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Opinión

12 de Enero de 2010

A cuánto la tracalá de hueones

Por

Por Andrés Román

¿Quiénes son los que se ufanan de chapotear en su propio malestar?
¿Quiénes no son pura boca, porque la baten llena de marraqueta enjuagada en jugo de ladrillo?
¿Quiénes van igual a la pará, cojeando en el empedrado baratijo del mercado?
¿Quiénes atesoran el arsenal prosódico de las chuchadas argumentativas?
¿Quiénes poseen municiones clínicas empiristas, extraídas del fregadero del cuerpo y de la cloaca de la psiquis?
¿Quiénes son los centinelas de la esta y la invocan, reverenciando su vertiente inconmensurable de conocimiento?
¿Quiénes profesan el amor apasionado con que se odia a los traficantes de bienestares farmacológicos y televisivos?
¿Quiénes sostienen la ortodoxia subversiva del amor revolucionario, en la era del márketing de la inopia feliz del edén?
¿Quiénes se resisten, a punta de peos caldúos, al perfume sedicioso del consumo fatuo?
¿Quiénes vomitan y expectoran los influjos de expertos y poderosos, para mantener la salud?
¿Quiénes son los impresentables que se adornan con pilchas, sacadas directamente de los fardos colmados de sentido, contrastando la impostura marquera y facha, de la moda políticamente correcta?
¿Quiénes se depilan los pelos del pecho del éxito y se prueban el corpiño de las calamidades?
¿Quiénes recomiendan el uso del pensamiento profiláctico, cuando haya contacto penetrativo con el travestismo político de alianza, de concerta, de rojos, de clericales o de cualquiera?
¿Quiénes se renuevan, semana por medio, en una mestruación libertaria?
¿Quiénes son los que insuflan alucinaciones vitales en el exangüe desierto de lo real capitalista?
¿Quiénes blanden los sueños y el deseo contra la narcosis de las liquidaciones de beneficios comercializados en pantallas y vitrinas?
¿Quiénes defienden a los antros de solidaridad ácrata, de la caridad hipócrita, que propagandea un voluntarismo fastuoso?
¿Quiénes observan con el telescopio de la sensatez, el horizonte de infortunios que permanece velado por el humo tóxico de Santiasco?
¿Quiénes son los que le ponen el cascabel, a los cachivaches que se creen portavoces de una democracia inmaculada?
¿Quiénes portan la fortuna del síntoma diacrítico, que los inmuniza frente a la noxa del cinismo?
¿Quiénes son los activistas intelectuales que denunciaron hace rato, las operaciones orwellianas que se revelan en una cuarta y virulenta consigna totalitaria?

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