El debate homosexual que se viene en los Scout

El anuncio de la Asociación Norteamericana de Scouts de debatir la inclusión de guías y jefes de ruta homosexuales y transgéneros, se instaló en pleno Jamboree, en enero, y no dejó indiferente a los scouts gay de Chile. El debate recién comienza y se resolverá en la asamblea nacional que se realizará en noviembre.

Felipe Medina es gay, tiene 21 años, y es scout desde los 15. De los cerca de 40 mil scout que hay en Chile es uno de los pocos que se atrevió a reconocer su homosexualidad. Una salida del clóset nada fácil considerando lo conservadora que es la agrupación en Chile. “No me molestó haber tenido que pasar por esto, siempre que sirva para que algunos amigos y tal vez generaciones futuras, no pasen por el mismo momento incómodo que pasé yo”, sostiene.

La incomodidad a la que alude Medina no es otra cosa que discriminación. El joven, estudiante de pedagogía en Inglés, recuerda que hace un año uno de sus jefes impidió que las hermanas de ambos, perteneciente al grupo de las Golondrinas -niñas entre 6 y 10 años-, se relacionaran entre sí.

-El tipo se acercó a la encargada de las niñas y le pidió que su hermana no tocara a la mía. Entiendo que pueda tener discrepancias conmigo, pero mi hermana no tiene nada que ver- relata Medina.

Para María Cristina Boin, jefa de comunicaciones de la Asociación de Guías y Scout de Chile, “no hay que confundir una opinión a título personal con una postura institucional”. “Tratar con niños es un tema delicado”, agrega.

Después del episodio Medina decidió revelarle a su grupo su orientación sexual. “Una chica del consejo que me evaluó me dijo que valoraba que diera la cara, porque en el grupo y en todas partes han habido dirigentes homosexuales, pero siempre se hacían los huevones”, afirma.

Medina cuenta que los dos años que pasó en el clan, que es el periodo de prueba para convertirse en guía, sintió temor de que no lo aprobaran por ser gay. Pero, gracias a sus buenos antecedentes, pasó a ser jefe de manada, tras obtener mayoría de votos en el consejo, aún cuando estaba compuesto por gente, asegura, “abiertamente homofóbica”. “En el fondo traté de que reconocieran que cualquier persona, sin importar sexo, puede demostrar con hechos que no tiene alguna incapacidad”, añade.

El debate sobre la homosexualidad de los guías ya no es un tema que sólo afecta a Felipe Medina. A fines de enero, cuando se realizaba el Jamboree scout que reúne grupos de Chile y otros países en la sexta región, se supo que la Asociación Norteamericana de Scouts (BSA) comenzaría a debatir el permiso para que homosexuales, lesbianas y transgéneros puedan ser guías y jefes. Una noticia que obliga a la Asociación de Guías y Scout de Chile, (AGSH), a pronunciarse al respecto. Según María Cristina Boin, jefa de comunicaciones de la AGSH, “será el tema principal que trataremos en la asamblea nacional de este año”. Boin asegura que es la única instancia que existe para “hacer cambios estatutarios ”.

-Creo que no les queda más que tener una postura a favor del tema, ellos no pueden decir ‘la asociación chilena de scout no permitirá homosexuales’, si tiene el país lleno con dirigentes homosexuales-, argumenta Medina.

Scouts en el clóset

Kevin Jadue ingresó a los scout en el año 2005 y cuatro años más tarde se retiró luego de revelar su orientación sexual. El ambiente homofóbico y plagado de burlas que vivió dentro de su tropa fue determinante. “Los que me acosaban lo hacían para hacerse los chistosos, para hacer reír a todos los demás. Pero siempre fui defendido por jefes o compañeros”, asegura.

Jadue, si bien es critico de su salida, tampoco le achaca todo a los scouts. “No se puede esperar que un scout sea pro integración, cuando en sus colegios y familias existe la homofobia-, reflexiona.

En la directiva de los scout entienden que la paulatina aceptación de la homosexualidad en el país genera presión y que la promulgación de la ley anti discriminación los “fuerza a tomar una postura”, más aún cuando la agrupación no cuenta con una posición oficial frente a la homosexualidad, ni tampoco posee un reglamento interno que la mencione.

El problema, al parecer, va más allá de los estatutos. La asociación, según Boin, no cuenta con el poder de intervenir o ‘castigar’ a jefes. Además, agregan algunos scout, los grupos que hay en el país -alrededor de 40 mil scouts y 8 mil voluntarios adultos- actúan de manera autónoma e independiente.

Así como están las cosas muchos scout homosexuales prefieren ocultar su sexualidad o llevar una doble vida. El miedo al rechazo, tanto de padres como de los mismos niños, los ha obligado a permanecer dentro del clóset. O bien inventarse historias paralelas como Ignacio, scout hace 10 años, que subió a su facebook una foto con una mujer en su cama. La imagen aparece junto a un comentario donde se solaza de lo placentero que es despertar con ella al lado. Pero la foto está ahí de pantalla.

Ignacio asegura que si bien existen algunos compañeros que saben que es gay, incluso algunos jefes, prefiere no salir del clóset porque “uno no anda con un cartel indicando su sexualidad”. En el fondo, asegura, su decisión pasa por no generar desconfianzas con apoderados y porque ha asistido a cursos en la asociación donde instructores se niegan a la posibilidad de que existan guías homosexuales. “No quiero sentirme presionado por eso”, sostiene. La misma presión que recaerá, a mediados de noviembre, en la asamblea nacional que definirá si se aceptan o no homosexuales en la institución creada por Baden Powell.

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