Fernando Milagros: “En mi casa son todos fachos”

Es difícil atrapar a Fernando Milagros: no se llama Fernando Milagros -se llama Fernando Briones- no quería ser músico y ya lleva tres discos. Nunca había pensado ser diseñador teatral y, de pronto, estaba trabajando en las obras de Manuela Infante. Es de Santiago pero nunca tanto. Vivió en San Felipe, vivió en Puerto Natales, vivió en Punta Arenas y vivió en un millón de lugares por una razón que, hace algunos años atrás, no habría querido decirle a nadie.

-Mi mamá era psicopedagoga del ejército entonces nos cambiábamos de ciudad. De chico no cachaba nada pero como a los doce empecé a cachar y me empezó a dar vergüenza que mi mamá trabajara ahí. Me daba vergüenza heavy. Porque obvio que te discriminan también.

-¿Y qué tal todo dentro de la familia?

-En mi casa son todos fachos. Ya ahora a mi mamá le importa menos porque está más vieja, somos más amigos y yo le he hecho ver cosas pero cuando estaba con mi padrastro era un núcleo de derecha asqueroso. Era súper difícil porque eran discusiones mala onda. Era como: “Sabís qué, loco, mejor no hablemos, tratemos de llevarnos bien para que mi vieja no se enoje entonces no hablemos de esta hueá porque no vamos a llegar a ningún lado”. Pero nunca resultaba. Siempre terminaban tirándome una talla y yo me terminaba yendo. Teníai que bancártela.

-¿Te decían cosas como que Pinochet salvó el país?

-Por ejemplo. Esa era la más básica. Y siempre tirándole palos a la Concerta. “Sí, porque tu presidente Lagos” -Lagos estaba en ese tiempo- y yo le decía: “Mamá, no voté. No voto. ¿Por qué chucha es mi presidente?. No estoy ni ahí con Lagos tampoco”. Y me decían: “Porque los comunistas y no sé qué”. “Yo no soy comunista, conchetumadre”. Es mucho más fácil ser de izquierda si tus papás son de izquierda. Tenís a los referentes ahí. No hay conflicto. Yo debería ser de derecha. Jaja.

El artista que la derecha necesita.

-Estaría tocando por Labbé.

-Esta pregunta es general pero supongo que importante: ¿cómo te empezó a interesar la música?

-Es una pregunta larga de responder. Siempre existió la música en mi casa, mi abuelo tocaba acordeón, y aunque no había ningún músico -todos tenían profesiones súper normales- la guitarra estaba colgada, ahí, y mi mamá quería que yo aprendiera pero nunca quise. Hasta que me dio por sacar, no sé, cosas de Metallica. Cosas así. Ahí caché que era entretenido hacer sonar una guitarra. Tenía como doce o trece.

-¿Por qué no querías tocar antes?

-Porque veía a mi mamá tocar y no me parecía entretenido lo que tocaba. Tocaba Víctor Jara, pero fome. Nunca me interesó por ese lado. Cuando caché que existía la guitarra eléctrica -cosas así- me empecé a interesar más.

-Y de ahí a dar el pasito a dedicarse en serio ¿qué pasó?

-Hartas cosas. Jaja. Siempre le hice el quite. Empecé súper viejo a creer que podía ser músico.

-Leí por ahí que te daba terror entrar en el conservatorio.

.-Me dio como susto entrar en la academia. Siempre he sido súper porfiado. Como que me cuesta creerle a la gente que dice que sabe.

-¿En todo o en la musica?

-En todo.

-¿Por qué?

-De porfiado que soy. Es que creo que hay mucha soberbia también. No me gusta cuando te dicen que una hueá es así “porque yo la digo”. Quizás es de trauma de pendejo por mi padrastro.

¿Era de ésos que decían sí porque sí?

-Sí. Y cero consecuencia: porque yo lo digo y no porque yo lo hago. Y quizás esa hueá me quedó rebotando y nunca me metí a eso. Le hice harto el quite y estudié Diseño teatral.

-Pero cualquier carrera es media dogmática.

-Sí. La Universidad de Chile tiene sus dogmas. Pero en segundo año caché que ya estaba listo: entendí que tenía que sacar provecho estando ahí aprendiendo de mis compañeros.

-¿Qué aprendiste?

-En el teatro se trabaja ene y se gana nada. Aprendí a ser buen pobre. Jajajaja. Aprendí a trabajar y aprendí autodisciplina. Yo he tenido pocos jefes y cuando los he tenido lo he pasado re mal. Por eso sé que tengo yo que hacer mi propio rollo.

-En alguna entrevista vi que decías que el teatro no te gustaba.

-Encuentro que es súper difícil lograrlo. Si te fijai en la cartelera -ahora o cuando sea- creo que el veinte por ciento de las obras las puede ir a ver una persona que esté motivada con ir al teatro pero que no sea de ese mundo.

-¿Por qué? ¿Mucho metalenguaje?

-Se miran el ombligo harto igual. En el arte pasa harto eso también. En la música también pasa pero menos y por eso me acomoda más. En el teatro pasa que gente súper talentosa termina haciendo obras para sus alumnos. Yo lo encuentro fome.

-A mi tampoco me gusta tanto el teatro.

-A nadie le gusta el teatro. Yo siempre hago esa encuesta secreta y como que a nadie le gusta. Ni mis amigos ni la gente que frecuento van mucho al teatro porque casi todos han ido más de alguna vez y ven hueás rarísimas, y no cachan nada.

-Yo encuentro molesto ese tonito teatral.

-Mira. Mientras más años han pasado de que saliste de la escuela, ese tono va desapareciendo. Son mañas. Son los profesores de voz que dicen: “Ah, eso está mal. No puedes hablar así y tienes que hablar así”.

-Me da risa la idea de como los pobres hablan en el teatro. Es como si fueran huasos de no sé donde. De Narnia.

-Jajajaja. Sí. Es complicado. A mi me gusta igual el teatro pero es complicado hacerlo y no siempre se logra.

-¿Por qué entraste a diseño teatral y no a otra cosa?

-Cuando tenía como dieciocho estaba trabajando en Filmocentro y acompañé a una amiga a hacer el examen de diseño teatral y lo hice yo, de pasada, y ella no quedó.

-Es como la historia de la amiga modelo que queda cuando la que se iba a probar no quedó…

-La misma hueá. Y me odió como: “Ahh, quedaste tú”. Yo fui súper honesto y dije: “En verdad he ido dos veces al teatro en mi vida, no tengo idea, me interesó, creo que me pueden servir, me interesan tales hueás” y la Gabi al revés: es sobrina del Oscar Castro, su papá es fotógrafo y se mandó ese spech y chao. No quedó. Así fue que entré.

-Antes estudiaste periodismo.

-No quería estudiar. Me obligaron. No sabía qué estudiar. Di la prueba de aptitud muy al lotey me obligaron a estudiar alguna hueá en una universidad como el hoyo pero cuica. Ni existe ahora: la Universidad de las Condes.

-La que se transformó en la del Desarrollo.

-Es que no es que haya transformado. Se acabó y la compraron porque era tan mala que no le dieron la acreditación. Y bueno. La carrera que más se parecía a lo que me podía gustar era periodismo. Estuve como cuatro meses y al mes número seis le conté a mi vieja que no estaba yendo hace mucho rato. Me iba a huevear, me iba a leer a las plazas, me juntaba con amigos. Cualquier cosa.

-¿Y qué pasaba con la música en ese momento?

-Tenia grupitos, tocaba bajo. Nada que avanzara hacia algún lado.

-¿Y no tenías la necesidad? No entiendo bien como funcionan las vocaciones.

-Tenía un poco pero todavía estaba más chico. Lo hacía todo jugando. Después empecé a tener la necesidad pero no tenía con quién chucha tocar entonces agarré el compu. No sé por qué tuve la necesidad eso sí. Hay cosas que uno siente que tiene que hacer. Tal vez porque me había dado vuelta en varios lugares y ese era el que más me acomodaba. Es difícil de responder. Algo cuajó de cierta forma y de repente me di cuenta, mirando para atrás, que le había hecho el quite mucho rato. Siempre le hacía el quite a la hueá pensando -ingenuamente- que me iba a encontrar con la música desde otro lado pero había que enfrentarlo de frente.

-Te cambio de tema: ¿Qué tal tocar con Christina Rosenvinge?

-Fue más raro que la chucha porque nunca me lo esperé. Me acuerdo de haberla ido a ver cuando tenía catorce. Igual yo he teloneado harta gente acá en Santiago entonces no estaba tan nervioso.

-Debe ser terrible el papel de telonero. Nadie te quiere ver.

-Es difícil pero a veces cuando son afines las cosas puede funcionar. A mi me ha servido para agarrar público nuevo. Igual hacerla solo es peludo eso sí. Estoy chato de tocar solo. Es un poco porque lo que te decía de que no me gusta la volada del cantautor. A mi nunca me gustó Silvio entonces me aburre eso. Pero no era la pregunta. ¿Qué hablábamos? Christina.

-Sí.

-Eso. Io iba a hacer la pega, a tocar y cero expectativa. Y la hueona como que me llamó: “Oye, qué onda, quiero conocerte” y yo estaba pa` la cagá. Ahora que lo pienso con más distancia yo creo que venía queriendo conocer a algún músico chileno para hacer algo. Y tuve la cueva de estar yo ahí y me la tiró: “Tengo un concierto y mi guitarrista no va a estar entonces quería invitarte”. Yo, pa`l pico: “¿Qué hago?. No me sé sus canciones” pero le dije: “Vamos”. Cómo le iba a decir que no. Ahí le mandé unas canciones mías -estaba grabando el disco (San Sebastián)- y en uno de los ensayos me dice: “Oye, estai grabando ¿no queris que te grabe las voces?”. Yo le dije: “te lo iba a pedir pero me daba verguenza”

-¿Es buena onda?

-Sí. Es buena onda. Igual la mina es súper diva. Me pescó en ese momento y ya no me pesca ni en bajada.

-Mucha fama.

-No sé. Es un personaje pero en España tampoco es que la rompa. No sé con qué compararla. ¿Con Nicole?

-Noo. ¿Tú crees?

-Un poco. Guardando las proporciones de lo cool.

-Y que Ray Loriga y Sergio Lagos no sean lo mismo,

-Ja. Claro. Eso es más difícil.

-En una tocata dijiste que la canción Carnaval era para Mauricio Morales.

-Cuando la estaba escribiendo, sí. Igual yo envidio a la gente que logra escribir historias, cuentos, libros, novelas porque tengo un desorden en la cabeza y armo un tejido con varias ideas. Una de esas ideas era la del pendejo que explotó pero muy poco explícita y quizás por eso también lo nombro. Para que uno haga la relación.

-Yo pensaba que era de amor.

-También. Es de amor y no. Me gusta esa ambigüedad. En un tiempo siempre me metían
en el saco de los cantautores y yo nunca entendí el rollo de los cantautores tan de contar cosas, tan literal.

-Y lo de Morales es porque tienes alguna volada de anarco o porque te interesó la historia.

-Opino varias hueás al respecto. Por un lado, como que por harto tiempo viví con una amiga que estuvo vinculada al Caso Bombas después. Y, puta, siento que la volada no sé si es tan posible. No sé si es posible ser visiblemente anarquista o visiblemente okupa en este país. Jugar por ese partido automáticamente te pone en la mira de los hueones y es muy fácil ubicarte, y muy fácil cagarte, y muy fácil que seai carne de cañón para el poder. Y justamente la esencia de todo ese rollo es hacer todo eso y que no te pillen. Creo que es una manera anticuada de ir al choque. Lo siento. No sé si peco un poco de facho al decir eso. Me da lo mismo. Tal vez en Europa resulta. Una vez conocí a una mina que era okupa en Amsterdam y me invitó a vivir a su casa unas semanas y es otra cosa. Son hueones que hacen cosas porque no los están presionando tanto. Tienen luz, tienen gas, cachai. Tienen tiempo para moverse si quieren desalojar la hueá. entonces uno ve eso desde acá y obviamente lo encontrai choro pero acá las leyes no son las mismas

Fernando Milagros estará el 8 de septiembre en el Festival Despierta en el Movistar Arena compartiendo escenario con Pedro Aznar, Gepe, Kevin Johansen, Jorge Drexler, Leon Gieco, Nano Stern, Lisandro Aristimuño, Chambao, Totó la Momposina y Paulinho Moska.

Lista de Precios para Festival Despierta 2012:

Diamante – CLP$ 100.000 (*).
Platinum – CLP$ 70.000 (*).
Golden – CLP$ 50.000 (*).
Platea baja Golden – CLP$ 45.000 (*).
Platea baja Silver – CLP$ 30.000 (*).
Platea alta Golden – CLP$ 22.000 (*).
Platea alta Silve – CLP$ 18.000 (*).
Cancha de pie – CLP$ 20.000 (*).
Tribuna Sur – CLP$ 13.000 (*).

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