La secta de Colliguay, donde se mató a un lactante de tres días de vida, era una “secta de sanación”, y su líder conocido como “Antares de la luz”, cuyo verdadero nombre era Ramón Castillo Gaete, de 35 años, “se autodenominaba Dios”.

Así lo detalló Miguel Ampuero, subprefecto de la PDI, quien agregó que en la secta se consumía ayahuasca y había “algunas dominaciones sexuales por parte del líder de esta secta”, la que estaba integrada por cinco mujeres y tres hombres incluyendo al líder.

“Este sujeto mantenía relaciones con las cinco mujeres y en una de estas circunstancias, una de ellas quedó en estado de gravidez”, la cual fue usada para un supuesto sacrificio “para salvar el mundo”, señaló Ampuero en Radio Cooperativa.

El subprefecto de la PDI detalló que se descubrió el nacimiento del bebé gracias al certificado de nacimiento, el que registraba la fecha del 21 de noviembre de 2012, a las 06:40 horas. “Había dado a luz a un varón y se hicieron los seguimientos correspondientes, pero pasó el tiempo y no encontrábamos al bebé, porque no estaba inscrito en el Registro Civil”.

Ampuero reveló también que el líder de la secta “era un señor, nadie lo podía contradecir y si alguien lo contradecía era golpeado por los otros miembros de la secta. Tenía que recibir, por cada castigo, 45 golpes con una vara y si lloraba o se quejaba, aumentaban tres más (…) El no golpeaba porque decía que perdía la ‘vibra'”.

Castillo Gaete o “Antares de la luz” abandonó Chile el 19 de febrero rumbo a Perú y contra él ya se ha emitido una orden de captura internacional. “Era el único integrante de la secta que no tenía profesión, porque todos los demás eran profesionales. Teníamos una cineasta, publicista, veterinaria, todos tenían buenos trabajos”, sostuvo el subprefecto de la PDI.

El comportamiento del grupo fue explicado por el sicólogo forence de la PDI, Gonzalo Torrealba, quien detalló que “uno puede hablar de sujetos que establecen elementos narcisos con el fin de manipular. Un narcisismo sicomaligno que implica el despliegue de un sadismo del tipo sexual. Este sadismo sexual implica un placer determinado, este placer es consciente e implica la sumisión del otro”.

Hoy se formalizó en el Tribunal de Garantía de Quilpué a tres miembros de la secta por delito de parricidio. Se trata de Natalia Guerra (35 años, madre del bebé asesinado), María del Pilar Álvarez (35), Carla Frachi (34) y Daniel Pastén (30).

Fue la madre quien acusó el delito de parricidio, gracias a la presión de su familia al ser La madre, que fue acusada del delito de parricidio, terminó confesando el crimen gracias a la presión de su propia familia “confrontada por toda la evidencia que teníamos”, según relató Miguel Ampuero.