Se le llama “acarreo”. Buses dispuestos para trasladar adherentes. Así sucedió ayer temprano desde Santiago a Valparaíso. En los vehículos iban adherentes al Presidente Sebastián Piñera que fueron estratégicamente ubicados en la entrada del Congreso, donde el Mandatario daría lectura a la cuenta anual que entrega a la Nación, el mismo día en que se conmemoran las glorias navales. Y la muerte de Arturo Prat Chacón.

Pero la jornada fue más que eso, porque cuando iniciaba su discurso, en la avenida Pedro Montt del puerto más de 15 mil personas se aglutinaron en el Parque Italia, esperando que los oradores de distintas organizaciones comenzaran sus discursos.

Y mientras Piñera hablaba de los logros de su gobierno, la cosa comenzó a caldearse en  las graderías del Congreso. Invitados que gritaban lanzando papeles y forcejeando con Carabineros que los desalojaron con rudeza, era sólo la antesala de lo que ocurriría en las calles de la ciudad declarada patrimonio de la humanidad unos minutos más tarde. Descontento avivado por el propio mandatario calificó de  “violentistas” -como lo hacía otrora el difunto- a los manifestantes en su contra.

Sin embargo las movilizaciones fueron más allá del puerto. Ya el viernes en Santiago 40 mil personas salieron a las calles para rechazar el Proyecto Hidroaysén y ayer en Lo Prado, más de 2.500 hicieron lo propio, aunque si desmanes de por medio y con la presencia de artistas en una tranquila manifestación cultural.

En Temuco hubo más de 1.500 personas manifestando su repudio a la política ambiental del gobierno. Lo mismo sucedió en Puerto Montt donde otras mil marcharon por la ciudad contra el proyecto energético, según informó radio Bío Bío.

Pero no cabe duda de que los enfrentamientos más graves se produjeron en las inmediaciones del Congreso, en Valparaíso, luego que finalizaron los discursos del presidente de la ANEF, Raúl de la Puente y del Colegio de Profesores, Jorge Gajardo, entre otros dirigentes.

A eso de las 11.00 hubo un detalle que llamó la atención de toda la prensa apostada en el lugar y que dio el puntapié inicial a los enfrentamientos con la policía uniformada: un sujeto que saltando las vallas se desnudó para protestar. Fue detenido y llevado al cuartel.

Piñera seguía leyendo su discurso y apelaba a los logros en educación y le ponía un nuevo plazo al ministro de Salud, Jaime Mañalich, para terminar con las esperas en los hospitales –debiera ser en noviembre-  cuando la tregua terminó en las calles de Valparaíso.

Las bombas lacrimógenas, las mismas que había retirado de circulación el ministro del Interior Rodrigo Hinzpeter unos días antes, hicieron su aparición. Llegó el guanaco, los zorrillos y las piedras volaban en dirección a los carros policiales.

Pero los gases le jugaron una mala pasada a la fuerza pública, porque en uno de los vehículos se infiltró el agente químico, provocando un choque con otro que también participaba de la represión.

El resultado después de varias horas de refriega en la avenida Pedro Montt fue el clásico: heridos y detenidos. De los primeros, según la información oficial entregada por Carabineros, un sargento resultó lesionado por una pedrada. De los otros, 53 personas que fueron puestas a disposición del tribunal garantía para que el Ministerio Público evalúe si los formaliza por disturbios. En suma, lo mismo de siempre.

El discurso completo del presidente se puede encontrar aquí.