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16 de noviembre de 2008

«Obama representa una reivindicación histórica que mi abuelita nunca soñó»

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En el contexto de la Feria del Libro de Santiago 2008, donde Colombia es el invitado de honor, estuvo en Santiago la joven ministra colombiana de cultura, Paula Marcela Moreno, primera persona de ascendencia africana en ser designada en un puesto de esa categoría en su país. The Clinic se reunió con ella para conocer sus impresiones, entre otras cosas, de las políticas culturales en el continente, de qué significa para las comunidades negras el símbolo de Barack Obama y del panorama general de esa Colombia que, tan fácilmente, relacionamos con cocaína, guerrilla y pistolas.

Por Ricardo Lifschitz – Foto: Larry Paipa

¿En qué consiste el “Plan nacional de lectura y Bibliotecas” que usted ha impulsado en Colombia?
-Es una iniciativa para democratizar el acceso al libro y a la lectura, generando un acceso mínimo a bibliotecas públicas; en Colombia hay más de 1100 municipios y en este momento hemos llegado con dotación de bibliotecarios a 850. La idea es el 2010 llegar a los 1100 municipios.

¿En qué consisten esas dotaciones?
-Estamos totalmente enfocados en que sean bibliotecas vivas, que haya una interacción con el sistema educativo, que además sean centros culturales y del conocimiento. En esa medida también estamos avanzando con el ministerio de comunicaciones en un programa de conectividad que busca llegar a 600 bibliotecas. Y tenemos un programa de bibliotecas en centros carcelarios que van acompañados con programas de escritura creativa, así como programas de bibliotecas para las fuerzas militares y para grupos étnicos, con dotación de material en lengua nativa, y un programa de bibliotecas rurales, atendiendo la realidad de estas. Ese ha sido el enfoque.

POLÍTICAS CULTURALES, CHILE

¿Cuál cree usted que debe ser el funcionamiento de un Ministerio de Cultura?
-En el Ministerio de Cultura de Colombia definimos tres prioridades; una es la formulación y puesta en marcha de políticas culturales. Segundo, el fortalecimiento del sistema nacional de cultura, y tercero, el acceso de todos los colombianos a bienes y servicios culturales de calidad.

¿Qué sistema cree que es el mejor: premiar trabajos hechos o apoyar proyectos de trabajo? ¿O ambas?
-Yo creo que uno no puede decir que es una cosa u la otra, hay que generar espacio desde una perspectiva de impacto en diferentes instancias; uno, los procesos creativos, dos, al acceso masivo, tres, a los actores consagrados en el tema cultural. De acuerdo a las circunstancias, al momento y a la prioridad de las políticas, se articulan los esfuerzos.

Aquí en Chile hace poco se creó el Maletín Literario, que consiste en una caja con 5 o 10 libros destinadas a las familias más pobres del país; ¿le parece una buena manera de fomentar la lectura, una iniciativa conducente?
-La verdad, no me atrevería a emitir un juicio porque no lo conozco, y hay que mirar los contenidos, hay que mirar cómo ha funcionado en las familias que lo han recibido. En nuestros países tenemos un desafío común, que es cómo democratizar el acceso al libro, cómo hacer publicaciones masivas que permitan que en los municipios, fuera de las librerías, haya también un acceso a libros. Cada realidad es diferente; en Colombia somos 44 millones de personas, entonces no sé si esa medida -el Maletín Literario- sería sostenible.

¿Existe algún acuerdo entre Chile y Colombia en el ámbito cultural?
-Firmamos con Paulina Urrutia un memorando de entendimiento, que nos va a permitir avanzar en apoyo en los diferentes programas que desarrollamos los dos ministerios de cultura. Avanzar en asistencia técnica, en programas de cooperación.

¿Qué le ha parecido el país en estos días?
-Santiago resplandece, no había venido en esta época, entre nuestros países hay una hermandad, y cuando eso ocurre, las cosas andan muy bien, porque nos entendemos, hay una historia en común. Yo creo que somos almas gemelas, estamos muy contentos de estar aquí, de encontrarnos con amigos, ojalá los chilenos tengan la oportunidad de conocer una muestra tan rica como la que hemos traído, una muestra de lo que en realidad es Colombia.

OBAMA, SÍMBOLO HISTÓRICO

Usted es la primera ministra de ascendencia africana de Colombia, y además tiene tan sólo 29 años. ¿Qué significa esto para su país?
-Primero, nuestros países cada día están avanzando más en definir en que en su diversidad está su mayor fortaleza. Esa diversidad debe tener representación en las instancias de poder; en el momento en que fui nombrada, éramos tres ministros de ascendencia africana en las Américas: Gilberto Gil en Brasil, Antonio Preciado en Ecuador y yo. Entonces, creo que hay un avance en nuestros países, y que ese avance se va a ir consolidando en el tiempo. Es muy importante este tipo de acciones afirmativas para que los grupos poblacionales se sientan representados en el poder.

¿Cuál es la realidad del racismo en Colombia?
-En Colombia todavía falta comprensión. Históricamente, quiso verse como una nación homogénea y en mi país, por lo menos, el 30 % de la población pertenece a grupos étnicos, entonces, vamos en un proceso. En Estados Unidos, la abolición de la esclavitud fue hace más o menos 150 años, entonces no ha pasado tanto tiempo para erradicar del inconsciente colectivo de las comunidades algunos parámetros de homogeneización. Pero vamos avanzando, por lo menos en discutirlo.

Estamos a días de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, ¿qué significa para usted la posibilidad de que Barack Obama sea presidente de la nación más poderosa del planeta?
-Barack Obama representa una reivindicación histórica, que, para ejemplificarlo, mi abuelita nunca soñó, y si usted me pregunta a mi hace tres años, tampoco. Y si usted le pregunta a la gran mayoría de personas, de pronto, nunca lo soñaron. Yo creo que Barack Obama representa en gran medida ese proceso de globalización social que genera una gran esperanza para los más de 150 millones de afro-descendientes que hay en las Américas. Todos quienes lo contemplamos nos genera una gran emoción simple y esencialmente porque es un símbolo muy bello, y es que no es un tema de separar ni de dividir, sino de integrar y de reconocer que desde la diferencia se puede representar, independiente de su raza. Es un proceso muy bello demostrar cómo se rompen barreras, cómo nos podemos ver representados en otros. Hace un par de semanas estuve reunida con representantes de países africanos, y fue consenso: Obama es un símbolo histórico. Siempre hemos tenido la percepción de que somos irremediablemente diferentes, como que usted es blanco, yo soy negra. Esperemos a ver qué pasa. La civilización está avanzando y así se rompen dogmas históricos.

FARC, VALLEJO, DROGAS

Resultaría natural que se omita a Fernando Vallejo en algo como la Feria del Libro, donde se viene a mostrar la cara más amable de un país. Vallejo -que ha declarado que “Colombia es un país asesino, oportunista y traidor”, y que “la cocaína y un tiro en la cabeza es la imagen que tengo yo de Colombia”- es un autor bastante reconocido en gran parte de Iberoamérica, ¿qué opinión le merece su obra y la Colombia que ésta refleja?
-La cultura tiene una gran tarea en mostrar la complejidad de los países y en confrontar, también, muchas realidades. Digamos que eso está en el marco de la libertad de expresión que tiene el sector cultural. El ministerio ha sido enfático en respaldar a la cultura, que es donde el país se exorciza de muchas de las realidades que ha tenido que sufrir. En las ferias del libro, no se trata de mostrar la cara bonita, sino mostrar un panorama más completo, porque, desafortunadamente, lo que pasa con Colombia es que lo único que se muestra es la cara fea, la cara negativa. En el caso particular de Fernando Vallejo, tiene todo el respeto de un sector cultural en Colombia, tiene todo el respeto de un gobierno, no hay ningún tipo de expresión negativa. La libertad de expresión es lo que rige y nosotros mal haríamos en no protegerlo y respetarlo. Por lo mismo, aunque él muestre a esa Colombia cruda, su trabajo está presente en esta feria del libro pues es un escritor muy reconocido.

A propósito de las FARC: ¿qué piensa de las críticas que se le han hecho al presidente Uribe respecto de su posición de no dar oportunidad al diálogo y optar por las balas?
-Colombia ha vivido un proceso muy complejo, donde el diálogo ha tenido diferentes etapas. El presidente ha sido muy cuidadoso de no repetir errores que se cometieron en el pasado, y en proponer una perspectiva que le plantea al país avanzar de una manera sólida. En eso estamos. Hay que mirar las cosas con perspectiva histórica, tiene que ser un diálogo en unas condiciones que le garanticen estabilidad al país. No creo que sea un tema de no abrirse al diálogo, sino que hay que garantizar las circunstancias para que el país no se desestabilice.

¿Cuál es el futuro del conflicto armado en Colombia?
-La apuesta de la gran mayoría de los colombianos es por la paz, es un país maravilloso, complejo y, a la vez, infinitamente rico en posibilidades y en desarrollo. La apuesta que tenemos todos es lograr la paz. Se reconoce ahí que todos somos colombianos, pero cada uno, desde su esquina, debe aportar lo suyo y apostar por la paz. Todos queremos que ese sea el horizonte y asi a la guerrila se le van cerrando los caminos.

¿Le parece que legislar sobre las drogas pueda ser una mejor opción para enfrentar el narcotráfico que la restricción absoluta?
-En Colombia hay una apuesta en la lucha contra las drogas, de avanzar en eliminar esta gran amenaza y limitante a nivel mundial. No suelo referirme a esto pues no es mi área de desenvolvimiento, pero nosotros no vamos a permitir que este fenómeno crezca, no vamos a permitir que se cree más daño social. En Colombia hay índices de consumo que son preocupantes, nosotros buscamos prevenir y contrarrestar la producción. Desde el ministerio de cultura, creemos que un mayor acceso a elementos culturales de calidad aminora las probabilidades de que la gente recurra a usarlas, y que la autoestima de la gente crezca y tengan otros elementos en el momento de tomar sus decisiones personales.

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