Cómo se viene la mano en Cultura el 2011: El reajuste de la billetera del CNCA

Más dinero destinado a Recursos Humanos y gastos administrativos y menos para los programas del Consejo de la Cultura son, a grandes rasgos, algunos de los cambios presupuestarios que plantea la institución para el próximo año.
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De aprobarse la Ley de Presupuesto 2011, el del Consejo de la Cultura y las Artes (CNCA) crecerá 3,4% con relación al presupuesto inicial del 2010, porcentaje que constituye el menor crecimiento registrado desde que se creó la institución, que durante la administración de Bachelet aumentó en un promedio anual superior al 25%.

De un total de M$64.833.767, proyectados para 2011, el ítem más beneficiado será el de los gastos en personal y administrativos, que crecerán en 25%, más de $2.650 millones. Este año fueron diez mil millones de pesos los invertidos en ese ámbito y el próximo está proyectado que sean más de doce mil.

Sólo en Recursos Humanos, los dineros aumentan de $6.891.098.000 en 2010 a $8.270.955 para el 2011, al tiempo que hay un incremento en la dotación máxima de la institución, pasando de 385 a 459 personas, y las funciones críticas -aquellas autorizaciones especiales para pagar sueldos adicionales al contrato- de 12 a 15 personas, aumentando en este ítem más de $60 millones.

La duda en torno a este aumento presupuestario, destinado a un incremento de la dotación de personal en la institución, apunta a la futura situación laboral de muchos trabajadores del Consejo que, si bien cuentan con experiencia en disciplinas artísticas y otras relacionadas, no cumplen con los requisitos establecidos en el Estatuto Administrativo de estudios en instituciones de Educación Superior y, por lo tanto, deben cumplir funciones a honorarios.

Los Fondos Concursables, que al momento de la creación del CNCA constituían prácticamente el 50% del presupuesto, pasando a un 30% en el período 2006- 2010, para el próximo año aumentarán en 9,2%: $1.609 millones más para repartir.

LOS RECORTES

El proyecto de presupuesto para 2011 supone una disminución en las asignaciones para los programas que desarrolla directamente el Consejo de la Cultura en más de $1.500 millones respecto a este año. Quien ocupa el segundo lugar entre los perjudicados presupuestarios son las transferencias a otras instituciones, las que disminuyen en 4,3%, es decir, más de $658 millones.

Además, se eliminarán de la Ley de Presupuestos las asignaciones a Balmaceda Arte Joven, Matucana 100, Santiago a Mil y Fundación Violeta Parra. Para estos fines, se crea una nueva asignación presupuestaria por más de dos mil millones de pesos. Si bien el monto es cercano a la suma de recursos destinados el año anterior a estas mismas instituciones, esta vez la glosa no especifica qué instituciones serán beneficiadas, cuánta plata recibirán ni de qué forma se hará la asignación: si vía fondos concursables o asignación directa y discrecional. Esto implica cambiar un mecanismo transparente y de discusión parlamentaria por otro arbitrario, a cargo de las autoridades ejecutivas del CNCA.

Nuevamente, el recién inaugurado Centro Cultural Gabriela Mistral -GAM- verá cómo reducen sus arcas. Para 2011, está proyectada una disminución de recursos cercana a los $400 millones, destinados a su funcionamiento. La medida se torna más preocupante cuando tomamos en cuenta que el próximo año, el GAM deberá funcionar doce meses, a diferencia de 2010, que abrió sus puertas en septiembre y completará cuatro meses de marcha.

IGLESIAS

Producto de los daños patrimoniales por el terremoto, la nueva administración cultural decidió llamar a concurso a aquellos edificios de valor que resultaron afectados. La idea era entregarles recursos para reconstruir. Y esos recursos provendrán de dineros llamados “de arrastre”, es decir, de saldos finales de caja que quedaron del proyecto de Centros Culturales, iniciado en la administración Bachelet.

El Plan Nacional de Centros Culturales buscaba levantar un centro de calidad en cada comuna de más de 50.000 habitantes, para en una segunda etapa incorporar a las comunas más pequeñas vía estrategias de agrupación. La primera fase implicaba que dos tercios de la población nacional resultaría beneficiada con acceso a uno de estos complejos culturales.

De un total de 70 comunas sobre los 50.000 residentes, se integraron al plan 51 de ellas. El resto quedó fuera por tratarse de comunas con recursos propios para estos proyectos o porque ya contaban con centros culturales.

En marzo de este año, había cinco centros culturales inaugurados y funcionando: el Casona Dubois en Quinta Normal, el Diego Rivera en Puerto Montt, el Centro Cultural y Anfiteatro La Florida, el Casa Prochelle en Valdivia y el Centro Cultural de Rancagua.

En proceso de construcción y habilitación estaban siete centros, en Colina, San Joaquín, San Fernando, Coquimbo, Talca, Iquique y Villa Alemana. Además, iniciaban sus construcciones y habilitación otros 16: Alto Hospicio, Pedro Aguirre Cerda, Cerro Navia, Tomé, Chiguayante, Constitución, Rengo, La Reina, San Antonio, La Calera, San Carlos, Padre Las Casas, Angol, Coyhaique, Los Andes y Punta Arenas.

Sin embargo, la decisión de llamar a concurso a los dañados por el terremoto implica “recortar” de los más de tres mil millones de pesos correspondientes a saldos finales de caja que quedaron pendientes de entregar a estos centros culturales que tardaron más en iniciar faenas. Así, además, la nueva administración se asegura a ejecutar el 95% de los fondos de presupuesto de este año. Según esta nueva fórmula, en total, quedarían para el próximo año $965.000.000 de arrastre para la reconstrucción patrimonial y el resto, destinado a financiar los Centros Culturales que faltan por terminarse.

Como resultado del llamado a concurso para restauración, catorce proyectos se anunciaron como beneficiados este mes. Ocho de ellos -algunos de propiedad privada- corresponden a iglesias, parroquias y santuarios. Entre ellos, la Iglesia de La Matriz en Valparaíso, la Parroquia San Vicente de Tagua Tagua, la Parroquia Las Carmelitas de Viña del Mar, la Parroquia María Auxiliadora de Santiago, la Parroquia La Matriz de Curicó, el Santuario San Sebastián de Yumbel, la Iglesia Parroquial de Constitución y Nuestra Señora del Rosario La Torina de Pichidegua.

A la cola, es decir, a la espera de los recursos que estaban destinados a su construcción y habilitación, quedarán los Centros Culturales de Chiguayante, La Calera, Punta Arenas, Tomé, Los Andes, San Fernando, Alto Hospicio y Villa Alemana.

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