A partir de este sábado se podrá ver “Un país serio” en TV abierta


Los sábados a las 24:00 horas saldrán al aire por La Red cuatro de los ocho capítulos de la censurada serie de Aplaplac sobre la fiesta y el ocio.
THE CLINIC PRESS
Hace justo un año, en mayo del 2009 la serie documental “Un País Serio” de la productora Aplaplac estuvo a horas de ser transmitida por el Canal 13. Pero la contraorden llegó desde la alta jerarquía de la estación católica. Las autoridades bajaron sus pulgares, afirmando que la producción era demasiado “ácida y ofensiva”. La decisión significó que el Consejo Nacional de Televisión -que había financiado la mitad del presupuesto del programa- castigara a Canal 13, sacándolo por un año de sus fondos concursables.

Recientemente, el mismo CNTV, debido a su condición de financista de la mitad de la serie, ha entregado 4 de los 8 capítulos de “Un País Serio” a La Red, para que puedan ser vistos por la televisión abierta. Ahora la estación privada cumplirá con su parte transmitiendo el censurado programa los sábados a la medianoche (24:00). Casi como decían Les Luthiers: “en su horario cultural de los domingos a las 3 de la mañana”.

“La historia de este programa, es, pese a todo que pasó, un buen precedente. Es bueno que al menos una parte de estos documentales pueda ser visto por el público y que Canal 13 haya perdido. De hecho tuvieron que desprenderse de su material de archivo, buscando evitar mayores sanciones del CNTV”, señala Juan Pablo Barros, quien dirigió Un País Serio en conjunto con Jorge Iturriaga.

¿Cómo fue la relación con Canal 13?
-Desde un principio tuvimos problemas respecto de la línea editorial con ese canal. Pero realmente ‘Un País Serio‘ nació como proyecto independiente, que no fue creado para ellos, sino en el que ellos se interesaron. No correspondía cambiar el espíritu del programa, por los escrúpulos ideológicos que les fueron surgiendo cuando vieron los capítulos”, agrega Barros.

¿Y es tan ácido y ofensivo el programa?
-El programa, por lo menos desde nuestro punto de vista, es muy normal. No es una orgía de inmoralidad. No aparece nadie violándose a Jesús. La censura puede prestarse para malas interpretaciones o para distorsionar las expectativas de la gente. La censura, en este caso, describe más a quienes la ejercieron que al programa. Son simplemente documentales sobre lo festivo, que se rehusan a entregar una moraleja sobre el comportamiento de la gente. Si hablan de copete, se ahorran el comentario editorial… decir “no tomen”. El proyecto se conforma con ser movido por la curiosidad. No por el deseo de decirle a la gente qué hacer con su vida. Pero, cuando un ejecutivo ya te dice que si nombras a Mahoma, Buda y Jesucristo en una frase, la lista tiene que comenzar por Cristo, entonces estamos mal. Y ese es un ejemplo mínimo de las exigencias de Canal 13. Entonces, en ese medio no existen ninguna condición para hacer documental con un enfoque más neutral o, si se quiere, antropológico”, remata el director.
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Más información en el sitio oficial de la serie.

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