El análisis
Las alternativas se cierran para la gente decente. Los perros de la política están con hambre. Los criminales del parlamento reciben más recursos para darle continuidad a sus negocios. La cúpula del PC traiciona al movimiento social-estudiantil con su alianza con el cerderío concertacionista, el objetivo es neutralizar la demanda ciudadana y compartir el negocio con la derecha y la Concertación. Sus militantes no los van a seguir.

La karadimización de la política es la gran oferta del modelo, es decir, instalar el abuso como recurso que hace manifiesta la injusticia o el delito flagrante y lo legitima. Es decir, La Polar o la colusión de las farmacias y otros negocios análogos son sometidos a una parodia de fiscalización para patentarlos. No es menor, simbólicamente hablando, que la gorda Pupy vaya a la pelea por la alcaldía porteña, la reivindicación de estos ejes malditos se suma a otros que nos envilecen, como el intento de reivindicación de Lavanderos por una agencia progresistona al pedo.

Habría que preguntarse si los ciudadanos dignos tienen la posibilidad de cagarse a todos estos canallas; dicho de otro modo, cómo deslegitimar las estrategias manipulatorias de los grupos de poder que sólo velan por sus intereses, en este caso, mantener la continuidad del delito contra la población.

En este contexto no podemos exigirle a nuestros pendejos anarcos que no dejen la cagada en las marchas (o a nuestros flaitongos) si la clase política se comporta del modo como lo hace.

El camino
¿Es posible que con el nuevo escenario político electoral, con la inscripción automática y el voto voluntario, la ciudadanía autónoma pueda enfrentar con éxito el binominalismo perverso que se reparte los gobiernos comunales, el parlamento y el gobierno central? Es una pregunta ética que hay que responder pronto, porque si decidimos, tácticamente, jugar el juego de las mafias, es decir, levantar candidaturas independientes, en absoluta desigualdad de condiciones, podría hasta ser una complicidad con el enemigo? En ese sentido hay que ser muy rigurosos y asumir los costos. La otra posibilidad es no votar, con lo que también podemos cagarlos.

Hay aprontes interesantes, el otro día estuve en la marcha de estudiantes en Valparaíso y supe que en Santiasco algo había ocurrido, pero faltan cosas más estructurales, como un plebiscito y una asamblea constituyente. Todo eso parece olvidado frente a la ofensiva de pequeñas dádivas mediáticas y reformitas del gobierno que responderían a la demanda ciudadana.

La otra propuesta
La otra posibilidad es mandarlos a todos a la chucha y hacer otro país, uno que quede al lado de ese otro, paralelo, con algunas conectivas, pero que anden por distintos rieles. El otro día nos juntamos en una convivencia unos cabros del barrio y nos comimos unos pescados al disco que preparó la señora Mónica (todo un patrimonio), pensando un poco en eso. Fue allá donde Miguel Ángel en Llolleo. Tocamos la guitarra, conversamos sobre alternativas políticas y lanzamos el proyecto de un medio de comunicación.