La Iglesia escogió la “Misa por Chile” para pedir perdón por el caso Karadima. Así lo dijo hoy el presidente de la Conferencia Episcopal, Alejandro Goic, quien además agregó que la oscura historia que explotó en la conspicua capilla de El Bosque, en Providencia -donde el ex párroco era el mandamás- constituía “un dolor” para la institución.

Las declaraciones las realizó en conferencia de prensa, en el Episcopado, donde Goic aprovechó la oportunidad para invitar a la misa que se efectuará en el santuario nacional de Maipú, el próximo 21 de noviembre a las 16:00 hrs.

Monseñor Goic explicó que pese a que el proceso legal y eclesiástico aún no termina -sin saber si para esa fecha estará cerrado- de todos modos “vamos a pedir perdón”. Y no sólo por este caso, sino que por “todas las limitaciones y pecados de la Iglesia”.

“Claro que nos duele, sobre todo si hay abusos de menores, eso nos duele tremendamente porque la esencia del sacerdote es defender la dignidad humana y especialmente la de un niño”, dijo.

Y agregó: “Sin duda que es un dolor, vamos a pedir perdón, es un hijo de la Iglesia, no hacemos juicios sobre hipótesis, sobre hechos que se dicen, tiene que ser el fallo eclesial, y el fallo de los tribunales civiles los que determinaran si hubo o no hubo culpabilidad. Pero sin duda que el hecho mismo ha sido un dolor, y como tal lo asumimos”.

LA COSA SE PONE NEGRA

Mientras se desgrana el choclo en la Justicia Eclesiástica o Divina como decía JM, la Fiscalía seguirá en la pista del dinero y en los supuestos testigos pagados y la antigua justicia deberá pisar el acelerador para establecer diligencias, que podrían ser demoledoras: Los careos entre Karadima y sus víctimas.

Por si fuera poco, los católicos están a la espera de la otra misa, la que deberá celebrar el sucesor del Arzobispo de Santiago, Francisco Javier Errázuriz. Negra negra está la cosa.