ENTREVISTA Y REDACCIÓN: MACARENA GALLO -FOTO: ALEJANDRO OLIVARES
Para nuestro especial Fútbol, que publicamos cuando Chile clasificó para el Mundial de Sudáfrica, entrevistamos a Miguel Ulloa, quien hace más de cuatro años dirige el mejor equipo de fútbol de ciegos del país: “Programa Chile, Visión Deportes”. Ahora no se ha sustraído a la fiebre mundialera y no se ha perdido ninguno de los encuentros de la Roja por la radio. “Es que en la TV no tienen conciencia con los ciegos”, dice.

“Vi el partido de Chile con Suiza acompañado. Estuve todo el partido nervioso, pero sabía que ganaríamos. Y no me equivoqué. Lo escuché por radio. Escucho los partidos por la radio, porque en la televisión no tienen conciencia con los ciegos. Además, los relatores televisivos más se preocupan de lucirse ellos, mediante locuciones estrambóticas o comentarios que no tienen ninguna relación con el partido, que de transmitir de verdad. Distraen y tienen una suerte de lucimiento personal, egos que no permiten a la persona discapacitada visual comprender lo que efectivamente está pasando en el partido. Por eso la radio cobra mucha importancia. Porque tiene la virtud que los relatores de fútbol muestran la jugada. La muestran en el sentido de decir la ubicación espacio temporal de los jugadores en la cancha, el lugar por donde se está llevando a cabo la jugada importante. Tienen rapidez mental para poder mostrar en dos o tres palabras lo que está ocurriendo en el campo de juego, y tienen más preocupación de capturar la atención del auditor en cuanto a narrar de manera más rápida, eficiente y fidedigna lo que sucede en el campo de juego.
Para mi gusto, el que la lleva en esto es un relator antiguo, Hans Marvitz, que hoy trabaja en la Radio Bío Bío. En segundo término estaría Ernesto Díaz Correa, de la Cooperativa. Los comentaristas de la tele dicen “¿se fijaron en eso?” o “Fernández…, Sánchez…” Y uno no sabe qué están haciendo ellos. ¿Sánchez qué?, uno se pregunta. Muchas veces abusan de esos silencios y un ciego no sabe qué pasa, qué está pasando. En cambio, en la radio te dicen que Sánchez está avanzando por la franja derecha, elimina a un jugador, elimina a otro, se le está acabando la cancha. Y así uno se imagina todo.
Así y todo, en estos últimos partidos he visto también a Carcuro, a Solabarrieta, a toda esa gente que busca el lucimiento personal y no tienen preocupación por quienes están escuchándolos. Están sólo preocupados de demostrar que saben más, y la verdad es que no saben nada de fútbol, pues. Pienso que Zamorano ha tenido una buena incursión dentro de todo. Tiene la vivencia, la experiencia de un tipo que jugó fútbol. Tiene más idea de lo que está pasando en la cancha. Tiene la particularidad de haber jugado en Europa. No como los otros. Aparecen como un aporte sus comentarios. Pero, insisto: los señores Carcuro y Solabarrieta son un festival de egos.
Otra cosa son las vuvuzelas. Son un elemento distractor para los ciegos. Cuando hay mucho ruido, el ambiente satura el espacio auditivo y no te permite discriminar el relato del juego. Al final, no sabes qué está pasando en la cancha. Estoy chato de las vuvuzelas. Saturan todo. No nos concentramos. Porque cuando nos están relatando, los ciegos nos imaginamos la jugada. Pero si hay miles de vuvuzelas sonando, no cachai nada.

LA ROJA
Chile ha jugado muy bien. Lo mejor es que Bielsa ha logrado imponer un estilo de juego ofensivo, altamente sacrificado y solidario. Es notable lo que hacen. Y eso se le agradece a Bielsa, que les entregó inteligencia a los jugadores. Por eso no creo que sea tan complicado jugar con España. Nuestros jugadores tendrán espacio para vulnerar a los españoles.
A las personas con discapacidad visual nos gusta mucho el fútbol. Y a veces entendemos más del fútbol que otros que sí pueden ver. Porque estamos más pegados a la radio todo el rato. Tenemos más antecedentes que los que lo ven por la tele.
No salí a festejar el triunfo de Chile frente a Suiza. Soy más de festejos personales. Esa parte se la dejo a la sociedad chilena, que tiene conductas bipolares, que celebra cuando gana y piensa que seremos campeones del mundo, pero que llora cuando pierde la selección, y la odia. En la mañana venía en el metro y ¡venían cantando el himno nacional en el metro! ¿De qué estamos hablando? ¿Qué actitudes tropicalistas van a venir si ganamos? Pero si Chile gana el viernes, demás que haremos algo para celebrar…jajaja”.