La ONU expresó hoy su preocupación por el defensor chino de los derechos humanos Gao Zhisheng quien, a punto de cumplir cinco años de libertad vigilada en un lugar secreto, fue aparentemente conducido en los últimos días a una prisión por un periodo de tres años más.

La organización también denunció el proceso de revisión de la ley de procedimientos penales de China, que podría permitir la legalización de los centros de detención secretos, informó hoy en Ginebra Rupert Colville, portavoz de la Oficina de la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos.

“La oficina de la alta comisionada considera que esto sería un gran retroceso y contradictorio con los esfuerzos realizados en la última década por el Gobierno chino hacia la ratificación del Convenio Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos”, dijo el portavoz.

Sobre el caso de Gao Zhisheng, Colville dijo que entre los aspectos más cuestionables de su cambio de régimen de detención está el que no se consideren los años que ya pasó bajo control de las autoridades.

Recordó que Gao ha pasado los últimos veinte meses bajo vigilancia estricta “en lo que parece ser una forma de arresto domiciliario en un lugar desconocido”.

Para la ONU, este caso ilustra la tendencia de desapariciones forzadas y detención en lugares secretos de los defensores de los derechos humanos, pues en China el de Gao no es un caso aislado.

El portavoz señaló que su entidad ha solicitado en especial a las autoridades chinas información sobre la situación médica del activista.

A ese respecto, grupos de derechos humanos y familiares del abogado desaparecido han expresado su temor de que éste haya fallecido.