POR V.T.
ILUSTRACIÓN: AJAB

La canción que lo acompañará hasta el final de las elecciones al candidato de RN y la UDI tiene zampoñas, quenas e incluso semillas. Una mezcla que suena más bien a izquierda. Aquí hablan los líderes de Inti Illimani y Sol y Lluvia, entre otros, a quienes esto les parece una mera utilización. O peor: un “secuestro musical”.

Nadie se habría imaginado que Sebastián Piñera estrenaría un jingle de campaña que bien podría ser confundido con un tema de Inti Illimani, el emblemático grupo que colocó la banda de sonido a la Unidad Popular. Lo lógico era un himno con grandes coros y aplausos, similares a los usados por Joaquín Lavín cuando le cantaba al “Cambio”. Sin embargo, el pasado 1 de septiembre durante su acto de proclamación en el Movistar Arena, Piñera sorprendió a las más de 15 mil personas que fueron a escuchar a Los Charros de la Comuna de Lumaco y el tropicalísimo Américo. Entre los miles de globos que se tiraron, la candidatura derechista estrenó el jingle producido por Alejandro “Caco” Lyon que cuenta con quena, quenacho, zampoña, bajo, guitarra acústica y eléctrica, teclado, mucha percusión (caja y caja grande) además de platillos e incluso semillas.

Aquella no era la idea inicial. Según Caco Lyon, al principio Piñera y la agencia de publicidad que entonces lo asesoraba querían algo más himno, más cercano a la derecha; un tipo de jingle que a ellos les suele gustar porque “se asocia con gente que esté aplaudiendo en un estadio; trae una rememoranza de grandes concentraciones, lleva a la idea de hacer participar… Pero yo nunca he estado de acuerdo con este tipo de música. Hoy no funciona. Creo que es un estilo que representa algo más antiguo, vetusto”, dice.

Por eso, cuando entró Hernán Larraín -el hijo del senador UDI- a asesorar a Piñera en su campaña junto con la agencia de publicidad “Hambre”, Lyon no dudó en acoger inmediatamente la nueva propuesta: una canción más folclórica, que no fuera como las típicas canciones de derecha.
-La música andina es como si pusieran una cañería de Arica a Punta Arenas, a la cual todos nos pudiéramos conectar. Ese tipo de música es bastante atractiva y encuentro muy destacable de la idea de Hernán Larraín y de la agencia Hambre de buscar por ese lado -dice Lyon.

Pero a los músicos no los tiene contentos el jingle de Piñera. Se trata de elementos que, originalmente, corresponden a una sonoridad de izquierda. Eso sumado a los colores de la estrella que utiliza Piñera en su publicidad (que son los mismos del arcoiris del NO) hacen que Jorge Coulon, líder de Inti Illimani Histórico, se enfurezca aún más.

“Me parece que toda la publicidad de Piñera es muy travesti, de tratar de parecer otra cosa, como si no representara a Wall Street. Aunque en el panorama político esto es general. Que Fernando Flores sea parte de ese sector no es muy buen ejemplo de coherencia. O sea, que al final hacerte pasar por otro es lo que rinde. La música andina es patrimonio de lo latinoamericano y me alegraría mucho que la derecha empezara a darse cuenta que son latinoamericanos, que hay que entrar al Mercosur, que hay que hacer un continente que escape a los designios imperiales… Pero es evidente que están utilizando esta música y esa cuestión da rabia”, se queja Coulon.

QUENAS Y ZAMPOÑAS

Al igual que el líder de Inti Illimani, Charles Labra, ex Sol y Lluvia y actual Antukai Ma Wen, cree que debieran ser los candidatos de la Concertación y de la Nueva Izquierda los llamados a usar este tipo de música como jingles políticos. Sin embargo, para Labra, la Concertación se ha dedicado a cultivar el rock promoviendo talleres, pero no ha tomado en cuenta la música nacional y folclorica, y el jingle de Piñera es una de las consecuencias.

Labra tiene juicios categóricos contra la nueva música piñerista:

-Diría que es un secuestro el que ha hecho Piñera, un secuestro de la música de identidad nacional porque no le corresponde a él ser el que se apoya en eso. Es como si Piñera saliera con la música de Víctor Jara haciendo algo… La música nacional representa la identidad de nuestro país. Tenemos a Los Jaivas, Los Illapu… Millones de grupos al igual que las quenas, las zampoñas, esos instrumentos que fueron perseguidos por la dictadura y que hoy no han recibido la reparación de la Concertación en términos culturales. Yo mismo esperaría que las campañas de la Concertación fueran en torno a esa música, pero veo que están llevando reggaetón. Hay un vacío en ese sentido y Piñera se está aprovechando de ese vacío -dice Charles.

Pero no sólo a eso le saca provecho Piñera. Hace un mes y medio, el grupo “Juana Fe” llamó al comando del candidato de derecha para pedir que quitaran de un video de campaña la conocida canción del grupo “Vendedor Ambulante”. Juan Ayala, vocalista, recuerda:

-Ocuparon la canción para musicalizar un video de Piñera en La Vega, y la hueá se veía mortal, el video estaba filete, con la canción y la hueá era como “EL” candidato que estaba con los vendedores ambulantes.

Apenas se dieron cuenta de lo sucedido, Juana Fe, se comunicó con el comando de Piñera y sacaron la canción de inmediato. No era primera vez que les pasaba: la misma canción ya había sido ocupada en las municipales por candidatos de todos los colores. Esta vez pensaron pedir una indemnización, pero se fueron de gira y el tema quedó ahí.

“Después la hueá se enfrió”, dice Juan Ayala y agrega: “pero es una falta de respeto y de consideración hacia el trabajo de los artistas de parte de los candidatos, querer ganar votos a través de la creación de otras personas. Eso me habla de la poca consideración que tienen con la cultura.
Porque la ven solamente como un accesorio para poder candidatearse. Sobre todo los hueones que llegan y ocupan las hueás, cachai, porque por último si llaman y dicen hueón “podríamos ocupar la hueá para tal cosa”, te dan el pie para poder decidir si prestai tu música para eso o no”.

ABIERTOS DE CABEZA

Caco Lyon, el productor del polémico jingle de Piñera -y que alguna vez trabajó con Los Prisioneros, Congreso, Cecilia Echeñique y Mazapán entre otros grupos-, no está de acuerdo con las críticas de los músicos. Si bien reconoce que las zampoñas y las quenas son sonidos más cercanos a la izquierda no cree que nadie tenga el derecho de adueñarse del estilo andino.

-¿Jorge Coulon es dueño de la sonoridad de la música andina? O sea, ¿la izquierda es dueña de eso? ¿por qué? Hace poco escuché unos arreglos que hicieron de Víctor Jara con música sinfónica, pero no por eso voy a decir “la música sinfónica no pertenece al señor Victor Jara -dice Lyon. Y continúa-: No veo dónde dice ni cuándo ni cómo se supo que la izquierda era dueña de las quenas, los quenachos, las zampoñas y los charangos. Ha habido una identificación con eso, claro que la habido. Pero también en el rock ha habido ideas de izquierda. No hay que ser tan cerrado, y creo que habla bien que gente que está en el comité de Piñera haya estado sujeta a escuchar este tipo de música.

Una opinión parecida tiene Denisse Malebrán, secretaria general de la Sociedad Chilena del Derecho de Autor, quien aún no ha escuchado la canción, pero prefiere verle el lado bueno a todo esto:

-Me parece fantástico que la derecha se incline hacia un folclore más real, porque, históricamente, lo único que ellos reconocían como folclore era esta música de huaso de salón digamos, tipo huaso Quinchero -con el respeto que me merecen ellos- o los Huasos de Algarrobal. Pero hay otros tipos de folclore, y en ese sentido me parece súper positivo que gente como él (Piñera) ligada a un movimiento más extremista tenga más conocimiento de la música chilena.
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En respuesta al presente artículo, Jorge Coulon envió una mensaje que puedes leer en este enlace.