A través de una cadena nacional, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció este viernes que ordenó atacar con misiles las instalaciones sirias asociadas al régimen de Bashar al-Ásad.

“Hace algunos instantes, ordené que las Fuerzas Armadas de Estados Unidos lancen ataques precisos sobre objetivos relacionados con la capacidad de realizar ataques químicos del dictador sirio Bashar al-Assad”, indicó el mandatario.

Esta acción, que se ejecutará con la colaboración de Francia y Reino Unido, nace a raíz del supuesto ataque con armas químicas que habría efectuado el pasado 7 de abril el régimen del jefe de Estado sirio, que dejó cerca de 60 fallecidos en la ciudad de Duma, considerada como un bastión de la oposición.

Rusia, por su parte, acusó que lo sucedido el pasado sábado fue un montaje del Reino Unido para culpar al Kremlin: “Tenemos datos irrefutables de que se trata de un nuevo montaje, y que detrás está la mano de los servicios secretos de un país que en estos momentos trata de estar en la vanguardia de la campaña de rusofobia”, dijo el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov.

Más allá de estas acusaciones, lo cierto es que Trump ya había advertido a la comunidad internacional sobre posibles represalias, sobre todo a Rusia, país cercano a al-Ásad que habría “incumplido sus promesas” de evitar un ataque químico del gobierno sirio.

Según recoge Agencia Efe, desde Siria aseguran que las fuerzas de defensa aéreas del país “están haciendo frente al ataque estadounidense-franco-británico” en Damasco.

A su vez, la ONG Observatorio Siria de Derechos Humanos informó de que la ofensiva tuvo como blanco “los centros de investigación científica, varias bases militares, sedes de la Guardia Republicana y la Cuarta División en la capital y sus alrededores”.

Cabe destacar que estos hechos se producen horas después de que el secretario general de la ONU, António Guerres, alertara que “la Guerra Fría ha vuelto”.