POR JUAN PABLO ABALO

En Buenos Aires, el Hospital Neuropsiquiátrico José Borda lleva quince años emitiendo -desde su Radio La Colifata- programas en que los internos reflexionan y/o discurren sobre la vida, la locura del sol y “las tetas de la música”, al tiempo que recitan sus poemas y entrevistan, no osbtante que hayan muerto, a Nerón, a Carlos Gardel o a Dios, cuando no a algún colifato que anda por ahí. Pero Radio La Colifata no es sólo blabla; los internos también hacen de disc jockey, ofreciendo una variada parrilla musical en sus programas, entre los que destacan “LT 22 sabias palabras”, “Pequeña Ala” y “Borda Tango Club”.

Radio La Colifata se trata de un experimento modesto, algo así como una terapia radiofónica, de resultados muy positivos y atractivos, tanto así que el último disco del músico francés Manu Chao fue hecho a medias entre él (que pone la música) y los internos del hospital (que ponen las voces). El disco se llama “Viva la Colifata” y puede descargarse en internet gratuitamente o, si usted prefiere, haciendo alguna donación, la cual irá en beneficio directo del hospital Borda.

“Viva La Colifata”, que sin duda vale la pena escuchar, está compuesto por veinte canciones en las que Chao combina extractos de los parlamentos que los internos profieren en sus programas radiales -superponiéndolos, repitiéndolos o dejándolos tal cual están originalmente- con músicas que suenan a hawaianas o mexicanas, o bien simplemente con músicas incidentales con un poco de todo el mundo. La música de Chao acompaña con simpleza y dinamismo los locos parlamentos, haciendo siempre grata la escucha al auditor. De entre los personajes que aparecen en las canciones destacan los apodados “Simplemente plumita”, “La Diosa de Matadero” y “Horacio Surur, el guerrero de la luz”. Y de lo que los internos dicen en sus programas, llama poderosamente la atención la presentación que hacen de un programa religioso: “En nombre del padre, del hijo y del espíritu santo y no se olviden de los preservativos”; o la cortina de un programa dedicado a Dios y la psiquiatría: “La autoridad de los psiquiatras viene de Dios, pero eso ¿o prestigia a los psiquiatras o deja mal a Dios?”. Asimismo, emocionante resulta la canción que corresponde al diálogo de los internos con la figura de sus madres, que como dicen ellos mismos son muchas: “las madres biológicas, la madre patria, la madre selva y la puta madre que los parió”. En dicha canción, uno de los pacientes relata la pérdida de su madre y la ausencia de ésta para su cumpleaños: “A mi madre no la volví a ver, pero por otro lado tuve una alegría. Si calculamos dos tetas por mujer, había como unas 400 tetas y 400 me cantaban el cumpleaños feliz, no sé si tetas o no tetas, pero eran como unas 400 personas y me puse muy contento y tener las llaves de la puerta de mi casa me interesa menos que tener las llaves para llegar a alguna teta”.

VIVA LA COLIFATA
Manu Chao, 2009
www.vivalacolifata.org