¿INTELIGENTE?

Por Tal Pinto

Fernando Villegas (1949) es una de esas personas que representan a cabalidad la conflación de oficios. Es sociólogo, pero privilegia o prefiere la opinión por sobre la ciencia; es comentarista político y sin embargo es la forma de la idiosincrasia nacional el leitmotiv de sus observaciones; escribió una novela, lo que hace de él un escritor, pero no tiene vergüenza en desechar sin celo al sistema literario entero. Como si fuera poco es moralista, pero suele ganarle la moralina. Sabe de economía lo suficiente, de historia otro tanto y hasta, si lo apuran, de ciencias exactas. Fernando Villegas es, qué duda cabe, un ciudadano cultivado. Por razones no del todo precisas, este sociólogo, periodista, crítico, columnista, francotirador de las costumbres nacionales, y de lado a lado renacentista desplazado, quiere, o lo que viene siendo lo mismo, necesita, enseñarle a todo el mundo cuán inteligente es.
Pero escribir un libro inteligente es muy distinto de escribir un libro para que los demás tengan noticia de que se es inteligente. Redactado al modo de una “zoología comparada”, en “Ruego a Ud. tenga la bondad de irse a la cresta” Villegas intenta diseccionar los arquetipos vigentes de la fauna nacional. Revisa a los “negritos de Harvard”, los “mantequillosos”, los “literatos” (vaya a saber uno qué es un literato), las tribus urbanas, las solteras profesionales, o bien las profesionales solteras, y un largo etcétera de lugares comunes, con la declarada meta de mandarlos a casi todos a la chucha.
Para ser el libro de un hombre inteligente, “Ruego…” está plagado de afirmaciones groseramente superficiales, cuando no contradictorias, usualmente teorizaciones suaves de temas difusos, como la verdad: “el valor de verdad de una afirmación es independiente de los motivos que llevaron a formularla… Hago esta aclaración en beneficio de lectores que sean poco dados a la lógica, pero mucho al exabrupto”. Apenas unas cuantas páginas después Villegas, en cuyo libro un exabrupto sucede a otro, no tendrá problema alguno en referirse al dinero como el centro del orden social. Entonces, ¿la verdad está al margen del interés, pero el interés domina la acción humana?
Podrían pasarse por alto esas lagunas mentales si el análisis de la fauna chilena tuviera alguna sustancia. “Ruego…” es todo menos un libro inteligente; es más, es un libro totalmente maquiavélico, concebido para echar leña sobre los prejuicios básicos asentados en la psique chilena, hecho a la medida de un lector que se rinde con demasiada facilidad a tres o cuatro palabras “raras” y a opiniones contundentes sin contenido, gritos al cielo. Así, los operadores políticos son señores de las sombras, lo que no viene a ser el descubrimiento de la pólvora, ni mucho menos. Los “cabezas de músculo” son el producto de una sociedad centrada en la imagen personal, lejos del ideal griego, un análisis generosamente obvio. Tras un par de horas de bombardeo infatigable de lugares comunes, es un alivio llegar a la última página y tener la certeza, la seguridad incuestionable, de que el paseo con el gruñón sabelotodo y hasta algo racista se da una vez cada dos o tres años, y que se puede tolerar, siempre y cuando no sea algo de todos los días.

RUEGO A UD. TENGA LA BONDAD DE IRSE A LA CRESTA
Fernando Villegas
Sudamericana, Chile, 2008, 229 páginas
$9.000.

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