Un mall de 6 niveles con más de 200 locales comerciales, un hipermercado Jumbo de 12 mil metros cuadrados, un patio de comidas para dos mil personas, 14 salas de cine, pistas de bowling, estacionamientos para 4.500 autos, hoteles, terrazas con piscinas y parques, y como guinda para esta torta, la gran torre Costanera, la más alta del hemisferio sur, empinándose sobre los 300 metros. Primera piedra puesta por Lagos y palada final arrojada por la crisis. Ayer se decretó la suspensión total de las obras del Costanera Center, la megalómana intervención urbana que Horst Paulman le regalaría a Santiago para el bicentenario. Hace algún tiempo se venían anunciando despidos de obreros involucrados en su construcción producto de una baja gradual del ritmo de las labores, y en diciembre recién pasado los trabajadores convocaron a una huelga fruto de una serie de atropellos como la disminución de los sueldos y bonos de producción, y de las amenazas que recibían aquellos que presentaban licencias médicas. No se respetó el feriado legal del 8 de diciembre y para qué preguntar por aguinaldos o canastas de Navidad.

El anuncio de ayer no fue sorpresa para nadie, y es una prueba indesmentible de que la crisis aprovechó el relajo veraniego para instalarse con camas y petacas en nuestro país.
Si quieres saber cómo era este pantagruélico edificio en la mente de sus creadores, mira este video: