrix, la iglesia de Cristo es una casta prostituta. Lo que viene de Jesús, el evangelio, la hace casta, y lo que viene cuando empezamos a mirarnos el ombligo, mi egoísmo, mi afán de poder, mi realidad sexual, y ver solo mi felicidad es propio del que prostituye el amor, la justicia y el derecho de los pobres en función de su egocentrismo. Esa es la Iglesia…

En el mural que pintaron en Villa Francia aluden a una frase del Papa sobre la economía de mercado que mata y excluye. Tiene que ver también con la prostitución del sistema que ha permeado todas las capas sociales.

Yo no sé de economía, pero cuando tú oyes hablar a Jesús sobre el sistema del imperio romano, donde los ricos de Palestina tenían que producir y pagar unos impuestos impresionantes a Roma. Eso era lo que sostenía al imperio: las conquistas, las tasas y los esclavos de los distintos países conquistados. Así funcionaba el sistema: por un patricio romano, había 400 esclavos.

Bueno, guardando las proporciones, en más de dos mil años no ha cambiado mucho el asunto…

En Chile hay mil familias que ganan 500 millones de pesos al mes y hay dos millones de familias que ganan 300 mil pesos mensuales. Nada ha cambiado sustancialmente. Han pasado más de dos mil años de evolución científica, técnica y el uno por ciento del país consume el 40 por ciento del PIB de Chile. Cuando uno analiza esas cifras, porque el evangelio de Jesús es taxativo y dice que no se puede servir a Dios y al dinero. Y es aún más cruel, porque asegura que se odiará a uno y se amará al otro. O sea, para Jesús el que endiosa el dinero, odia a Dios. Y la gloria de Dios, como dice Romero, es que el pobre viva. Eso viene de una antigua tradición de la Iglesia, de Ireneo de Lyon, cuando decía que la gloria de Dios es que el hombre viva. La gloria de Dios no es de los creyentes que dicen treinta veces gloria al padre, al hijo y al espíritu santo.

Cree que este sistema económico, cuyo dios es el dinero, impide que la gente pueda visibilizar al pobre…

Pregúntale a los que van a misa. Yo soy liturgista. He estudiado en el mejor instituto de liturgia que hay en el mundo, en Francia. Mis maestros fueron todos los peritos del concilio. Ellos me enseñaron, a través de la liturgia, cosas como esta: eso que llamamos misa, teológicamente, es lo que hizo Jesús. Es una tradición. Usó pan, sí; usó vino, sí; dijo ciertas palabras, sí. Ahí entonces se tiene que producir mágicamente la presencia. La liturgia antigua dice que si mientras el Papa está celebrando la misa, entra un pobre y no tiene donde sentarse, el Papa le debe dar el asiento y él sentarse en la grada, porque ese pobre es tan Cristo como el pan y vino que compartimos. Pero hoy día a los pobres no los dejan ni entrar. Si el pobre viene piojento o borracho, le dicen caballero, estamos en misa, por favor quédese afuera.

¿Quiénes son los verdaderos revolucionarios cristianos hoy en día?

Gente como la señora que ves ahí, que no es de las que grita más, pero que vive su día a día en la sencillez. Ella, por ejemplo, tiene a un papá enfermo, vive en una casa pobre y es una mujer que nunca se ha quejado. Hay otra mujer que tiene dos hermanos con enfermedades catastróficas, una joya de marido, dos niños y una mamá con alzhaimer y vive feliz. La única preocupación de ella es poder ayudar a otras familias que viven situaciones parecidas. Por eso Jesús decía ustedes son los felices, ustedes son los limpios, los hambrientos de la tierra nueva. Si estas personas nunca se armaron, nunca mataron a nadie, nunca sembraron el odio. Vivieron el amor hasta las últimas. Esos son los rostros verdaderos de Jesús.

IGLESIA MANCHADA

¿Cuál es la preocupación de la Iglesia chilena por la visita del Santo Padre?

No tengo idea, fíjate. Estoy totalmente desconcertado. No sé qué preocupación tienen. Fuera de lo único oficial que han dicho: “Papa Francisco, yo te invito”. O sea, nosotros lo invitamos, pero ¿a quién estoy invitando? Si yo estoy invitando a alguien, por lo menos díganme quién es. Escucha esta frasecita del Papa: “prefiero una Iglesia accidentada, herida, manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades. Una Iglesia viva”. Él dice que nos arriesguemos, que tengamos caídas, nos manchemos, o sea, que para arriesgarse hay que cometer errores. Habla de una Iglesia herida, incomprendida, cuestionada, accidentada. Una Iglesia manchada y enferma de encierro.

Parece una definición certera…

Sí, es la de una Iglesia que pone barreras, entraditas personales, que luego vas a ver, porque ya nos contaron que incluso andan algunos vendiendo las entradas.

¿Qué piensas de que se llegue a ese extremo?

Es como cuando se revenden las entradas del Colo Colo. Entonces si esa persona, que tiene una entrada, vende la suya, muestra qué calidad de cristianos tenemos. Y en el fondo, habla sobre el Papa que conocemos y los valores que nos ha transmitido. Si yo no he encontrado a Jesús, si no he encontrado la compasión hacia el pobre y el reprimido, yo vendo mi entrada, claro que la vendo.

¿Por dónde crees que va a ir el mensaje del Papa?

Pregúntaselo a él…

Te lo digo porque me comentaste que esperabas que te sorprendiera.

Te contestaré a través de hechos relacionados con el mismo Papa. Este año se cumplieron 500 años de que Lutero pusiera en la universidad de Wittenberg, en Alemania, sus tesis contra la doctrina teológica de la Iglesia católica. Hubo una gran asamblea en Suecia, que es el país más luterano del mundo, le dan la palabra al Papa, sucesor de los que habían condenado al infierno a Lutero, porque la Iglesia no quemaba a los herejes, los condenaba a la hoguera y el poder civil los quemaba vivos como a Juana de Arco. Esa es la hipocresía. Entonces Francisco toma la palabra y dice yo vengo a gradecer a Lutero que le haya devuelto la biblia al pueblo. Habría que preguntarse hoy en día cuántos católicos conocen la biblia después de 500 años de la reforma. Cuando los pobres lean la biblia a los curas se les acabará el autoritarismo, porque toda la autoridad que los curas usamos depende de la ideología que hay en el catolicismo: el curita está cerca de Dios y dice lo que Dios quiere.

¿Hablas de manipulación?

Evidente, la manipulación consiste en silenciar. Jesús dice ustedes son todos hermanos iguales en derecho donde yo, tú y el Papa tienen los mismos derechos. En latín ministros significa servidores y tienen dos funciones: que el pueblo conozca a Jesús y ame como él nos enseñó, pero en ninguna parte se habla de la autoridad a la que hay que obedecer. Eso no es el evangelio. Por eso digo que hay que conocer al Papa por sus gestos. Francisco es un hombre que quebró con la tradición de que los Papas viven en el palacio de San Dámaso y prefirió seguir viviendo en una pensión. Pero eso en Chile no lo transmiten. Es un gesto importante.

Qué otros gestos te parecen significativos…

Tampoco salió a visitar países católicos para que lo aplaudan, pero sí fue a Lampedusa donde están cruzando miles de africanos que quieren vivir, comer y trabajar en Europa. Es un Papa que le lava los pies a una musulmana mientras la Yihad está matando a miles de cristianos, valora la alegría del evangelio y elabora una encíclica sobre la ecología. A través de esos símbolos, él quiere decir lo que dice. Actúa exactamente al revés de los otros Papas que están llenos de documentos que le hablan al mundo sobre las condiciones de la historia humana, dirigida a los grandes pensadores, a los líderes políticos. Este es un Papa que, por primera vez, uno puede tomar una carta suya, leerla entre los pobres y ellos la entienden.

Por qué no se transmite esa imagen del Papa…

Los culpables son los obispos y nosotros los curas por no transmitir lo que el Papa dice y hace. ¿Qué hemos hecho nosotros fuera de decir que es el sucesor de San Pedro y que es un latinoamericano? Poco, en cambio, sabemos de los riesgos que él está tomando. Lo único que se sabe es que hay una resistencia en su contra y que acaba de sacar a cuatro cardenales por lo que ustedes llamarían un complot.

¿Y cómo se llamaría eso mismo en la Iglesia?

En la Iglesia hay una forma mucho más hipócrita de hablar que es la sana doctrina. Este Papa ha tocado un tema relevante que tiene que ver con el uso de la misericordia, no del juicio y la condena. Ha reiterado varias veces quién soy yo para hablarle al mundo homosexual, quién soy yo para prohibirle la comunión a los divorciados católicos vueltos a casar. En las escrituras, Cristo le dice a la gente cuando sorprende a una mujer en un acto público de adulterio que el que esté libre de pecado tire la primera piedra. Esa es la mirada de este Papa. Antes han sido de una Iglesia que condena y enjuicia cualquier tema a través de su moral. Frente a los homesexuales, moral, frente al matrimonio monoparental, moral. ¿Y qué hacía Jesús? Jesús no era un judío de la moral. Jesús trasciende la moral y esa es la novedad de la Iglesia. Mira ese cartelito que dice “sean compasivos como el padre de ustedes”.

BACHELET Y PIÑERA

Se ha hablado mucho de los cuatro mil millones que cuesta la visita del Papa, ¿qué piensas de esa discusión?

Creo que es algo típico de la mentalidad de hoy. Todo esto debió hacerse más calladito, al pueblo no le interesa tampoco eso. Nadie sabe cuánto se gastó para la visita de Juan Pablo II y estoy seguro que debió haber sido una fortuna inmensa que aportaron los países católicos de Europa, porque la Iglesia chilena no tenía cómo y Pinochet menos. Estábamos preocupados por los derechos humanos y los detenidos desaparecidos. Era una Iglesia que venía de la Vicaría de la Solidaridad. Ahora, es justo también preguntarse: ¿por qué toda esa plata se ha gastado de espalda al pueblo? Esa es una pregunta que seguramente hubiera hecho el Padre Hurtado.

¿Faltó otro tipo de gente en la comisión organizadora? ¿Haber consultado a los que participaron en la visita de Juan Pablo II?

Hay obispos que tuvieron un protagonismo importante en la visita papal anterior y que no fueron consultados para nada. Mujeres como la Luisa Riveros que es un símbolo de la Iglesia de los pobres, que no está en ninguna comisión. Pero eso es como pedirle peras al olmo. Yo creo que se debieron haber hecho dos comisiones. Una que organiza en el campo de la logística, de la seguridad, y otra de carácter pastoral encargada de preparar un encuentro con las comunidades cristianas y el pueblo de Dios en Chile. Pero esa pastoral no existe. Ha sido todo entregado a una comisión organizadora.

Queda al menos la organización popular. ¿Cuánto cuesta convocar hoy en día a la gente a realizar un mural? Me imagino que en los años 80 hubiesen participado muchos más.

Uff, no habríamos sabido quéhacer con tanta gente. Los murales se pintaban de noche y representaban a una Iglesia en resistencia durante la dictadura. Todos estos cabros de los murales fueron formados en esta misma comunidad. Hoy cuesta mucho más. Hay creyentes nuevos y combativos pero todo es muy lento. Es lo mismo si me preguntas cuánto cuesta hacer una premilitancia para el Partido Comunista. Tanto cuesta que ya no lo hacen. Están como a la pesca…

¿Por qué cuesta tanto constituir comunidad?

Porque la sociedad de mercado está hecha para contrarrestar la comunidad. Es la respuesta filosófica y económica para la solución de un individuo. Como decía Hobbes en el siglo XVIII, el hombre es el lobo del hombre, y la sociedad de mercado es exactamente lo contrario de la comunión que era el lema de los primeros cristianos. Nadie consideraba propio lo que tenía, todo se tenía en común. Y si tú tenías fortuna, te quedabas con la fortuna necesaria para alimentar a tu familia y el resto lo ponías a disposición de la comunidad. De ahí viene la palabra comunión. Esto quiere decir que para que un cristiano entre en una comunidad, tiene que convertirse de la mentalidad de mercado y eso cuesta cada vez más.

¿En qué lo notas diariamente?

Un poblador que le ha ido muy bien en los negocios, por ejemplo, nos pasó plata para hacer una navidad solidaria. Entonces mandamos dos mil cartas donde les decíamos a los vecinos que se acercaba la navidad y que Jesús nos venía a abrir los ojos para que miráramos al lado. ¿Sabe usted algo de su vecino migrante, mapuche o de los ancianos que viven al lado suyo con 87 mil pesos mensuales? ¿Sabe usted algo de los niños abusados y que andan metidos en la droga? Entonces dejamos un pesebre en una plaza para que se organizaran entre los vecinos y puedan mirar juntos el problema de la comunidad. ¿Cuál crees tú que fue la reacción?

Probablemente no se sintieron aludidos…

Todos dijeron qué bonito, pero nadie hizo nada por los migrantes. Así está hoy en día la combativa Villa Francia. Nosotros repartimos información por todos los boliches de la población para pintar el mural del Papa y ¿cuántos llegaron? Cualquier proceso revolucionario requiere de una generación crucificada que dé la vida por sus sueños y cada vez son menos los que están dispuestos a sacrificarse por los pobres y los excluidos. Estoy agotado, no me da más la cabecita, pero creo que así está esta vida.

¿Cómo se recuperan esos sueños?

Yo creo que se recuperan por acontecimientos históricos. Desde la historia civil se los denominan grandes líderes y, desde los evangelios, profetas. Como Gandhi, Martin Luther King, Mandela. Pero en Chile no hay ninguno. Hoy día estamos en una pobreza de líderes increíble.

¿Qué piensas de Bachelet y su lucha por reivindicar los derechos sociales?

Yo siempre he dicho que la despedida de Bachelet va a ser un acontecimiento sociopolítico. Yo soy un hincha acrítico de ella. La limpieza de su vida me hace tapar todas los desaciertos políticos de sus ministros. Y bueno, ahora llega un tontón que no tiene ninguna historia ética para mostrar liderazgo y lo elegimos presidente. Quiero creer que es un hombre con vocación social, pero mientras el pueblo gana una porquería, él se enriquece juntando miles de millones de pesos.

¿No le crees a Piñera?

¿Cómo le voy a creer? Yo entiendo que la gente que lo apoya es por el sistema de mercado, para tener cada vez más, pero todo eso es a costa de quiénes. Ellos no miran para el lado porque piensan que después les va a chorrear. Pero el Papa Juan Pablo II dijo que los pobres no podían esperar. A los curas nos tocan siempre situaciones límites y ahí se reflejan muchos detalles. La otra vez me llamó un hombre con diálisis para decirme que su hijo de diez años le había mandado una carta al viejito pascuero y que no sabía cómo ayudarlo. Le pregunté cuanto valía el regalito y me dijo que 220 mil pesos. Por eso el Papa dice que este sistema mata, porque le mata la vida a ese pobre niño que le transformó la mente y que es incapaz de entender que su papá está enfermo, vive en la pobreza, y quiere tener el mismo regalo que el hijo del vecino del lado. Por eso digo que este es un sistema diabólico, inhumano, que fomenta en la sociedad lo más perverso que tiene el hombre: el egoísmo. Y deja de lado lo más hermoso que es amar. Este sistema está montado en torno al ego y mientras el mundo siga así, no hay salida.