Por Che Boina

Ya había comenzado la actividad de cierre de campaña de Eduardo Frei cuando sin poder contener los influjos de su interior, se tiró un peo y nadie lo alcanzó a notar (ni los más inquietos periodistas) más que un ciudadano común y corriente que al oler lo desagradable, miró al candidato concertacionista y este le guiñó un ojo. Todo siguió con religiosa normalidad, flashes, cuñas, más Estado menos Mercado y algunos cuántos transeúntes que pararon a ver si esto era la promoción de algún producto que distribuían gratis. Terminada la actividad, el ciudadano volvió a su casa, se sentó frente al computador y twitteo -sin mucha expectativa- lo siguiente: “Eduardo Frei no es tan fome, se tiró un pedo y era con olor”. Luego, se desconectó de internet y se puso a jugar Solitario. No pasaron más de cuatro minutos cuando un ocioso cazatwitteos encontró lo que sería el posteo de la semana. De ahí a que fuera hecho noticioso no había mucho que esperar.

Al día siguiente las reacciones no se hicieron esperar. Marquito declaró que se los tira con olor a frambuesa, piña o limón aunque reconoce que a la Karen le gusta más los que tienen olor a sandía. Al otro bando, Piñera manifestó que los olores que salían de Frei eran a corrupción y repetición por lo que dijo que sus peos serían de esperanza, futuro y cambio. Cecilia Morel y Martita prefirieron no referirse ante las revelaciones de sus maridos, eso sí, admitieron que encontraban medio matapasiones lo que estaban haulando. El Negro Piñera, al contrario, llamó a una competencia de peos para dirimir los más ruidosos y con los olores más extravagantes. Días después, Chilevisión -cómo no- sería quien televisara tal evento que tuvo como ganador, paradójicamente, a Bowen quien había dejado de ser jefe de campaña de Frei en los últimos días. Finalmente Arrate se molestó con el tema de campaña por ser tan superficial – como todos los tema/país que “debaten” los presidenciables- aunque sí contó una anécdota: Cuando era ministro en la Unidad Popular el mismísimo Allende pelaba a sus ministros por los pedos que se tiraban.

Bachelet le bajó el perfil pero fue Hugo Chávez quien internacionalizó el asunto. Lula se rió y a Evo le causó gracia la polémica generada. Cristina Fernández dijo que por lo señorita que era no se referiría al tema pero que su marido tenía más experiencia en cuanto a eso. Obama se encontraba de vacaciones por lo que no hubo instancia para interrogarlo. En el viejo continente, Sarkozy sólo dijo que su esposa Carla Bruni le obligó a no hablar de su privacidad. Por último, Berlusconi -en medio de una conferencia de prensa- se tiró unos cuantos. Maradona, con el respeto de las damas, dedicó con nombre y apellido otros más. Mientras en Chile se creaban grupos de discusión por internet y grupos de facebook donde se encontraba dividida la cosa por tratarse de un tema profundamente valórico, de hecho -caso inédito- la Iglesia Católica declinó hacer algún comentario al respecto. Ahora último, han estado merodeando el complejo Juan Pinto Durán por si soplan algún secreto del camarín de Bielsa.