“Hay láminas por las que pagan hasta $50.000”: Cómo coleccionistas chilenos transformaron su pasión en un negocio ante el furor del álbum del mundial
El furor por el álbum del Mundial volvió a instalar largas filas, intercambios improvisados y eventos masivos para cambiar láminas en distintas comunas del país. Mientras miles buscan completar el álbum antes del inicio del torneo, coleccionistas y comerciantes reconocen que algunas figuritas difíciles pueden llegar a venderse por hasta $50 mil en medio de problemas de stock y alta demanda.
Sigue a The Clinic en Google News Por Carolina Mardones L. 30 de Mayo de 2026
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Parece un sábado como cualquier otro, pero algo llama la atención en Providencia. Hay una larga fila de personas, en su mayoría hombres, con cajas donde guardan lo que parece ser un preciado tesoro. Se trata de láminas del último álbum del mundial y la fila es para comprar más sobres en la sucursal de Panini que está en calle Las Urbinas.
Como todos tratan de aprovechar el tiempo, se animan a cambiar láminas en la fila. Los más tímidos se demoran en crear una conversación, pero también logran dar un paso e intercambiar figuritas con un único objetivo: completar el álbum aunque no exista un premio. Solo por la satisfacción de la tarea cumplida.
La locura no solo traspasó edades, sino que también autoridades comunales comenzaron a organizar eventos para cambiar láminas. Es el caso de la Municipalidad de La Florida, donde se realizará una “cambiatón” este domingo 31 de mayo entre las 10:00 a 14:00 horas en el Estadio Bicentenario. “Queremos que las familias puedan venir tranquilas, que los niños puedan intercambiar sus láminas protegidos, en un espacio amplio, ordenado y pensado especialmente para ellos. No todos los días se puede hacer un intercambio en plena cancha de un estadio profesional”, destacó el alcalde Daniel Reyes.
Si bien hay quienes plantean que se trata de una locura nunca antes vista, hay otras voces disidentes que aseguran que pasa lo mismo cada cuatro años. Sin embargo, el factor diferenciador son las redes sociales, que facilitan la organización de los fanáticos y es, además, el lugar donde todos quieren mostrar que son parte de la fiebre futbolera.
@fabo_urrutia Otro cambio masivo de láminas, esta vez en el Mall Plaza Egaña de Ñuñoa, fuera de la tienda panini #albummundial2026 #albumpanini #panini #chile #mallplazaegaña ♬ original sound – Fabo Urrutia
“Chile depende de la fábrica que está en Brasil”
Esteban Abarzúa es dueño de la tienda “Un mundo de colección“, el local 81 en el Galpón 4 del Persa Biobío donde guarda miles de láminas de distintos álbumes. “Vendo harto. Desde álbumes, sobres y hasta láminas sueltas. Está un poco complicada la distribución. Es un caos conseguir álbumes y conseguir sobres porque la producción la hacen en Brasil y no da abasto para toda la gente en Santiago y en regiones. Tú vas a los malls y está lleno de gente tratando de comprar”, explica en conversación con The Clinic.
“Ahora mismo mi proveedor me comentaba que hay quiebre de stock y no hay hasta el martes de la próxima semana para vender al por mayor, solamente hay puntos de venta en tiendas oficiales de Panini porque está desfasada la mercería. Como Chile depende de la fábrica que está en Brasil, no hay mercadería aquí en Chile, solamente los álbumes básicos que consumen acá. Pero los sobres, los álbumes de tapa dura, todo depende de Brasil y Panini está colapsado en lo que es la distribución al por mayor”, asegura.
Junto con eso, explica que a su parecer “el furor ha sido como en todos los mundiales anteriores. Aunque Chile no esté en el Mundial, se va a vender siempre. La locura por conseguir la lámina de Messi o de Cristiano Ronaldo, por los jugadores más famosos. Todos los niños quieren tener esas láminas y tienen la meta de completar el álbum antes que empiece el mundial“.
Las láminas más apetecidas
Abarzúa comenta que en su tienda tiene archivadores, que ordena igual que el álbum, y las vende por unidad. Sobre su precio, explica que unas son más baratas que otras. “Los valores van desde $300 las básicas, $500 los jugadores importantes, $1.500 las brillantes y hay láminas por las que pagan hasta $50.000 que son las láminas extras, las más difíciles de conseguir. Las que vendo caras son Messi, Cristiano Ronaldo, Mbappé, Haaland, Vinicius Jr. Esas son las extras sticker que no se pegan en el álbum, son una colección aparte. Esas vienen con distintos colores y la gente las colecciona aparte”, detalla.
“El domingo pasado un cliente antiguo que tengo me compró como $230.000 en láminas. Era todo lo más difícil del álbum. Eran láminas como Vinicius Jr, Cristiano Ronaldo y Messi. La más complicada del álbum es la 00, que es el emblema de Panini y cuesta mucho que salga. Tú tienes que abrir mil sobres para que salga una lámina de esas. Los sobres vienen en cajas de mil, en paquetes de 50 y hay muchas láminas que salen solamente una en mil sobres. Esas son las más caras, una puede costar entre $10.000 a $20.000 cada una”, advierte.
Sobre la venta de láminas, comenta que sigue vendiéndose todo el año en el Persa Biobío “porque la gente sigue comprando de años anteriores. También es imposible llenar este álbum antes que empiece el mundial, creo que voy a vender hasta septiembre”.
“La gente llega a pedir de todo. Tengo láminas del Mundial del 66 en adelante, 300 archivadores más o menos con láminas de fútbol, de animación y vendo de todos los álbumes, Champions, Copa América, Euro, fútbol chileno, Liga italiana, de todo lo que es todo lo que ha salido en el mercado, yo tengo láminas. Tengo gente que ha llenado álbumes de hace treinta, cuarenta años atrás y han ido al Persa a comprar sus últimas láminas y los han llenado”, relata.

De las calles del Persa hasta tener un lugar en el Galpón 4
Abarzúa recuerda que todo nació cuando se juntaba con amigos en el Persa Biobío para comprar láminas. “Me decían, ‘oye, ¿Por qué no nos vendes las láminas repetidas a nosotros que no las tenemos?’ y así partió la historia. Pesqué un carrito, eché los álbumes, las láminas sueltas y me puse en la calle, con una bolsa de basura, a vender. A la antigua como se dice”.
“Empecé a ir a vender todos los domingos porque trabajaba de lunes a sábado en otra cosa. Después me salí de ese trabajo y empecé a ir los fines de semana al Persa. Vendiendo los álbumes y las láminas era más rentable que trabajar apatronado. Lo que generaba en un fin de semana eran dos semanas de trabajo en la empresa donde estaba antes, entonces era mucha plata”, rememora.
Ahora arrienda dos locales, donde asegura estar mucho más cómodo porque trabajar en la calle es demasiado sacrificio.
“Sigo coleccionando. Uno siempre sigue. Desde toda la vida he coleccionado álbumes o juguetes, pero siempre va a salir algún álbum interesante que a uno le guste. Este álbum del mundial no lo tengo como coleccionista, pero sí tengo de años anteriores. Lo que pasa es que hay poco material y sé que me va a costar mucho llenarlo, hay láminas que es difícil que te salgan”, aclara.

“La gente lo vio como una oportunidad de ganarse unas lucas extra”
César Vallejos también tiene tiendas en el Persa Biobío donde apela a la nostalgia de los chilenos vendiendo productos y colecciones antiguas. Sin embargo, no es de los que se quedan atrás y también se sumó a la fiebre por el álbum del nuevo mundial de fútbol. “Uno va a las sucursales oficiales de Panini y hay filas de no menos de 100 personas. Eso no es normal. Hay otros locales donde lo venden que también están colapsados, siempre hay filas o gente cambiando láminas“.
“Tengo un colega que vende camisetas de fútbol y prácticamente se vio obligado a meterse en este mundo de los álbumes porque la gente le preguntaba si podía conseguir, si enviaba regiones y así de a poco la gente se va metiendo. Creo que la gente lo vio como una oportunidad de ganarse unas lucas extra aprovechando la falta de reposición, la falta de distribución. Pero créeme que a quien se meta en este mundo ahora del mundial le va a ir bien”, reflexiona.
Sobre sus propios inicios, revela que era su hobby. “Soy coleccionista. Desde pequeñito me encantaban los tazos, me encantaban juntar álbumes. Yo creo que lo clásico de las personas de la época 90 que juntamos los 120 pesos, los 100 pesos de la colación para comprarte un sobre de láminas, los 150 pesos que costaba una ramita y adentro venía una promoción. Yo empecé así, siempre me llamó la atención, siempre me gustó, siempre me gustó coleccionar, me gustó armar las colecciones”.
“Creo que fue gracias a la pandemia donde explotó más el tema del coleccionismo. Se dio un fenómeno bien fuerte y ahí yo aproveché también de volver a coleccionar, volver a buscar mis productos, porque como en parte gran parte de la población y muchas personas estaban como enclaustradas en su casa, no podían salir, buscaban cierto hobby, buscaban cierto modo entretención. Y se abrió un mundo, como que explotó un mundo de colecciones”, añade.
También comenta que “pasa mucho eso que la gente me dice ‘mira yo cuando pequeño no podía comprarme esto y ahora puedo, ahora me compro todo lo que quiero’. A veces acarrean a sus propios hijos, también le enseñan porque yo he visto chiquititos de 20, de 6, 7 años y que conocen los promocionales, cosa que digamos un poco atemporal a su a su época porque un niño de 10 años, de 7 que te hable de láminas de tazo, de ciertas promociones o de animes que ya no están en la tele igual lo encuentro genial porque por lo menos sí los papás como le inculcan y arrastran un poco a los hijos con su gusto”.




