“¿Y si de a cuatro queremos casarnos, cuál sería el problema?”

Chile está separado de Argentina por una cordillera. Tal vez, por el fútbol. O por el precio de los libros, o porque Cecilia Bolocco y Carlos Menem se dejaron de querer -porque quizás nunca se quisieron- por el bife chorizo, porque se supone que acá somos más tímidos, porque allá las mujeres van más al gimnasio, porque no hay argentina que no pase por el pelo oxigenado alguna vez en su vida y porque allá tienen matrimonio gay.

Porque allá tienen matrimonio gay y acá recién se está peleando por regular cosas patrimoniales.

Porque acá recién se pelean las cosas patrimoniales y allá hay hasta Cámara Gay de Comercio.

Pablo de Luca y su marido -Gustavo- hace siete años hicieron una guía para recorrer Buenos Aires por discos, bares, restaurantes y paseos gay friendly.

-Sin apelar a los estereotipos clásicos del chico sin remera, depiladito, mostrando el lomo de gimnasio. Era otra cosa.

De otra cosa hicieron un negocio, citaron a una reunión de clientes, crearon la conferencia de turismo gay -la más importante de América Latina-, terminaron haciendo una Cámara de comercio gay y trabajando con el Inprotur (Instituto Nacional de Promoción Turística) para hacer que Argentina se transformara en un paraíso para los gays y las lesbianas.

-Suena tonto, pero ¿por qué a un gay le interesa vacacionar con otros gays?

-En realidad los gays no vacacionamos siempre con otros gays. Pero sí tratamos de encontrar a gente con afinidad. Hay códigos que yo voy a encontrar ahí, lo que no quiere decir que no me pueda divertir con mis amigos heterosexuales. Gustavo y yo, que trabajamos de esto y que vivimos de esto, que hablamos de mercado, de segmento, de nicho todo el día, lo último que queremos es seguir hablándolo. Y decimos: vamos a hacer la terapia de desintoxicacion: llamo a mis amigos heterosexuales con más hijos, que vivan con perro, con todo y les digo: Necesito desintoxicarme de tanta loca que tengo alrededor, de que el activista, de que el no sé qué. Un día dijimos: “Ya, vámonos a Bogotá”. Nos imaginamos que era re homofóbico pero nos encontramos con lo contrario. Pero bueno, me fui por las ramas-, dice Pablo de Luca.

-¿Qué otros países te han sorprendido?

-México, para bien. Y Venezuela para mal. A Venezuela la encontré demasiado machista y cerrada. No me gustó.

-¿Y Santiago?

-Por lo que leo yo veo que caminan a pasos agigantados.

-Pero acá hay un gobierno de derecha.

-No lo digo por una cuestión gubernamental. Porque vas a ver que para este gobierno de derecha va a ser inevitable legislar para nosotros. A lo mejor no nos van a dar los mismos derechos que te daría un gobierno más progresista, pero hay muchos lugares donde los gobiernos de derecha terminan incluyendo a la minoría. Y no son una minoría. Si en Chile hay un millón doscientos mil gays y lesbianas. Un millón doscientos mil individuos no es un número menor. Estoy seguro que si en vez de gays y lesbianas fueran maestras, sería un escándalo nacional que la maestra estuviera afuera de algún tipo de igualdad.

Y sigue:

-Matrimonio gay, no sé si lo van a tener este año o el que viene, pero de que lo van a tener lo van a tener. Porque es más fuerte que cuatro conservadores o cuatrocientos mil conservadores. Una cosa que pasó en Argentina fue que ni los conservadores querían quedar tan dinosaurios.

-Pero acá hay conservadores-conservadores

-Y bueno. Tendrán un discurso de que el orden natural y no sé qué. Pero ¿y si de a cuatro queremos casarnos, cuál sería el problema? Si la ley se modifica para todos, yo no voy a ponerme en contra . Si heterosexuales y gays pueden casarse con animales, háganlo. De todas maneras, no entraría nunca a las peleas a ese nivel. Yo creo que lo único que tenemos que hacer siempre es: paciencia, escucharlos o contestarles esto: aparte del del orden natural, ¿qué otro argumento válido tenés? ¿Científicamente tenés una manera de probar que es blanco? ¿No? Okey. Seguí pensando que es el orden natural, yo seguiré luchando por la igualdad

-En algunos años más va a parecer un debate anacrónico.

-¿Sabés qué pasa? Cuando no salía la ley, yo decía: “No importa que no salga”. Es decir, me importaba porque no soy tonto tampoco, pero no me importaba porque no pasa por estos viejos. Pensaba: dentro de una generación más esto sale solo porque no lo van a poder evitar. Hoy los chicos no discriminan. Lo veo en mi sobrina. Cuando le dije a los ocho-nueve años que yo era gay, me dice: “Estoy re enojada con vos”. “Por qué estás enojada”, le digo. “Porque qué te hice yo para que no confiés en poder decirme que sos gay”. Y yo la escuchaba. Y me decía: “Ay, porque Cristián” -Cristián es un compañero más chiquito- “su mamá no se da cuenta de que es gay. Viene a jugar con nosotras y él quiere ser la mamá. Yo no dejo que sea la mamá. A lo sumo puede ser una tía”.

-Jajajaajaja. Oye y ¿cómo se diferencian los consumidores trans, los gays y las lesbianas?

-Son muy distintos. A las trans no las cuento porque nuestras mediciones no son válidas para ellas. Es muy chiquita la porción de trans que contestó la encuesta. Gays y lesbianas no consumen igual. Consumen el mismo dinero, porque ganan el mismo dinero. Ése es otro mito que dice que las lesbianas ganan menos y no gastan nada. Mentira. Ganan lo mismo y gastan lo mismo. Es el estereotipo de la camiona. Es lo mismo que el hombre muy mariquita. Claro. Tanto la muy camiona como el mariquita es el que los heterosexuales con ojo poco entrenado puede reconocer y creer que son todos lo mismo. El noventa por ciento de los gays y el noventa por ciento de las lesbianas están alrededor nuestro y no sabemos si son o no son.

-Hay que tener desarrollado el radar.

-El que sabe un poquito se da cuenta de que los gays muchas veces con mirarnos sabemos si el otro es gay. Porque el gay con la devolución de la mirada, por el tiempo que la sostuvo. Seguro que si voy por la calle y miro fijamente a un tipo heterosexual va a bajar la vista. Es muy probable. Los gays no van a hacer eso. El tipo va a mirar, el otro va a mirar y vos vas a reconocer en el otro que hubo una devolución y, probablemente, aunque te hagás el tonto y sigás caminando, el tipo se dio vuelta a mirarte.

-¿Y cómo es específicamente la cliente lesbiana?

-Las mujeres tratan de vivir experiencias. Tampoco es algo estereotipado de decir que se van al medio del monte a echar la leña. Pero sí disfrutan de la ecología, disfrutan de la naturaleza, disfrutan de no romper el ambiente, disfrutan de muchos días en la playa y del turismo ecológico. Y después tenés otro tipo que es la muy intelectual y se va a algo urbano. Pero si hacemos una gran división, el hombre gay es más urbano, más consumista, más cercano a las compras y a la diversión en la noche, y la mujer es más tranquila, relax, playa, montaña.

-¿Y quién turistea más para acostarse con gente?

-Todos. Los heterosexuales y los gays.

-Pero entre los gays y las lesbianas.

-Con mi prejuicio creería que los hombres más que las mujeres. Pero creo que con los heterosexuales sucedería lo mismo. Creo que la mujer turistea más por el destino que por tener una experiencia sexual en el destino. Que si la tiene, bienvenida, y si,le gustó está todo bien. El hombre, el hombre en general, por su naturaleza o por su cultura, o por lo que fuera, está más predispuesto a que suceda lo otro.

-En Buenos Aires casi no hay lugares para tortas.

-Eso me los critican mucho en mi guía. No me preguntés qué pasa en Buenos Aires pero hay poquito. Y aparte de poquito, duran poco. Habría que investigar bien si las mujeres no apoyan las movidas locales pero también lo miro desde otro lugar: la mujer gay sufre más discriminación que el hombre gay. Entonces se muestra menos. Las nuevas generaciones son mas libres porque se hacen menos rollo y ya está. Pero las chicas de más de 30, 35 para arriba…no sé.

-¿Por qué crees que pasa eso?

-Son más condenadas. Quizás por el tema de la maternidad, no me preguntes por qué. Y peor las trans.

-¿Y el consumo bisexual cómo es?

-Así como las trans, también es poquísima la gente que aparece en la encuesta como bisexual.

-¿Por qué Mendoza se transformó en un destino gay? ¿Por la vendimia gay que tienen?

-No sé cual es el grado real-real de homofobia ni cómo tratarían a los turistas gays acá, pero ustedes tienen mucho más que lo que tienen los mendocinos. Tienen fincas de vino espectaculares, la nieve a una hora de la ciudad, el mar a una hora de la ciudad, una ciudad fantástica, mucho más interesante que Mendoza. Tienen cultura, espectáculos, vida nocturna. El tema es: ser gay friendly es que mi experiencia sea confortable. No que a cada lugar que llegue me miren con cara.

-¿Oye y van muchos chilenos gays allá?

-Tenemos dos grandes mercados: Brasil, por su volumen, y Chile.

-¿Y cómo son los chilenos?

-Es muy común ver al tipo que, a lo mejor, no se libera en su país pero que sí se libera de vacaciones. Y con que se libera qué quiero decir: que se permite ser cien por cien gay. Que se permite ponerse una camisa escandalosa que acá no se la podría poner, se permite -no sé- ir a cinco locales que no se animaría a hacerlo en su país. Pero creo que no es un fenómeno únicamente de chilenos. En Bogotá hay una vida gay impresionante, pero de puertas adentro, bares cerrados. Aunque fijate que la tendencia en Latinoamérica, en general, es a abrirse. Con mayoría de público gay y lesbiana pero más abierto. De hecho los heterosexuales vienen a nuestros lugares ahora. Y cuando son demasiados nos vamos al bar de al lado.

-Jaja. ¿Pero diferenciar no potencia la discriminación?

-Yo no lo veo así. Son unas pocas propuestas aisladas que todavía funcionan y que son necesarias. Un tipo de cincuenta años o de sesenta años va a un restorán gay porque no va a salir del clóset a los sesenta años, y no va a ponerse a loquear en otro lugar. Pero lo que te decía: Latinoamérica, en general, tiene la otra característica: el mix. Pero cuanta más represión haya, más la gente se reúne en el guetos. Cuanto más avance, menos necesidad va a haber. Va a llegar un momento en que la cámara nuestra no va a tener necesidad de existir.

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