• Dineros para comprar materiales de reconstrucción en ferreterías locales no alcanza ni para tachuelas.
• Alcaldes de comunas afectadas devolvieron la plata indignados.

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THE CLINIC PRESS
Hace poco estalló el escándalo por la decisión del gobierno de Piñera de comprar los materiales de necesarios para la reconstrucción del país, sin que mediara concurso público, licitación o cualquier remedo de transparencia, a las grandes cadenas de “retail”. Hablamos de Sodimac, Easy y Construmart. Y no olvidar que se trata del tipo de empresas que aportó gran cantidad de sus gerentes al nuevo gobierno, algunos incluso convertidos ahora en ministros del gabinete, como el canciller Alfredo Moreno, nada menos que miembro hasta hace algunas semanas del directorio de Sodimac y, anteriormente, arquitecto de la fusión de la compañía con Falabella. O, por ejemplo, el ministro de Minería, Laurence Golborne, ex directivo de Cencosud, empresa propietaria de Easy. En todo caso, quien decretó el tinglado fue el ministro del Interior, Rodrigo “Smithers” Hinzpeter, quien aparecía, hasta antes de integrar el gobierno, como socio de un estudio de abogados, reputado por hacer ganar juicios (en el fondo plata) a grandes corporaciones.

Cuando se supo, a muchos les resultó, por decir lo menos, extraño que se decidiera comprar en estas grandes empresas intermediarias, dedicadas al masivo comercio “al por menor”, y que no se tratara directamente con los proveedores, importadores o fabricantes de materiales y herramientas. Pero la respuesta del ejecutivo no fue revisar la cuestionable resolución, sino acallar las críticas repartiendo un poco la torta. Se dedicó un porcentaje menor de la partida a compras en ferreterías de las zonas afectadas por el cataclismo. Una medida, se dijo, que beneficiaría a los pequeños y medianos comerciantes locales.

Pero, parece que el porcentaje para compras en pequeñas ferreterías pasó de menor a derechamente simbólico. Según informa Radio Bío Bío, los alcaldes de las zonas terremoteadas de La Araucanía acaban de devolver indignados el presupuesto entregado a cada municipio para compras en pequeños locales de sus comunas. Resulta que el aporte del gobierno central para ese ítem corresponde a $600 mil por cada alcaldía, lo que, de acuerdo a los ofendidos ediles, no alcanza para cubrir materiales ni en la reparación de dos casas… Algo así como el valor de una mediagua. Y, por ese precio, nadie cierra la bocota.