El renunciado Jefe de la División de Estudios de la Subsecretaría del Interior no le hizo el quite a nada en una entrevista a la revista Qué Pasa donde relató su salida desde el gobierno tras el escándalo del caso sobreprecios.

El también ex fiscal Metropolitano Sur dice que esperaba llevar un bajo perfil cuando escogió irse a trabajar al gobierno, todo lo contrario de lo que realmente ocurrió esta última semana, aunque dice que su renuncia se debió estrictamente a ser el encargado de la división y no a estar involucrado en el escándalo. “Todo eso lo veía un grupo de profesionales de las distintas división del Ministerio, coordinados por él. A los jefes de divisiones nos presentaban estados de avance, y a veces también se le presentaban al subsecretario Rodrigo Ubilla. Pero la negociación la hacen los representantes de divisiones. Felipe Baeza, como encargado, había llevado adelante el seguimiento y había requerido los vistos buenos. Estaba de viaje en Europa cuando pasó esto. Lo llamé de inmediato, pero sólo me pude comunicar al otro día”, dice.

Sobre los sobreprecios, Peña dice haber hablado con Baeza: “Me explicó que los precios del proveedor son superiores porque hay otros servicios asociados por mantención y soporte, entre otros”. Sin embargo, se apura en aclarar que tras la ampliación del reportaje que publicó Ciper, lo volvió a llamar y Baeza le dijo que “no se acordaba de muchas cosas” y que en ese momento decidió renunciar.

“Y para estar otros seis meses arriba de la pelota, no. Porque a mí me iban a involucrar por sí y por no en esto. ¡Me iban a pegar igual! Ahora, en cambio, me siento con la tranquilidad de no tener una dependencia hacia Interior, lo que me da un margen de acción. Incluso, me da para reírme de las críticas, porque mi trabajo el día de mañana va a valer por lo que es y no por lo que no he hecho. Por eso mismo me pregunté: ¿otros seis meses o un año en las mismas condiciones que estuve? No. Entonces, dije: ‘Yo ya no doy más. Se acabó el que me sigan vapuleando y humillando’. Al salir de Interior, ya no soy el objetivo a derrumbar”, explicó.

Peña, ya a una semana de su renuncia y días después de declarar a la fiscalía, se sinceró y hasta habló en tercera persona. “Yo he tenido siempre el cuero bastante duro. Pero cuando las críticas se dan de la manera en que lo hicieron algunas personas, no toman en cuenta que detrás de Alejandro Peña hay una familia, hay hijas, hay una señora, hay un entorno de amigos que sufren también esta suerte de estado permanente de hostigamiento y de caricaturizarme. Recién ahora volveré a gozar de la tranquilidad espiritual de no estar en la vorágine”, señaló.

Sobre su polémico salto desde la fiscalía al ministerio de Interior dice haberlo hecho “de manera tan transparente y con tan buenas intenciones de lograr formar un buen proyecto, que no podría evaluarlo retrospectivamente” y que fue Ubilla el que le insistió en asumir lo antes posible. “Creo que mucha crítica se hizo para politizar esto y, más que salpicar a Interior, a través de Alejandro Peña se intentaba provocar daño a Interior. Yo era la excusa. Así lo sentíamos en forma permanente. La verdad es que lográbamos abstraernos. Además, yo no veo noticias justamente por eso. Me ayuda a desintoxicarme y a dejar las malas vibras afuera de la casa”, explicó.

Sobre Rodrigo Hinzpeter, dice haber tenido una relación esporádica, para temas muy concretos y tiene la mejor opinión de él. “Es un gran líder, un hombre muy inteligente, muy trabajador”.

Y sobre el caso Bombas, Peña dice que le “picaban las manos por ir a litigar a la causa” y que veía cómo se estaban desechando las pruebas. Sin embargo, no hizo un mea culpa sobre su responsabilidad en el caso. “Más que buscar culpables en los que llevan adelante la acción penal, los órganos responsables deben buscar a los culpables de poner las bombas que causan terror y pánico en la población”, explicó.

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