Entrevistas
22 de Junio de 2025Cristóbal Bellolio: “Si Jeannette Jara gana la primaria, no me parece descabellado pensar que la segunda vuelta sea entre Kast y Matthei”
El analista político se apresta a regresar a Chile justo dos días antes de las primarias presidenciales del oficialismo, en las que apoya a Carolina Tohá. El académico y filósofo plantea que el alza de Jeannette Jara y José Antonio Kast en las tendencias responde a que están adoptando estrategias de mayor moderación. Eso sí, postula que de ganar la carta del PC las primarias, podría dejar espacio abierto a Evelyn Matthei para captar al centro y generar una inédita segunda vuelta entre dos nombres de la derecha. Bellolio, asimismo, asegura que quienes votan por el republicano terminan escogiendo "la misma actitud política que tanto criticaron del Frente Amplio".
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El abogado, politólogo, filósofo y analista político Cristóbal Bellolio pisará suelo chileno dos días antes de que en el país se desarrollen las primarias presidenciales del oficialismo, de este 29 de junio, comicios que ha seguido con atención desde Estado Unidos, donde se encuentra finalizando su período como profesor visitante en el Center for Latin American Studies, de la Universidad de Chicago.
El académico de la Universidad Adolfo Ibáñez, institución a la que se reintegrará el próximo 1 de julio, ha seguido constantemente el rumbo político y social del país. Ha sido autor de varios libros —”La era del pesimismo democrático” es el último—, columnista en distintos medios e incluso tuvo una candidatura a la Convención Constitucional en 2021 por el distrito 11, en la cual no resultó electo. Ya había sido precandidato años antes para una primaria por la alcaldía de Providencia.
Para la elección presidencial de este año, Bellolio reconoce que sus proyecciones sobre el devenir de las candidaturas ha ido cambiando y que originalmente tenía un mayor convencimiento de que el país había dado señales hacia la moderación, considerando las tendencias al alza de la candidata del PC, Jeannette Jara, y del republicano, José Antonio Kast.
Desde esa área, Bellolio aborda los escenarios presidenciales que se podrían abrir y desmenuza los posibles motivos para el debilitamiento de las opciones de Evelyn Matthei y Carolina Tohá. Sobre esta última, aclara que votará por ella en las primarias “y no a regañadientes”, debido a que considera que es quien “mejor comprende las complejidades de la política” y con la capacidad “para construir alianzas transversales que otras alternativas que están haciendo la pasada más corta”.
—¿Se esperaba esa alza de los nombres que se podrían considerar más extremos, como Jara y Kast?
—Pensaba que las señales que habíamos tenido en el último tiempo, como el doble rechazo constitucional o el resultado de las municipales, pensaba que todas esas señales juntas indicaban que íbamos a tener una especie de vuelta a la moderación.
Desde ese punto de vista, pensaba que esto tenía cara de un enfrentamiento Matthei-Tohá.
—¿Y qué pasó?
—Parece que ese regreso a la moderación no es tal si vemos que se fortalecen las opciones de Kast y Jara. Aunque hay que decir que para estar en el lugar en el que están, tanto Jara como Kast se han moderado. El discurso de Kast se ve más moderado en comparación a Kaiser, y en el caso de Jara, es evidente que ella ha tratado de descomuninizarse e incluso despolitizarse para generar una sensación de mayor cercanía a su persona.
Entonces, no es tan cierto que queramos irnos a los extremos, sino que los extremos se están fortaleciendo en parte porque también han adoptado estrategias de mayor moderación.

“La baja de Matthei y Tohá no tiene que ver con que sean figuras moderadas, tiene que ver con que representan al establishment político”
—¿Cree que es más bien un mérito de ellos o una falencia de las campañas de Matthei y Tohá?
—Diría que no tiene tanto que ver con que la gente esté rechazando esa moderación, porque digamos que Matthei en lo que lleva de campaña no digamos que ha sido muy centrista. Alguien podría concluir que ha tratado de pelearle a la derecha más radical su electorado. Si bien trató de explicar la idea de un equipo económico sólido, las otras cosas que han hecho noticia en torno a Matthei han sido el golpe de Estado, Punta Peuco y pena de muerte.
No digamos que las acciones a la baja de Matthei o Tohá tienen que ver con que sean figuras moderadas, Creo que tiene que ver con que son figuras que representan al establishment político tradicional.
—¿Es correcto cuando ambas recalcan que son las candidatas más competitivas en segunda vuelta?
—Tanto Tohá como Matthei son muy buenas candidatas de segunda vuelta. Ambas en teoría son más capaces de llegar a lo que los politólogos llaman el votante medio. Ahora, si gana Jeannette Jara la primaria, no es descabellado pensar en que van a llegar dos derechas a segunda vuelta.
—¿Eso lo ve probable?
—No lo estoy dando por seguro. Lo que digo es que si Jara gana la primaria y se convierte en la candidata de primera vuelta, es evidente que mucha gente de centroizquierda se va a descolgar. Eso lo han dicho en todos los tonos. No hablo solo de los carcamales concertacionistas que dicen que van con Tohá pero no con Jara. Más allá de ese sentimiento, en general si Jara es la candidata, le permite a Matthei apelar con una mayor comodidad, que no ha tenido hasta ahora, a un votante moderado. Hasta ahora Matthei no ha encontrado un registro correcto, no ha encontrado su voz y no sabe muy bien dónde ubicarse.
—Kast es un político que estuvo tres períodos consecutivos como diputado, mientras que Jara fue ministra por tres años. ¿Por qué no se les asociaría a ellos a este establishment?
—Aquí lo que opera es el efecto comparativo. Todas las figuras han estado un buen rato compitiendo, incluso Parisi desde 2013. Lo cierto es que Tohá y Matthei han estado mucho más dentro en los círculos de poder desde el regreso a la democracia, son figuras establecidas en partidos que han sido parte del poder. Comparativamente, Kast y Jara lo son menos, aparecen como figuras relativamente más frescas.
“Todo el mundo dice que si gana Jara, la derecha va a celebrar. Pero va a celebrar más Matthei que Kast”
—¿Jara tiene espacio para moverse hacia el centro?
—Claramente tiene un campo hacia el centro para moverse y le puede regalar a Kast la derecha. Eso podría, eventualmente, generar que las dos candidaturas de derecha sean muy competitivas en primera vuelta y disputar entre las dos la segunda vuelta.
Todo el mundo dice que si gana Jara, la derecha va a celebrar. Pero va a celebrar más Matthei que Kast. A Kast le conviene más Tohá. Si Tohá es la candidata, ambos achican la capacidad de convocatoria de Matthei.
—En Chile se suele decir que nombres como el de Kast tienen un techo y no logran mayoría. ¿Esa idea se puede mantener?
—Ninguna fuerza en Chile tiene la capacidad por sí sola de llegar al 50%+1. En las últimas elecciones hemos visto que los dos representantes de las grandes coaliciones cada vez oibtienen menos votos. En 2017, por ejemplo, ni Piñera ni Guillier llegaron juntos al 60%, algo similar ocurrió en 2021 cuando ni Sichel ni Provoste llegaron a segunda vuelta. Ninguno siquiera llegó al 30%. El fenómeno de fragmentación de la política chilena hace que ninguna fuerza, ni en el centro ni moderada ni radical, tenga capacidad de gobernar sola.
Entonces, lo que creo que deben estar pensando todos estos actores políticos no es tanto el techo que tienen en primera vuelta, sino cóm logran asegurar su paso a segunda vuelta y una vez ahí generar que el que está al frente tenga más techo que yo.
—Eso se dice que logró Gabriel Boric en 2021.
—Sí, logró no tanto que la gente votara por él en segunda vuelta, sino que la gente votara contra Kast. Si llegáramos a tener una segunda vuelta entre Kast y Jara, la gran pregunta ahí es quién va a conseguir movilizar mejor el voto anti-algo. ¿Va a ser Jara ser más exitosa en mobiliar el voto anti-Kast? ¿O Kast movilizará más Kast el voto anticomunista? En esa contienda hoy, Kast tiene todas las de ganar.

“La gente que vota por Kast está votando por la misma actitud política que tanto criticaron del Frente Amplio”
—¿Esta vez el electorado de derecha está viendo a Kast como alguien que sí puede ganar la elección?
—Creo que sí. Creo que la vez anterior la derecha había dado por perdida la elección, ya que el estallido y la pandemia habían hecho que el gobierno de Piñera terminara desangrado. Mucha gente terminó eligiendo a Kast como una manera de decir que Sichel no es ni siquiera de los nuestros, entonces que mejor perdieran con uno que dejara el mensaje anti-octubrista bien claro.
—¿Es creíble la moderación de Kast? ¿O es solo porque apareció Kaiser al lado?
—Kast es un personaje que tiene una trayectoria política bien conocida. Formaba parte de una especie de corriente tercerista en la UDI, que representaba los valores cristianos. Kast solo aparecía en las batallas morales que tenían que dar.
Lo que creo que él hace es que adopta discursos que son convenientes en ciertos momentos. Adopta una retórica populista después del triunfo de Trump y Bolsonaro y debuta en 2017 con conceptos en Chile como la idea de los “progres” o la “corrección política”. Termina copiando la idea de que al ser provocativo, eres también competitivo.
Entonces, tiene cierta flexibilidad para tomar discursos y abandonarlos. Estratégicamente él va midiendo cuál es el escenario y tiene cierta elasticidad. No es que se haya moderado y ahora represente al centro político, sino que estratégicamente ha bajado un par de tonos a la estridencia y a la provocación. Y en contraste con Kaiser, nosotros lo vemos un poquito más moderado.
Ahora, la gente que vote por Kast está votando por un proyecto que es ideológicamente muy distinto. Pero desde el punto de vista de la actitud política de Kast y republicanos, están votando por la misma actitud política que tanto criticaron del Frente Amplio.
La actitud política con la cual el Frente Amplio hizo carrera meteórica desde la calle a La Moneda, es una forma de hacer política marcadamente adversarial. En el caso de republicanos, han hecho lo mismo. Muchas veces ellos se comportan como el Frente Amplio de derecha. De hecho, su performance en el Consejo Constitucional fue igual de adversarial que la performance de la izquierda en la Convención Constitucional.
Diría, ojo: si bien elegir a Kast es elegir una alternativa política con un signo político muy distinto, no es elegir una actitud muy distinta a la que el Frente Amplio tuvo antes de su llegada al poder.
“Hoy hay menos resistencia de Chile Vamos a ser parte de un gobierno de José Antonio Kast”
—¿Kast sería capaz de asumir un cambio de rumbo en su gobierno, por ejemplo?
—A mí me encantaría decir que así como Boric entendió el mensaje del 4 de septiembre de 2022 y se moderó a partir de él, me encantaría pensar que Kast leyó ese mismo mensaje el 17 de diciembre de 2023 y va a llegar al gobierno con un mensaje ya más moderado. Pero no canto victoria.
Entonces, no lo sé. Pero sí me parece bastante más obvio que los republicanos van a tener que gobernar desde el primer momento con Chile Vamos. Y la pregunta es: ¿Cómo gobernaría Kast? ¿Como partido de protesta? ¿O como un partido que es capaz de construir grandes acuerdos, pensando en largo plazo? Soy escéptico respecto de esto último.
—¿Ve a Chile Vamos cómodo en ese eventual gobierno? Evópoli en 2021 había avisado que no sería parte de un gobierno de Kast y algunos recuerdan el caso del PRO con Javier Milei.
—¿Pero el PRO con Milei qué tan mal está? Es cierto, cuando la centroderecha se junta con la derecha más dura, la primera se difumina, ha pasado en muchas partes del mundo. ¿Pero qué otra alternativa hay? El poder es un néctar muy deseable. Es difícil restarse y los partidos políticos lo que quieren es gobernar, eso los diferencia de los grupos de interés.
Si Kast el día de mañana invita a Chile Vamos a gobernar a un gobierno suyo, creo que hoy hay menos reticencias de las que podía haber hace cuatro años.
—Todas estas proyecciones se hacen pese a que por primera vez tendremos un escenario de una elección presidencial con voto obligatorio e inscripción automática. ¿Es válido aventurarse con las tendencias que hoy se ven? ¿O el voto obligatorio puede generar un escenario inesperado?
—Es una buena pregunta. Por eso mencionaba que con los mapas que conocemos, uno tiende a ver la política en un sentido lineal, de izquierda y derecha. Pero existe la pregunta sobre si el voto obligatorio introduce otras variables que complejizan el mapa conocido.
Hay gente que dice que la gracia de Jara es que ella tiene esta cercanía tipo Bachelet que hace que la gente no la ubique en el mapa más a la izquierda, lo que le permite apelar a sectores no politizados que van a votar por ella por su carisma y su persona, y no porque sea comunista. Entonces, ahí el mapa de derecha e izquierda tradicional ya no nos sirve.
Creo que en parte el voto obligatorio introduce nuevas variables. Parte de la gente obligada a votar va a utilizar el voto para manifestar su bronca contra la democracia, contra el poder político, contra la clase política más establecida. Y la pregunta es quién en la próxima elección encarna mejor eso. Por eso yo no diría que ese voto le pertenece más a un sector. Depende de quien está en el poder a quién van a mandar a la cresta.



