“El extraordinario arraigo popular del presidente Pinochet ha sido comprobado en la reciente consulta (enero, 1978). No han faltado quienes han visto en ello un peligro de que pudiera tender a un sistema personalista o caudillista. Ello implica desconocer con injusticia las reiteradas pruebas de sentido jurídico y sensatez política que ha demostrado poseer el actual Jefe de Estado, y que justamente lo identifican con un pueblo amante de la autoridad fuerte, pero ajeno a todo personalismo arbitrario”.

JAIME GUZMÁN ERRÁZURIZ