La huelga que no sale en la tele ni en los diarios

* Trabajadores de Farmacias Ahumada llevan 17 días parados

Están fuera de la pauta noticiosa de la gran mayoría de los medios nacionales, pero han resistido más de una quincena en huelga legal, instalados en el centro de Santiago y las principales ciudades. Más de 700 empleados de FASA están en la calle protestando por las políticas de la empresa, actualmente en manos de capitales mexicanos.

Pero de ellos, nada en la prensa.

Imarú Martínez, presidenta del sindicato Nº1 de trabajadores de FASA, le echa la culpa de la invisibilidad del movimiento a que las farmacias son importantes avisadores de los medios de comunicación. “Una de las razones por las que estamos vetados en la tele es por los anuncios publicitarios. Gente de los canales nos han comentado que los avisos publicitarios tienen otro valor a la hora de las noticias, porque es el peak del rating. Y a esas empresas son las que más cuidan. Estamos vetados, y eso que hemos hecho de todo”, alega Imarú.
Además, explica que la respuesta de FASA ante la huelga “ha sido nada, como un espejo: todo rebota. Hasta ayer no teníamos contacto directo con la empresa, y eso que pedimos mediación a través de la Dirección del Trabajo, la Iglesia y además de la Embajada de México, porque los nuevos dueños son mexicanos”.

Recién ahora, con estos tres actores involucrados y luego de reunirse con el subsecretario del Trabajo, Bruno Baranda, Imarú reconoce que la empresa está accediendo a conversar. “Muchos dicen que su gran apuesta era después del día 15, esperando que muchos se bajaran”. Cosa que no sucedió, pues el martes el total de descolgados era menos del 10%.

LAS DEMANDAS

Según explica Imarú Martínez, las demandas se resumen en tres puntos y los montos son conversables, porque lo que les interesa es asegurar los conceptos en los contratos de trabajo. “El primero es el tema de los sueldos base, queremos que no haya más sueldos base menores que el ingreso mínimo”, dice. En la empresa, los sueldos base son variados, dependiendo del cargo del trabajador. El más bajo corresponde al vendedor multifunción, que obtiene apenas $32 mil.

“La empresa no está en la ilegalidad”, explica Imarú, porque la diferencia que falta del sueldo base para llegar al ingreso mínimo se completa con la parte variable, que son las comisiones por ventas. “El tema es que los sueldos base datan de mucho tiempo atrás, no se han ajustado con el tiempo. En definitiva, lo que queremos hacer es subir el porcentaje fijo y disminuir el variable”, dice Imarú.

El segundo punto exige gratificación garantizada: “Desgraciadamente, los trabajadores estamos afectos a lo que se llama utilidad líquida, que depende de la utilidad financiera o tributaria, menos el 10% del capital propio”.

Según explica Imarú Martínez, “en una empresa como ésta, el capital propio es monstruoso. Porque muchos locales son propios y otros se arriendan, entonces el capital se agranda y se come cualquier utilidad”. En resumen, hace nueve años ya que la utilidad líquida da resultado negativo para los trabajadores, “siendo que para los accionistas sí hay utilidades. Por ejemplo, el 2009 tuvieron utilidades por nueve millones de pesos”, asegura Imarú.

Entonces, las lucas están, “pero el problema es que no está el concepto para los trabajadores de gratificación y por eso queremos garantizarlas en el sueldo”, explica la presidenta del sindicato.

La tercera demanda de los trabajadores consiste en la nivelación de los sueldos. “No nos parece justo que haya distintos sueldos en las distintas ciudades de Chile, y que dentro de una misma ciudad, dependa del cargo del trabajador los valores de los bonos que recibimos”. Un ejemplo es lo que pasó para fiestas patrias, donde algunos trabajadores de menor rango recibieron un tercio menos de aguinaldo que los demás. “No es justo”, dice Imarú.

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