Millones de espectadores permanecen enganchados a sus pantallas para seguir LA final del Mundial de Rusia. Mientras, en las redes sociales, se vive otro, el de la Igualdad, que analiza a los 32 países competidores con perspectiva de género y que ya ganó Islandia por goleada.

Voto femenino, brecha salarial, aborto legal, matrimonio igualitario, representación parlamentaria o la duración de las bajas por maternidad y paternidad son algunos de los parámetros que ha analizado la iniciativa Igualdata a través de Instagram, Facebook y Twitter en los 63 partidos jugados.

La idea, que se replicará durante el enfrentamiento entre Francia y Croacia, surgió a principios de año en Argentina de mano de la organización Economía Femini(s)ta, que quiso sumarse a la discusión futbolística aportando una mirada de género sustentada en datos y estadísticas.

Con ello en mente, se unió a Datasketch (Colombia) y a Fútbol Femenino (Perú) y, en abril, celebraron en los tres países “hackatones” para recopilar datos y diseñar la plataforma.

“Rastreamos temas que nos parecen fundamentales como el matrimonio igualitario, que en Rusia está totalmente prohibido, o el aborto legal, que, de los 32 equipos que participan, solo 14 lo tienen sin ninguna restricción”, revela en una entrevista Mercedes D’Alessandro, cofundadora y presidenta de Economía Femini(s)ta.

Como una de las impulsoras de Igualdata, considera que era importante mostrar las numerosas diferencias culturales entre los países que juegan el Mundial y confiesa que le sorprendió la acogida que tuvo el proyecto entre los periodistas deportivos, incluso los de las grandes cadenas de televisión.

“Queríamos impactar sobre quienes están comentando los partidos para que trascienda lo que nosotras hacemos y pueda llegar amplificado a otros escenarios”, señala.

Por eso celebra que muchos de estos comunicadores se engancharan rápidamente y convirtieran en rutina consultar las dos tarjetas que Igualdata saca al inicio de cada partido con datos de cada país y el seguimiento en tiempo real que realiza bajo la etiqueta #MundialDeLaIgualdad.

“GOL de Francia. Se le escapa al arquero uruguayo”, publicó la plataforma en el segundo tanto del equipo europeo durante los cuartos de final, y agregó: “Otro resbalón de Uruguay es la violencia machista. Cientos de mujeres marcharon en Montevideo para manifestarse en contra de 35 feminicidios que ocurrieron en 2017”.

Las cientos de personas que vivieron la competición a través de Igualdata pudieron aprender que la esperanza de vida de las mujeres en Nigeria es de 54 años, que en Croacia hay 410 días de licencia por maternidad y solo 7 por paternidad, o que en Túnez el aborto es legal sin restricciones.

También saben desde el primer día quién es el vencedor del Mundial de la Igualdad: “Islandia tuvo presidentas mujeres, además de una presidenta lesbiana, la brecha salarial más baja, matrimonio igualitario, aborto… Gana en todo, pero se nos fue rápido”, lamenta D’Alessandro.

En cuanto a la final de este domingo, apunta que el resultado está muy igualado, ya que ambos países tienen aborto legal sin restricciones y mientras que la mitad del gabinete de Emmanuel Macron está compuesto por mujeres, Croacia tiene presidenta y una de las brechas salariales más bajas del mundo (9 %).

Toda la información procede del World Economic Forum o Naciones Unidas, entre otros organismos, y fue recopilada por las tres organizaciones, que trabajaron junto a entidades locales, como Chequeado, LasDeSistemas y Wikimedia en Argentina.

D’Alessandro cree que el proyecto ha ido más allá de mostrar datos duros y ha permitido denunciar también el sexismo que sufren las espectadoras en Rusia y el acoso al que son sometidas las periodistas que cubren la competición.

Además, ha servido para expresar a través de estadísticas lo que las futbolistas atraviesan a diario y que “es difícil poner en palabras”.

“No tienen las herramientas para mostrar la brecha salarial, la poca participación de las mujeres en las cúpulas de los clubes, o cómo para el Mundial de varones hay toda una movilización de fondos y recursos y para ellas no”, afirma.

Para la economista, más allá de que en la mayoría de los países las mujeres no pueden vivir del fútbol, el acceso al deporte es también muy desigual, ya que, sobre todo en los sectores de más bajos ingresos, apenas tienen tiempo libre para practicarlo porque el peso de las tareas domésticas recae sobre ellas.

De ahí que el deporte todavía sea “un espacio en disputa” para las mujeres, asevera D’Alessandro