Paola Diez, profesora de liderazgo femenino, y los ataques personales a la ministra Mara Sedini:”¿Este es el costo de las mujeres para ingresar a la política?”
No conoce a Mara Sedini, pero decidió salir a defenderla igual a través de una carta. Para la abogada -y ex directora de Prodemu- Paola Diez Berliner, lo que ocurre con la vocera no es un caso aislado ni un exceso de redes sociales, sino un patrón reconocible: una forma de disciplinar a las mujeres que entran a la política. “Esto no se trata de si lo hace bien o mal; se trata de que la humillación apunta a su calidad de mujer”, dice, y destaca cómo la nueva Ley Integral contra la violencia hacia las mujeres ayuda a identificar la violencia política de género.
Por Isabel Plant 25 de Abril de 2026
Compartir
“Este tipo de violencia funciona como un mecanismo de control social y su objetivo no solo es que Sedini renuncie y se cuente como un triunfo para un sector de la ciudadanía; es también la advertencia velada para el resto de las mujeres… ¡Ni se atrevan!”, escribió esta semana la abogada Paola Diez Berliner en una carta al director de El Mercurio, sobre los ataques personales que ha recibido la vocera Mara Sedini, en redes y hasta en televisión.
Durante los últimos días, de las constantes críticas a su desempeño en comunicación, la ministra también ha pasado a ser blanco de humoristas -imitación de Kramer incluida-. En redes sociales escaló el tono y se pasó a ataques que traspasan lo laboral y se inmiscuyen en lo privado.
Días después, sentada para esta entrevista, Paola Diez explica que ella no conoce a Sedini, pero que salir en su defensa fue fruto de la necesidad de identificar y alertar sobre las violencias que sufren las mujeres en la vida pública, independiente de su color político. “Mi sueño es que existiera un respeto transversal por todas las mujeres y yo creo que eso se infringe cotidianamente”, explica.
Diez es profesora de liderazgo femenino en la Escuela de Derecho de la UC, además de ser parte del directorio de Somos mujeres por Chile, una corporación de mujeres profesionales de centroderecha. Trabajó como asesora de la ministra Carolina Schmidt en el primer gobierno de Sebastián Piñera, para luego, en el segundo, ser la cabeza de Prodemu, donde, recuerda, también sufrió ataques personales.
“Yo creo que durante el gobierno del presidente Piñera, nosotras, muchas mujeres, sufrimos esta violencia. No estaba resumida ni definida en ninguna ley, era como que teníamos que aguantar.
Tuvimos muchos costos personales, costos físicos, nos enfermamos algunas. Entonces, como yo pongo ahí en esa carta: ¿Este es el costo para ingresar a la política?”, explica.
Una ley para la violencia de género
Son varias mujeres de derecha las que han salido a defender públicamente a Sedini, como la exministra Isabel Plá, o Marcela Cubillos -quien en redes aplaudió la carta de Diez-, sino que también de la oposición; Antonia Orellana escribió en su cuenta de X: “Cualquier persona mínimamente progresista entiende que cuestionar la vida privada de las mujeres en política ha sido un mecanismo histórico para excluir y además mostrarle a las demás cómo les va en el espacio público, disciplinando y desincentivando su participación”.

Fue justamente durante el liderazgo de Orellana en el Ministerio de la Mujer, que en 2024 se promulgó la Ley Integral contra la violencia hacia las mujeres, la que tipifica entre varias otras a la violencia política de género.
Papeles y anotaciones en mano, Diez lee justamente lo que dice la regla, destacando contar hoy con esta legislación: “Toda conducta de hostigamiento, persecución, amenazas o agresión (…) que, basada en su género, le cause daño o sufrimiento a la mujer, y que tenga por objeto o fin menoscabar, obstaculizar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio de sus derechos políticos y de participación”.
“Esto, para nosotros las mujeres y las personas que nos dedicamos a trabajar con mujeres, fue un aporte fantástico”, explica Diez, quien también trabaja como litigante defendiendo a mujeres y sus hijos en tribunales de familia. “Pero hay mucho por desarrollar al aplicar esta ley”.
–De hecho, es uno de los desafíos de la ministra Marín, hay que implementarla.
–Además. Pero respecto a la violencia física o respecto a la violencia que se ejerce al interior de la familia, hay mucho desarrollado y el ex Sernam y hoy ministerio, desde su génesis, tiene por mandato legal de que se atienda, se prevenga y se trate de erradicar la violencia contra las mujeres en el ámbito privado, pero esta ley lo pone en lo público.
–En el caso de la vocera, alguien puede estar haciendo un chiste sobre la vida privada de la ministra en redes sociales y no se da cuenta que eso es violencia tipificada.
–Exactamente. Yo creo que todos tenemos que hablar de esto que le sucede a las mujeres en la esfera pública. Porque en este momento estamos hablando de violencia política, estamos hablando de las ministras de Estado, pero de este gobierno y de otros gobiernos.
Esto le pasó también a la Camila Vallejo cuando en su vocería, el primer año, se atenta contra su capacidad intelectual porque era muy bonita. A las mujeres encima se les agrede por ciertas cosas diferentes que a los hombres. Porque los hombres también los agreden por las redes sociales. Pero estamos hablando de violencia contra las mujeres por el hecho de ser mujer.
–Claro, porque esa es la pregunta: en el caso de la ministra Sedini, algunos dicen que no lo ha hecho bien. ¿No se puede decir eso por ser mujer?
–En la violencia política contra las mujeres el desempeño da lo mismo, lo puede hacer bien, lo puede hacer mal, puede que haya críticas, puede que ella en realidad tenga que capacitarse, por dar un ejemplo, pero ese no es el tema.
Acá se ejerce violencia respecto de ella, sobre todo en las redes sociales. Pero ya en la televisión, los humoristas, esto está expandido. Y existe el Consejo Nacional de Televisión que tiene que fiscalizar este tipo de acciones. Hay una modificación pendiente, que establece que el Consejo Nacional de Televisión va a tener que poner un aviso que tal o cual programa contiene situaciones de violencia de género. Y además va a tener que difundir cuáles son los canales para denunciar.
Hombres y mujeres, pero sobre todo mujeres, no sabemos cuáles son nuestros derechos, dónde ejercerlos, cómo denunciar las agresiones. Esta es una ley nueva, del año 2024, muy reciente, pero las autoridades de gobierno, parlamentarias, concejalas, alcaldesas, las personas que participan en política, debieran conocer esta ley y saber cómo defenderse.
–A las mujeres, sobre todo mientras van avanzando en su carrera, les dicen: que no te entren balas, que esa es la mejor manera de contrarrestar cualquier tipo de agresión. Hay que tener cuero duro, porque a los hombres también los critican.
–Yo también tuve un cargo de mucha visibilidad y sufrí mucha violencia de parte interna, a mí me toca en lo personal también. Que opinen de nosotras, desde nuestra vida privada, desde nuestro físico, desde lo que decimos, cómo lo decimos, no puede ser que exista una barrera de entrada, que sea un costo personal y humano de esa naturaleza a las mujeres.
A los hombres les dicen otras cosas. A nosotras nos cuestionan la capacidad intelectual, lo físico y nuestra intimidad. Yo no conozco hombres en política donde le investiguen con quién se mete a la cama, sinceramente. Y hemos llegado a eso. Y en la televisión abierta, no estamos hablando de Netflix. Principalmente humoristas, y humoristas hombres, y creo que eso no debiera permitirse.
Esto debiera ser sancionado por el Consejo Nacional de Televisión y eso sería como un avance, porque las mujeres tenemos barreras en el acceso en todos los aspectos de la sociedad y las personas que nos dedicamos a esto queremos llegar a la igualdad de oportunidades, derecho y dignidad en todos los espacios.
Más mujeres en política
Paola Diez cuenta que ella estudió Derecho cuando en la escuela “éramos 40 mujeres y 120 hombres, era otra realidad”, recuerda. Cuando se le pregunta cuándo se empezó a interesar por los temas de género, habla de su primer paso por el Sernam y dice: “Yo creo que cuando una empieza a trabajar con mujeres, nunca más deja de trabajar con mujeres, porque ves la necesidad que existe de que haya una conducción de gente que tiene voz pública para hablar de estos temas. Yo no me estoy victimizando, pero existe una cultura que tenemos que ir cambiando y para eso tenemos que estar muchas personas trabajando en el tema”.
La abogada destaca que hoy hay muchas más parlamentarias que antes, tanto en la Cámara de Diputados y en el Senado, con cerca de un 30 por ciento de participación -gracias a las leyes de cuotas, que defiende que sean transitorias.
Y, de entre las anotaciones subrayadas que trae para la entrevista, destaca un estudio que hizo la exministra Orellana a las candidatas de las elecciones de 2024, que incluyó a más de 700 mujeres para distintos cargos.
“El 85% de las candidatas encuestadas cree que las mujeres son más agredidas que los hombres en las redes sociales. Es una percepción, pero es el 85%. El 69% señala haber vivido violencia digital durante la campaña y que esto impacta en su vida personal, tiene mucho temor y piensa mucho más ahora qué decir en la red social o en la difusión que tenga para no ser agredida o humillada”, explica Diez.

–Es decir, las mujeres en política se ponen un freno de mano, debido a las agresiones.
–El ejercicio de este tipo de violencia vulnera la libertad de expresión, o sea, a las mujeres nos acallan en este tipo de cargos. Ni te atrevas, ni hables, porque este puede ser la respuesta.
–A mí me pareció interesante la puesta en escena del punto de prensa después de la agresión a la ministra Lincolao. El salir con todas las ministras, justamente las que han sido criticadas en distintas esferas, puso el tema de que hay una violencia de género, en un gobierno que quizás incluso no considera tanto la palabra género. ¿Cómo lo viste tú?
–Mira, en esta encuesta que mencionaba, el 10 de las mujeres que declararon haber sufrido violencia política digital, dice que recibió apoyo institucional. El 10%. Por lo tanto, por tener este cargo pagas el costo y finalmente estás sola, nadie te puede defender. Institucionalmente eso fue una señal extraordinaria del presidente Kast y todas las personas que estuvieron en ese momento. Tú puedes decir que fue una puesta en escena, pero es una señal muy potente para las mujeres. Es decir, este es el apoyo.
–Algunos pueden ver en el uso de una ley como la de violencia Integral un problema cuando hay críticas a un desempeño. Por qué hay que sobreproteger, si están haciendo un trabajo.
–Sí, cuando uno tiene esa posición pública, uno está dispuesta y expuesta a que opinen sobre el desempeño de uno. Yo creo que eso es legítimo, podrán haber opiniones de que lo hace bien, otro que lo hace mal. Pero el grave problema de esto es que yo no sé si es que ella, después de todo lo que ha pasado, después de toda su humillación, que atenta directamente a su autoestima y a su dignidad, ella va a poder desempeñarse mejor. Ni siquiera tú le das la posibilidad, porque son agresiones que van directamente a su calidad de mujer y a la continuidad de su cargo.
Esta ley también habla usa palabras que me encantan, como que es deber del Estado garantizar la prevención, la atención y la erradicación de la violencia contra mujeres. Este deber del Estado ahora hay que regularlo, todavía hay que avanzar en la implementación. Pero el día de mañana, una mujer va a poder demandar al Estado porque no se la cuidó en este tipo de violencia.
En Latinoamérica somos bien desarrollados, porque esta ley es bien de vanguardia.Sin embargo, hay países como Bolivia, México y Brasil, que tiene una ley especial y la transforman en un delito, a la violencia política.
Aquí hay mucho por hacer, y hay que crearle conciencia a las personas, porque no se puede normalizar un cierto clima de agresión. Mucha gente no ve, hombres o mujeres, esta necesidad de tener un país que sea respetuoso, un país que tenga como en el centro el buen trato.
–Igual, la ministra Sedini era parte de un programa televisivo que justamente era agresivo y sin buen trato.
–Es que yo no quiero solamente referirme a la ministra Sedini. Esto es un comportamiento social que debe terminar; la agresión pública a las mujeres. Y esto tiene que ver con una cosa cultural. Yo creo que estamos en una crisis en cómo se trata públicamente las mujeres.
–En ese sentido, ya que viene trabajando estos temas hace tiempo, ¿cambió en algo con la última ola de feminismo?
–Yo estoy bien preocupada de eso, porque creo que hay una desafección hoy día de la juventud, de hombres y mujeres mayores de 18, respecto a los temas de mujeres o los temas de género.
Esto siempre es como un péndulo que va y viene, históricamente así ha sido. Pero hoy día, después de todo lo que vivimos, para mucha gente fue un extremo y se mal usó a veces el tema de violencia contra las mujeres. Yo creo que que la gente se cansó, hombres y mujeres. Ahora estamos en el otro extremo, hay que llegar a un equilibrio.



