Huelguistas del banco de Luksic acusan: La TV se niega a informar

Hoy cumplen cuatro días haciendo bulla en el centro de Santiago y todavía no hay luces para una solución a su conflicto. Con el diálogo en cero y los decibeles de las vuvuzelas molestando al que se cruce, prometen acampar a más gente en pleno Paseo Ahumada. Ya les pasaron un parte por ruidos molestos, pero dicen que van seguir protestando hasta lograr el reajuste como el que consiguieron los otros sindicatos del banco de la familia más rica de Chile.

Un ejército de oficinistas zapato lustrado y chaleco sin mangas, tienen a medio millón de santiaguinos hablando a grito pelado en el centro de Santiago soplando sus vuvuzelas. Es, por lejos, la huelga más bulliciosa de los últimos tiempos, con los decibeles reventando los tímpanos del que ose caminar por el Paseo Ahumada, entre Huérfanos y Agustinas. Una protesta que tiene a medio morir cantando al banco de los Luksic.

Pero nadie habla de ellos y ya llevan cuatro días protestando. Ayer, el mismo Presidente sufrió el corneteo incesante de los huelguistas, cuando su discurso de promulgación de la ley de Aseguramiento de la Calidad era adornado sólo con el hostigoso sonido de esas cornetas. Y en la tarde, con la visita del mandamás del banco y hermano mayor de la familia, Andróniko Luksic, seguro tuvo que cerrar la ventana cuando varios cientos de ellos fueron a dar una vuelta a la manzana a La Moneda.

“Esta es la única forma de hacer ver que a los trabajadores del hombre más rico de Chile no los están pescando”, dice Juan Carlos Zapata, líder de la primera huelga en más de 60 años del Banco Chile Edwards. Llegaron a esto después de un mes y medio de negociación colectiva con el banco de los Luksic, pidiendo un aumento de sueldo y otros beneficios que, a su juicio, la empresa no tuvo ningún problema en dar a los demás sindicatos.

La tele no dice nada

Más allá de la negociación, que los trabajadores trataron de iniciar dos meses antes del plazo legal sin tener respuesta, y que en el transcurso de los plazos acordados no llegaron a acuerdo, los huelguistas reclaman que la empresa no ha renovado el diálogo para resolver el entuerto. “Hasta ayer, no responden el teléfono y sólo la gerenta de Recursos Humanos mandó a decir, a través de su secretaria, que las conversaciones son con los gerentes y de estos aún no se sabe nada”, dice Zapata.

 

El problema es que la huelga está declarada en todas las sedes del banco a lo largo de Chile, las que están funcionando a media máquina, a ratos o sencillamente no pueden operar. Y el ánimo comenzó a calentarse.

El martes, a Gabriel Olguín se lo llevaron detenido fuerzas especiales por impedir la entrada a una sucursal de Teatinos. Carabineros lo tuvo en la segunda comisaría de Santiago hasta ahora sin un cargo definido y con un enorme hematoma en el antebrazo izquierda, cortesía de un lumazo de la policía. Pero ahí estaba ayer, vuvuzela en mano aportando con el bullicio céntrico.

El otro gran problema, dicen, es que ningún medio de comunicación los ha pescado. O casi ni uno. Los asistentes dicen que fueron equipos de Chilevisión y Meganoticias a grabar lo que hacían y preguntar por sus demandas, pero los mismos periodistas les dijeron que el material sólo iba a quedar archivado y no saldría al aire. “¿Canal 13? Jaja ¿Qué van a venir a preguntar ellos si somos empleados del mismo jefe? Obvio que ni se han aparecido. El tema es que con toda la bulla que hacemos es muy descarado que no vengan”, dice Zapata.

Teletín les hace bullying

A diferencia de la cruzada de 27 horas de amor y los centros para mejorar a niños con discapacidad, la palabra Teletón no saca ninguna sonrisa entre los trabajadores del banco. Dicen que es una pega optativa sólo en el papel, porque en lo práctico lo que sucede es otra cosa. “Un par de semanas antes los jefes comienzan a sobarte la espalda y a preguntarte si ya te inscribiste para hacer turno esos días”, dice uno de los trabajadores.

Sin ánimo de desmerecer la noble intención del programón de Don Francisco y sus amigos, dicen que nadie les paga por lo que hacen esos dos días y que si uno se atreve a decir que no quiere trabajar, queda fuera de la pelea del “bono de gestión” que entregan a fin de año. “Podríamos decir que te hacen bullying si no dices que quieres trabajar para la Teletón”, dice uno de los dirigentes que se pasea por Ahumada a esta hora.

Un cajero, eso sí, cuenta que el turno más penca no lo hacen ellos, sino que los vigilantes de las sucursales. “Ellos tienen que abrir y cerrar después de horas y horas de estar parados en la puerta de las sucursales, al menos nosotros estamos sentados, agrega.

Sapear a los compañeros

Desde el martes, el clima de la huelga legal ha ido subiendo. Además del diálogo nulo con los gerentes del banco, los mismos compañeros de trabajo se han enfrentado. Y la entidad, dicen los huelguistas, está aprovechando la situación para “marcar” a los que se toman las sucursales y no dejan trabajar a los demás.

En una circular que envió la empresa a través de su Intranet -una red de Internet a la que ingresan sólo los trabajadores de la compañía-, el banco pide a sus colaboradores “no enfrascarse en disputas y no responder a las provocaciones de las que han sido objeto”, según ellos, por los huelguistas.

Lo grave es que en esa circular (disponible al término de esta nota) se invita a los trabajadores a sapear a sus compañeros de trabajo. “Si tienen fotografías que pueden dejar constancia de los hechos que están ocurriendo, por favor envíenlas al correo electrónico [email protected]”, dice la última frase del documento.

Ante esta situación, fuentes del banco dijeron que esto se trata solamente para informar de los hechos de violencia que ocurran durante el transcurso de la huelga. Sin embargo, los huelguistas rechazan esos supuestos conatos y acusan de querer tomar esa información para luego pasar la cuenta a los trabajadores que están realizando actividades durante la paralización. “Lo máximo que hacemos es impedir que entren a trabajar, pero no nos vamos a poner a pelear con los demás trabajadores. Eso es mentira”, dice Zapata.

Fuera de la pelea, los trabajadores prometen seguir soplando sus vuvuzelas. Ya les pasaron un parte por ruidos molestos, pero ellos seguirán haciendo ruido el tiempo que sea necesario. Se está quedando a dormir un grupo de ellos en pleno Ahumada, fuera de la sede central del banco, y prometen llenar de carpas el paseo peatonal si es necesario. Un huelguista, ex carabinero y compañero de Ripetti en la escuela, promete hacer lo mismo en pleno centro de Santiago si nos los siguen pescando. Todo para lograr el reajuste que la empresa de la familia más rica de Chile no les quiere dar.

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