El sorteo de Navidad de la lotería española, el más popular y esperado por millones de españoles e inmigrantes, repartirá este jueves más de 2.500 millones de euros (3.300 millones de dólares), una suerte de “maná” que caerá sobre un país inmerso en una profunda crisis económica.

Mientras los ciudadanos aguardan expectantes las medidas económicas del nuevo Gobierno de Mariano Rajoy, que asumió hoy, para reducir el déficit y salir de la crisis, muchos confían en que les toque al menos “un pellizco” de la lotería, una alegría para el nuevo año.

Según datos de la compañía especializada en la medición de audiencias en internet, Nielsen Online, la larga crisis económica hace que los ciudadanos con menores ingresos busquen en la lotería la solución a sus problemas, mientras las personas con mayor poder adquisitivo son quienes menos confían en el azar.

Así, el 24,4% de los jugadores de lotería ganan entre 18.000 y 27.000 euros anuales (23.500 a 35.300 dólares), y sólo el 6% de quienes compran décimos perciben rentas superiores a 54.000 euros brutos anuales (70.600 dólares).

Y el 80 por ciento de quienes compran décimos de lotería a través de internet son “mileuristas” (como se conoce en España a las personas que ganan apenas mil euros mensuales).

Hoy, la víspera del gran sorteo, los dos grandes bombos de los que saldrán los números y los premios están ya preparados en el Palacio de Congresos de Madrid.

Sólo un número será agraciado con el popular “gordo”, dotado este año con 4 millones de euros (5,2 millones de dólares), el mayor premio de la historia de la Lotería española, una dotación que se ha incrementado un 33,3 por ciento respecto al pasado año.

De ese modo, el portador de un décimo agraciado se embolsará 400.000 euros.

Otra novedad es que este año hay más números a sorteo, pues aparecen los que van desde el 85.000 hasta el 99.999.

Durante el día de hoy serán examinadas y contadas las bolas del sorteo, aunque mañana, antes de que los bombos comiencen a girar, cualquier persona podrá comprobar físicamente que está un número o un premio determinado.

Las bolas han sido fabricadas en madera de boj, pesan tres gramos y tienen 18,8 milímetros de diámetro, con los números y las letras grabados con láser.

Como cada año, los números que simbolizan fechas en las que ha habido eventos importantes han sido los más deseados.

Tal fue la euforia que desató el año pasado el 11.710 (coincidente con el 11 de julio de 2010, día en el que la selección española de fútbol se proclamó campeona del mundo) que las peticiones han continuado este año.

Otros números muy reclamados este año son el de la fecha de la boda de la Duquesa de Alba (51.011); el día que dos fuertes terremotos sacudieron la localidad murciana de Lorca (11.511); el de la boda del príncipe Guillermo con Kate Middleton (29.611); o el de la muerte de Amy Winehouse (23.711).

Como es tradicional, 35 niños del Colegio de San Ildefonso serán los encargados de “cantar” los números premiados, para lo que durante los últimos meses se han sometido a un entrenamiento muy intenso para afinar sus voces, templar los nervios y combinar disciplina y desparpajo.

Como ya ha ocurrido en los últimos años, hay más niñas que niños, y también más inmigrantes, la mayoría latinoamericanos, que españoles.

Entre ellos, Gessy, madrileña de 11 años y padres ecuatorianos, que cantará por segundo año y lleva dos meses ensayando; o Nayeli, una paraguaya de 8 años que de mayor quiere ser policía; y Camila, una niña ecuatoriana de 11 años que lleva días sin probar un helado para no arriesgarse a perder la voz.