De la música chilena no escaparás

• Proyecto de ley, recién aprobado por la Cámara, pretende imponer 20% de programación nacional en radios

Se viene discutiendo hace más de un año y ya está prácticamente aprobada. Hace cuatro días la Cámara de Diputados dio el sí al polémico proyecto de ley que obligará a las radioemisoras locales a incluir en su programación un 20% de música nacional y que separa las aguas entre dos grandes de la industria: la SCD y la agrupación de radiodifusores.

“Esto es muy burdo. Programar música no es fabricar completos”, dice Luis Pardo, Presidente de la Asociación de Radiodifusores de Chile, ARCHI, sobre la iniciativa que presentó el diputado UDI Enrique Estay hace un año. Los radiodifusores están enojados porque “nos parece mal que se nos imponga un contenido por decreto, en una forma que no considera la óptica de funcionamiento de los medios en una sociedad abierta como la nuestra”, donde, según Pardo, se busca satisfacer las demandas del público. “La gente que inventa estas cosas cree que es cosa de imponerle al público algo y que el público lo va a escuchar y lo va a aceptar”, dice el presidente de ARCHI.

“Tenemos casos como Francia, por ejemplo, donde las exigencias son del 50%, Canadá de 35%, Brasil casi un 50%. Ahí nadie discute ni alega que esto afecta la libre competencia. Al contrario, esta es una potente herramienta de apoyo a la industria nacional y una fuente generadora de empleos”, asegura Estay, diputado por la IX Región, lo cual es desmentido por Pardo: “Las cosas que ha dicho, por ejemplo que en Brasil existe una ley que obliga a un 50% de música local, son falsas. Está muy mal informado”, y agrega: “Yo he ido varias veces a la Comisión de la Cámara y nunca he visto al diputado Estay, hemos ido a exponer y él no ha estado”.

RELLENANDO CON CUECA

La Sociedad Chilena del Derecho de Autor, SCD, entidad encargada de recaudar las utilidades que se generan cada vez que una obra es reproducida, ha sido un fuerte respaldo a la hora de promocionar este proyecto de ley. Su presidente, el músico Alejandro Guarello, insiste en que “no se trata de escuchar música chilena por obligación, sino de abrir las puertas que actualmente impiden a nuestra música el acceso a las radios chilenas”.

Originalmente, el proyecto de ley consideraba un 20% de emisión de música chilena medida hora a hora. Sin embargo, el diputado Estay introdujo una indicación para que la medición se realizará en dos tandas, dividiendo el día en segmentos entre las 00:00 y las 12:00 horas y las 12:00 y las 24:00 horas, con el fin de que la emisión sea pareja y no se concentre en horarios donde la gente no escucha radio. El diputado Estay hace el cálculo y asegura que alcanzar un 20% de música nacional dividiendo cada jornada en dos períodos de doce horas “es una meta muy fácil de cumplir, así que no veo que esto quiebre ninguna línea programática de una radioemisora, porque, por ejemplo, si es una radio de música clásica, hay múltiples expositores y creadores chilenos”.

De cajón cae entonces la duda sobre qué pasaría con radios como la Beethoven. Su director, Alfonso Flores, está en desacuerdo con Estay. “Cuando uno revisa el repertorio que se utiliza, se da cuenta que el de música chilena no alcanzaría ni para cubrir el 1% de lo que se está exigiendo por ley. No toda la música es adecuada para la difusión, y eso podría empezar a correr al público más que a traerlo. Es mirar en menos a los auditores, pensar que ese auditor no discrimina”, dice.

Flores recibió incluso como rumor que su radio podría cubrir ese espacio con obras de folklore interpretadas por el Orfeón de Carabineros, “aunque no creo que de parte de un diputado de la República llegara a existir un argumento como éste”.

“Esto no es un estímulo, puede ser contraproducente. Cuando uno habla de porcentajes tiene que empezar a completarlos y si la cantidad no existe para cubrirlos, dejas de discriminar”, dice Flores, insistiendo en la visión editorial de su medio, “en términos de que la música sea de la mejor calidad creativa, para poder ir influyendo en el desarrollo de un público”.

Para Luis Pardo el tema es claro. “Detrás del argumento de la difusión de la música por razones culturales, de fondo aquí hay una intención económica que a nosotros nos parece legítima. Lo que no nos parece legítimo es que se metan por ley, a ganar por secretaría, algo para lo que deberían -como todos los sectores del país- buscar la mejor forma de hacerlo”, dice.

Para Estay, ya que el Estado entrega la concesión de las señales a las radios, “la mínima retribución que tienen las radioemisoras hacia el Estado es por lo menos promover y fomentar la música nacional”, pero Pardo contesta: “ellos quieren obtener un beneficio imponiendo a las radios un porcentaje absolutamente arbitrario, que además es contrario a la Constitución y los derechos adquiridos por los radiodifusores”.

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