Nicolás Bär pa la casa: Por qué voló el monaguillo de Cruz Coke

THE CLINIC
El ambiente en el Consejo de la Cultura y las Artes se corta con tijeras. A la férrea oposición a la actual administración que mantiene la Asociación Nacional de Funcionarios de la Cultura y las Artes (Anfucultura), motivada por la ola de despidos que ellos han calificado de infundados, hoy se suma la salida del ex subdirector Nicolás Bär.

Las explicaciones oficiales dicen que ésta se debió a diferencias con Luciano Cruz-Coke, el ministro. ¿Pero de qué diferencias estamos hablando? La primera voz que se escuchó fue la de la consejera Drina Rendic, quien acusó a Bär de haberse ganado la patada en la raja gracias a su intromisión en los contenidos y políticas del consejo. “Estaba preocupado de evangelizar la cultura”, dijo.

Lo cierto es que hacía rato que los gabinetes de Bär y Cruz-Coke no se soportaban. “Ni siquiera se saludaban”, dice Marianela Riquelme, directora de Anfucultura. Y al parecer la mala onda ya no daba para más. María Fernanda García, miembro de la Dirección Superior del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, explica: “Ese es un cargo de confianza del ministro y cuando se perdió la confianza tuvo que sacarlo. Hubo una seguidilla de eventos. Él se estaba tomando más atribuciones de las que le correspondían. Se estaba metiendo en contenidos y en cosas que eran propias del ministro y su gabinete. Dado su perfil y su ideología de la fe, se creía con una verdad absoluta, propia del fanatismo religioso. Se veía muy recatado, muy comedido, pero el ambiente que generaba en el consejo no era bueno. Se arrogaba más responsabilidades y más autoridad de las que le competían. Hacía más difícil este período de cambios”.

¿Pero en qué tipo de contenidos se estaba metiendo Bär? Ni García, ni el consejero Pablo Dittborn lo saben, pero este último respalda la decisión de Cruz-Coke: “el ministro hizo lo que tenía que hacer”.
La directora de Anfucultura sí tiene algo que decir al respecto: “sabemos informalmente que se estaba discutiendo la septima convención de cultura, que se hace todos los años en agosto, y ahí Bär habría tratado de hacer una revisión profunda y empezar a discutir una nueva institucionalidad cultural, lo que habría desatado la furia de, entre otros, la Drina Rendric”.

Pero Anfucultura cree que no sólo esos fueron los motivos de Cruz-Coke para sacar a Bär. “Las medidas más autoritarias al parecer las tomó Bär. Por ejemplo, cuando cerraron el edificio del Consejo con unos compañeros que iban a pedirle una entrevista a Cruz-Coke adentro. O cerrar las oficinas de los gabinetes con citófonos. Y el ministro habría estado molesto, porque se le habría sindicado a él como una persona muy autoritaria y a él no le gusta esa imagen frente a la opinión pública”, explica Riquelme. Pero observa: “ahora hay una operación mediática para hacer aparecer a Bär como el niño terrible y a Cruz-Coke como un angelito. Pero él tiene bastante responsabilidad en lo que está pasando. Todas las cartas de despido están firmadas por él”.

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