La elección del presidente de Perú el próximo 5 de junio, en una segunda vuelta, ha dividido al país en dos bandos casi incompatibles según su preferencia por el militar retirado Ollanta Humala o la congresista Keiko Fujimori.

Humala ganó la primera vuelta del 10 de abril por estrecho margen, pero afronta la segunda ronda empatado con Fujimori, ambos con alrededor de 43 % de apoyos, según las últimas encuestas de intención de voto.

Poco menos de 20 % de electores siguen indecisos, y manifiestan que votarán en blanco o viciarán su voto, aunque es probable que sean ellos quienes, en el último minuto, decidan el estrecho porcentaje que le dará la victoria al próximo gobernante.

Ambos candidatos tienen una pesada carga negativa sobre sus hombros, lo que llevó al escritor peruano Mario Vargas Llosa a advertir, el año pasado, que una elección entre los dos sería como elegir entre el sida y el cáncer terminal, aunque ahora parece haber moderado sus juicios y está pidiendo el voto por Humala.

“Yo veo a gente que va a votar por Keiko Fujimori, pero se sienten incómodos, incluso culpables de hacerlo”, explicó a Efe el psicoanalista Jorge Bruce.

Para el también conductor de radio, muchos votantes de Fujimori de los sectores económicos medios y altos lo harán “a regañadientes” y “por temor a que su situación económica se vea perjudicada” en un hipotético gobierno de Humala.

En el caso de los que temen a Humala, “lo que más les preocupa es un riesgo económico, a pesar de que se aleguen otras cosas”, y en el caso de Fujimori el temor está más asociado al entorno de quienes la rodean, “que son el fujimorismo”.

El presidente peruano, Alan García, (2006-2011) ha rechazado las propuestas nacionalistas de Humala y desechado las acusaciones de que planea un fraude electoral, a favor de Fujimori, por supuestamente permitir que el exmandatario preso reciba simpatizantes y revise el material propagandístico de su hija en su celda.

“Los que denuncian fraude (lo hacen) porque sienten que se les mueve el piso”, respondió García y pidió a ambos candidatos que respeten los resultados de la segunda ronda.

A diferencia del jefe de Estado, el premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa ha pedido votar por Humala porque Fujimori representa el retorno a la dictadura, y ha promovido el respaldo de intelectuales, políticos y artistas a favor del candidato nacionalista.

El expresidente Alejandro Toledo (2001-2006), los líderes de los partidos Acción Popular y Fuerza Social, y los dirigentes de la Confederación General de Trabajadores del Perú también respaldan a Humala.

Por su parte, la candidatura de Fujimori tiene el respaldo de la mayoría de medios de comunicación, del Arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, y del sector empresarial que no desea cambios en las reglas de juego.

En una carta dirigida hoy por Vargas Llosa al diario El Comercio, el más influyente del país, acusa al periódico de haberse convertido en “una máquina propagandística de la candidatura de Keiko Fujimori” y de silenciar y manipular la información para dañar a su adversario.

Vargas Llosa ofreció a ese grupo periodístico conducir gratuitamente un programa televisivo, desde el canal América Televisión, para hacer un contrapeso de la campaña que el novelista Jaime Bayly hacía desde otro canal, Frecuencia Latina, a favor de Fujimori, pero su oferta fue rechazada, lo que desató su indignación.

En declaraciones a Efe, su hijo Álvaro Vargas Llosa adelantó que, en caso de una victoria de Fujimori, les queda constituirse como “sociedad civil vigilante para impedir la erosión de las instituciones democráticas” y de la justicia.

La familia Vargas Llosa ha recibido insultos y el acoso de diversos sectores que le critican su respaldo a Humala, pero Álvaro confía en que el clima de polarización amaine tras la elección.

“Si sale Fujimori, vamos a tener a toda la prensa y a los sectores de mayor poderío económico alineándose inmediatamente con ella”, mientras que “si sale Humala los medios se van a poner muy agresivos y luego va a tener que haber un reacomodo de los sectores más pudientes”, opinó el psicoanalista Bruce.

Sin embargo, el experto añadió que después de la elección habrá un tiempo de espera y expectativa en el que las reacciones dependerán de las señales que dé el nuevo gobierno.