Librosdementira

-Me parece que es tardío el premio.

Dice Alejandro Zambra, escritor, al otro lado del teléfono.

Y sigue:

-Pero más vale tarde que nunca. Y seguro que es así porque para los códigos españoles la obra de Nicanor Parra es demasiado radical. El premio es tardío porque no es fácil domesticar la obra de Nicanor.

-¿Pero es malo que algo llegue tarde?

-Es que es raro que se lo den a Jorge Edwards. En verdad yo no entiendo por qué se lo dieron a Jorge Edwards.

-Nadie.

Y a Gonzalo Rojas, que si me parece relevante su obra, pero muchísimo más relevante es la obra de Nicanor. En todo caso, me interesa mucho cachar cómo va a reaccionar frente al premio.

-¿No has hablado con él?

-No no. He sabido que no está contestando el teléfono. Qué se yo: por ejemplo cuando ganó el Reina Sofía después se publicó un libro con los discursos de agradecimiento y Nicanor dio uno de sobremesa extraordinario. Tú veías en ese libro todos los premios Cervantes deshaciéndose y Nicanor respondiendo muy rockeramente.

-¿Qué decía?

-En el fondo lo que siempre ha hecho frente a la institucionalidad: reaccionar ambiguamente, joder un poco, molestar, en el fondo hacer literatura con estas instancias que también son extrañas, ¿no? Los premios y todos estos mecanismos son dignos de sospecha.

-Pero a mí me da la sensación de que a los escritores les gustan harto los premios. Más que a otros premiables.

-Yo creo que a todo el mundo le gustan los premios. Un escritor verdadero no trabaja por los premios. Yo creo que Nicanor siempre ha puesto por delante su obra. Yo lo admiro mucho, además me parece una persona muy generosa, un tipo genial. Y, claro, los premios son importantes pero no pueden ser tu objetivo. A mi me suena bien también el Premio Cervantes, así como me sonaba bien también el Premio Juan Rulfo a la obra de Nicanor Parra porque yo creo que con Rulfo y Cervantes tiene afinidades.

-Zurita dijo que el Cervantes se había reivindicado con Parra…

-Sí. Es que es un premio con el que nosotros naturalmente tenemos cierta distancia porque la distancia entre la literatura española y la literatura sudamericana es enorme. Me da la impresión de que la resonancia de la literatura española en Chile es bajísima, ¿no? Nos interesa mucho más lo que publican los colombianos, los argentinos, los mexicanos.

-Oye. Cambio radical de tema: ¿viste lo que twitteó Piñera de Parra?

-Sí. Pero me impresionó más que lo vi en la tele diciendo que Nicanor Parra se sacó el Premio Cervantes.

-Como la lotería.

-Después él mismo lo corrigió y dijo ganó. Igual es muy gracioso y me imagino que todo el mundo se está dando un festín con esto de que lo había matado. Y también hablaban por ahí de que Nicanor Parra era cuentista, poeta y ensayista. Debe ser muy halagador ser ensayista sin jamás haber escrito un ensayo. Pero no me acuerdo qué twitteó exactamente Piñera..

-Nicanor sigue la senda de la gran familia Parra cuya creatividad talento y bla, bla bla nos llenan de orgullo a todos los chilenos

-Jaja. Bueno. Esos son los gestos apropiacionistas. No me parece raro. Me parece que obviamente va a haber ese intento pero la obra de Nicanor hace muchos años tolera, y a la vez repele, ese tipo de apropiaciones. Me acuerdo cuando cumplió ochenta años -y fue la primera vez que yo lo vi en persona-, se hizo en el Cine Arte Alameda un homenaje público y ahí Nicanor mostraba esa especie de resistencia ladina a ser homenajeado, a toda esta cosa como grandilocuente que inevitablemebte aparece en estas cosas. Y bueno, de lo del twitter, dos me dieron risa: “Felicitaciones a Nicanor Parra por haber llegado a la final de la Copa Sudamericana” y, el otro que era más obvio, otra piñericosa que salía: “Felicitaciones a Miguel de Cervantes por haber recibido el premio Nicanor Parra”. Me pareció bonito ese desorden.

-Además twitter es el lugar de la apropiación.

-Claro. Es que además Nicanor Parra hace muy pocas apariciones en público, pero cuando las hace parece que estuviera tocando un grupo de rock. Es popular. Es muy popular. El otro día Zurita iba caminando por la calle, pasa un tipo en bicicleta, lo reconoce y le dice, emocionadísimo: “Nicanor Parra”,

-El de la bicicleta debe haber pensado: escribe y es famoso…¿cómo se llama?

-A Raúl siempre lo confunden con Pancho Sazo, de Congreso, porque son muy parecidos pero ahora debe haner pensado: éste es un poeta famoso, quién será. Es bien popular Nicanor. Yo he tenido la suerte de hacer clases de Parra y una vez hice un curso para gente que no tenía nada que ver con literatura, de ingeniería, qué se yo, y era impresionante cómo la poesía de Nicanor Parra les resulta muy apelativa. Provoca adhesiones, rechazos muy concretos. Una vez Nicanor averiguó a qué hora y qué día era una clase que yo iba a dar sobre su libro “Hojas de parra” y él apareció en la clase. Fue maravilloso.

-¿Qué onda los alumnos?

-Se volvieron locos. Y yo también me sorprendí muchísimo porque no le gusta mucho venir a Santiago y, de pronto, toca la puerta. Al final él hizo la clase.

-Marcela Labraña (una de las compiladoras de Mil versos chilenos) me decía que los versos de Parra le parecían muy potentes porque podían funcionar como slogan.

-Es que eso Nicanor lo lleva experimentando muchos años: los artefactos también dialogan con el lenguaje de la publicidad, por ejemplo. O sea Nicanor se hizo cargo de esas formas y las transformó en poesía o en antipoesía. Yo creo que la reflexión de Nicanor sobre el lenguaje es muy penetrante y compleja. Y se adelantó a muchas cosas que fueron habituales en la poesía. Yo estaba tratando de imaginarme cómo sería la poesía chilena si no existiera Nicanor Parra y me cuesta mucho: todos vienen de él, algunos lo siguen, algunos hicieron todo lo posible por no parecerse a él.

-Que es como lo mismo al final.

-Yo creo que sería aburridídisima la poesía chilena sin Nicanor. Todos los grandes poetas chilenos que vinieron después aprendieron algo de él y también intentaron diferenciase de él. Nicanor me contó una vez, que estaba hablando con Enrique Lihn y, Enrique Lihn, en un momento de la conversación, lo mira y le dice: “Ya pues Nicanor, cuando me vai a dejar pasar” Jajaja.

-¿Se ha perdido a Parra encasillándolo en “el chistosillo”?

-Yo creo que la obra de Nicanor Parra tolera todo ese tipo de interprelaciones.

-Como lo que decías de twitter.

-En el fondo un humor es un ingrediente muy importande de la antipoesía pero no sé. Nicanor escribió -a mi me gusta mucho ese poema-: “La sonrisa del papa nos preocupa”: un poema a propósito de la venida del papa a Chile y que apunta a un momento que a todos nos conmovió mucho que fue a ver al papa con Pinochet ¿no?, que fue ver al papa con una especie de complicidad con la dictadura. Y ese poema no tiene humor. Es un poema indignado. Más allá del humor, Nicanor ha sido capaz de ver claro en muchos momentos de la historia de Chile.