Benedicto XVI está convencido de que habrá una “nueva primavera” del cristianismo, ya que, al contrario de las ideologías, “que tienen un tiempo determinado”, el Evangelio “jamás se consume” y en todas las épocas responde a las exigencias del corazón y de la razón humana.

El papa así lo señala en la película “Bells of Europe” (Campanas de Europa) proyectada a los 262 prelados que asisten en el Vaticano al Sínodo de Obispos para la Nueva Evangelización, de la que el Vaticano ofreció hoy un extracto de las declaraciones del pontífice que aparecen en el filme.

La película, realizada por la televisión vaticana CTV, incluye entrevistas con Benedicto XVI; con el patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I; el Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa, Kiril; el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, y con el expresidente de la Federación de las Iglesias Evangélicas Alemanas Wolfgang Huber.

La música del filme es del compositor estonio Arvo Pärt y el hilo conductor de la misma es el sonido de diferentes campanas de Europa, de ahí el nombre.

En la entrevista, Benedicto XVI señala que la búsqueda de Dios está “profundamente escrita” en el alma humana y no puede desaparecer y que, aunque durante un cierto tiempo se puede olvidar a Dios, dejarlo a un lado, ocuparse de otras cosas, “Dios jamás desaparece”.

Echando mano de su maestro, san Agustín, el papa Ratzinger afirma que los hombres están inquietos hasta que no han encontrado a Dios y que esa inquietud “también hoy existe”.

“Las ideologías tienen un tiempo determinado. Parecen fuertes e irresistibles, pero después de un tiempo se consumen, no tienen fuerza, porque les falta una verdad profunda. Por el contrario, el Evangelio jamás se consume”, subraya el papa.

Benedicto XVI agrega que en todos los periodos de la historia el Evangelio ofrece “todas sus novedades” y responde a las exigencias del momento del ser humano, y que en el mundo actual, por ejemplo, los jóvenes notan el vacío que hay bajo las ideologías y el consumismo.

“El hombre está creado para el infinito. Lo limitado es demasiado poco y por ello vemos como en las nuevas generaciones esa inquietud se despierta de nuevo”, dice el papa, que agrega que por todo ello está “convencido” de que habrá “una nueva primavera para el cristianismo”.

Preguntado por Europa, donde avanza la secularización, Benedicto XVI destaca que el viejo continente sigue teniendo un gran peso, tanto económico, como cultural e intelectual, pero que tiene que encontrar primero su “plena identidad”.

Según el papa Ratzinger, el problema que tiene Europa para encontrar su identidad se debe a que el viejo continente tiene dos almas: una, “una razón abstracta, antihistórica, que pretende dominar todo porque se siente por encima de las partes”, y otra, el alma cristiana.

Esa “razón abstracta” pretende, según el papa, “emancipar” a Europa de todas sus tradiciones y de todos sus valores culturales en aras de “una abstracta racionalidad”.

Según Benedicto XVI, la primera sentencia del Tribunal de Estrasburgo contra la presencia del Crucifijo en las aulas de los colegios es un ejemplo de esa razón abstracta que quiere borrar todas las tradiciones, “la misma historia”.

“Pero así no se puede vivir”, asegura el papa, que subraya que esa razón abstracta debe encontrarse con el alma cristiana de Europa -continente donde se expanden las iglesias católica, ortodoxa y protestante- y, conservando la libertad crítica de la razón, “debe unirse con los grandes valores que ha dado el cristianismo”.

Sólo así, precisa el papa, Europa puede tener peso en el diálogo intercultural de la humanidad de hoy y de mañana.