Un dicho popular albanés dice: “Ya que me he licenciado en la universidad, debo acabar la escuela media”. Una broma que no lo es tanto, ante la creciente sospecha sobre el negocio de venta de títulos académicos falsos por parte de las universidades privadas.

Con apenas tres millones de habitantes, en Albania, uno de los países más pobres de Europa, el número de universidades privadas se ha disparado y son ya 48.

La enseñanza superior pública sólo cuenta con once centros, pero se estima que entre el diez y veinte por ciento de los 55.000 universitarios albaneses acude a universidades de pago.

“Diría que casi la mitad de los títulos expedidos por las universidades privadas se compran”, explicó a Efe Klodeta Dibra, decana de la facultad de Lenguas Extranjeras de la Universidad pública de Tirana.

El asunto ha recobrado actualidad en las últimas semanas debido al escándalo provocado al revelarse que Renzo Bossi, hijo del líder de la independentista Liga Norte de Italia, Umberto Bossi, está graduado en Administración de Empresas por la Universidad albanesa Kristal.

El centro asegura que Bossi, de 23 años, cursó sus estudios entre 2007-2010. De ser cierto, el hijo del líder nacionalista italiano habría empezado los estudios universitarios cuando aún no había terminado el bachillerato.

Además, los medios albaneses bromean con el hecho que para Bossi no ha sido un problema no haber estado nunca en Albania ni hablar el idioma para aprobar con notas excelentes 29 exámenes.

El escándalo se desató cuando la semana pasada la Policía italiana confiscó el diploma de Bossi y el de otra persona vinculada a altos cargos de la Liga Norte, dentro de las investigaciones por corrupción que llevaron a Renzo Bossi a dimitir como consejero de la región de Lombardía.

La Fiscalía italiana sospecha que ambos hayan comprado el título con fondos del partido, conocido por sus políticas antiinmigrantes.

“Este no es un caso esporádico de la compra de títulos universitarios, sino que se trata de un fenómeno común que no extraña a nadie” criticó Dibra, que asocia este negocio con las compañías “piramidales” de inversión, consentidas por el Gobierno.

La Fiscalía albanesa ha comenzado ya a investigar el caso, aunque ya en el pasado ha habido actuaciones en este sentido.

Así, la Policía arrestó en febrero a dos mujeres que actuaban como intermediarias para vender certificados de licenciatura por entre 10.000 y 12.000 euros.

La propietaria de un laboratorio dental aseguró a Efe que hace dos años ofreció vender su negocio a Ahmet Mucaj, propietario de la universidad Kristal, ya que precisaba dinero para tratarse un cáncer en el extranjero.

En vez de dinero, Mucaj le ofreció diez diplomas para que procediera luego a venderlas, relató esta mujer, que prefirió no revelar su nombre.

Muchas de las universidades privadas albanesas empezaron su actividad en pisos de dos habitaciones, aunque pronto se trasladaron a edificios de lujo, propiedad de diputados, exministros y sospechosos de estar implicados en actividades criminales.

Estas universidades no exigen un examen de admisión previo, están ajenas al control estatal, la calidad de la enseñanza es pésima y el criterio único para graduarse es el pago de una tasa de entre 2.000 y 6.000 euros anuales, una fortuna para un país donde el sueldo medio es de 250 euros.

Las titulaciones en Economía, Derecho o Ciencias Sociales son las más frecuentes. Los graduados en estas universidades no suelen tener problemas para encontrar empleo en la Administración pública.

De los cien artículos de la ley de la enseñanza superior, sólo uno se refiere a las universidades privadas, afirma Dibra, quien añade que es necesario erradicar este degradado y caótico sistema educativo para salvar el futuro del país.