• Foto: Alejandro Olivares

Aparecieron en casi todos los medios como burdas copias de un auto de lujo cuando apenas se trataba de un par de carrocerías charchas. Son los Lamborghini “chilensis” que la Brigada de Delitos Contra la Propiedad, Bridepi, descubrió en una página web y destapó justo cuando se realizaba la versión 2010 del mediático Salón del Automóvil.

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La noticia, aparecida en diversos medios el martes de la semana pasada, daba cuenta del allanamiento de un taller en Recoleta donde se fabricaban falsos vehículos de la lujosa marca italiana Lamborghini. El modelo en cuestión era nada menos que el clásico “Countach”, sensación del salón del automóvil de Ginebra del año 71, y popularizado en los 80 por Don Johnson en la serie Miami Vice. Para cualquier lector desprevenido el hallazgo de la Brigada de Delitos Contra la Propiedad, Bridepi, era una constatación evidente de los anhelos aspiracionales de quienes popularizaron el famoso celular de palo a mediados de los noventa. No fueron pocos los que se imaginaron al típico chileno engrupido bajándose del superdeportivo, rojo furioso, con las puertas suspendidas en el aire.

Pero lo curioso del asunto es que los noticieros mostraron como evidencia dos carrocerías de fibra de vidrio, sin pintar, y no el esperado modelo armado del “Countach”. Algunos sitios de internet tuvieron la osadía de poner la “joyita” encontrada junto a la foto del modelo original. Las distancias entre ambas eran más que elocuentes. Pero para la PDI el asunto era delito y no había nada más que hacer.

-El tema legal pasa básicamente por la protección del diseño del vehículo. La ley de propiedad industrial, en su artículo 18, protege las marcas originales de aquellas iguales o similares -cuenta el inspector Mauricio Jorquera.

Los detectives venían indagando desde septiembre, luego de enterarse por el portal Chileautos que había un sujeto que vendía un kit Car de Lamborghini, es decir, una suerte de réplica de la carrocería original. El golpe final lo dieron hace una semana, aprovechando la vitrina del Salón del Automóvil, y llegaron al taller Covercar, propiedad de Cristián Cisternas, experto nacional en tuning o “enchulamiento” de autos. A los policías los acompañaba un equipo de Chilevisión.

-Mi papá me llamó y me dijo que estaban los ratis y que venían por un problema de propiedad industrial. Cuando llegué, me pidieron requisar las carrocerías y les dije que ningún problema. Yo mismo incluso les ayude a sacar los cachureos de encima -detalla Cisternas.

Cisternas le aseguró a la policía que el asunto no era un negocio, que las carrocerías que ofreció por internet eran unas copias que había hecho al molde original que compró por 8 mil dólares en Estados Unidos y utilizó para recrear el modelo Countach. Comentó, además, que el primer y único vehículo que confeccionó lo había vendido hace 6 años a una persona de Calama y que era un prototipo personalizado. Las supuestas copias que le requisaron, asegura, eran sólo carrocerías.

-Yo lo compré como un desafío personal para darle crédito a mi taller y demostrar que me la podía. Incluso le modifiqué la carrocería a la pinta mía, le diseñé los laterales completos, las tomas de aire, faldones y ensanche. Todas las transformaciones se las hice a mano. El auto lo utilizaba para exhibiciones, ferias y cosas por el estilo. Si son como autos de juguetes para adultos fanáticos -cuenta Cisternas.

La Bridepi no se tragó los argumentos. Los detectives aún insisten que el asunto vulnera la ley 19.039. A tanto llegó la suspicacia de los “sabuesos”, que al momento del allanamiento intentaron llevarse una carcasa de Lamborghini que Cisternas usaba de mesón.

MULAGHINI

Los kit car son automóviles que se venden en forma de kit y se compran por piezas que deben ensamblarse. Por lo general se montan sobre el chasis de otro vehículo y una vez armados se asemejan bastante a los originales. Pero una cosa es la recreación de un bólido y otra muy distinta es su falsificación. En el mundo tuerca el asunto está bastante acotado. La mayoría sostiene que no existe la ingeniería en el país para plagiar un auto tan sofisticado como un Lamborghini. Carlos Argomedo, dueño del exclusivo taller “Argomedo Performance” que presta servicios en Chile a Aston Martin, asegura que este tema es un “bluff”.

-Lo que hizo este cabro es una replica, que es una cuestión que parece un auto pero no lo es pues se monta en un chasis equis, en cambio la falsificación trata de recrear el auto al máximo con el mismo motor, transmisión, frenos y suspensión. Está a años luz -sostiene Argomedo.

Si bien las carrocerías de Cisternas, aún estando modificadas, se asemejan bastante a las de un “Countach”, no es menos cierto que las prestaciones del único auto que fabricó son infinitamente inferiores a las de un modelo original. Partamos por el precio: un Lamborghini Countach cuesta alrededor de 300 mil dólares y el de Cisternas, según la policía, habría sido vendido en 15 millones. Algo así como el 5% del precio de uno nuevo. El Lamborghini original usa un motor de 400 caballos de fuerza, corre a casi 300 kilómetros por hora y alcanza los 100 en 4,5 segundos. La versión de Cisternas, en cambio, fue instalada sobre el chasis de un Pontiac Fiero, con un motor de cuatro cilindros y, según su creador, con “cueva alcanzaba los 80 km por hora”.

-Si para lo único que sirven estos autos es para show, exhibiciones, cabinas de conducción y para uno que otro coleccionista -dice Cisternas.

En rigor, este tipo de vehículos, truchos por naturaleza, ni siquiera alcanzan niveles aceptables para andar en las calles.

-Si usted se sube a estos autos hechizos e intenta subir una rueda arriba de una cuneta, el auto se flecta y no puede abrir las puertas. Eso le pasaba al Lamborghini de este cabro. Son cuestiones mal hechas. Si hacer un auto no es una broma. Por eso en el taller le pusimos mulaghini -agrega Argomedo.

Lo más curioso hasta ahora, sin embargo, es que el supuesto vehículo falsificado todavía no ha sido encontrado por la policía y lo único que tienen como evidencia son las carrocerías modificadas que Cisternas ofreció en internet y que tenía arrumbadas en el patio de su casa. Según la Bridepi la protección de la marca Lamborghini en Chile está en manos del estudio Carey y asociados. Por más que intentamos comunicarnos con los abogados no quisieron hablar con The Clinic.

El asunto para los adictos a los motores no huele bien. El mismo Carlos Argomedo asegura que, eventualmente, él también podría ser acusado de falsificación pues hace unos años armó un Shelvy Mustang GT500 que apareció en la película “60 segundos”. “Es una cosa que se hace en todas partes del mundo”, insiste.

Alejandro Schmauk, el ex analista de Formula 1 del Zoom Deportivo, piensa que, en buen chileno, “los policías están cagando fuera del tiesto”.

-El tipo hace una copia burda de plástico de algo parecido a un Lamborghini y lo huevean, pero no son capaces de requisar la mitad de los autos chinos que se venden en Chile que son copias al callo de los autos japoneses. Ahora mismo en el Salón del Automóvil hay una marca que es una copia idéntica del Mazda, incluido el logo. Ahí la PDI no se preocupa, cierto, y huevean al pobre cabro, un artesano, que hace copias ordinarias en fibra de vidrio -sentencia.