Pese a que este domingo se estrenará formalmente la alianza electoral del pacto de la Nueva Mayoría, con lo que se darán por superados 23 años de la palabra “Concertación” inscrita en una papeleta, aún no se habla con propiedad de que eso se convierta en una coalición política de gobierno. La única diferencia que impide reconocer esta realidad tácita son las reticencias que mantiene la Democracia Cristiana con el Partido Comunista por su apoyo a Cuba y Corea del Norte, y la aún pendiente decisión del partido presidido por Guillermo Teillier de sumarse a un posible gobierno de Michelle Bachelet.

Pero esas son dificultades de “los adultos”, ya que las estructuras juveniles de los partidos que conforman la Nueva Mayoría -PS-DC-PPD-PC-IC- están lejos de entramparse en esas dificultades “simbólicas”, como las tildan, y optaron por oficializar su comunión como una nueva coalición política y social, que apunte a la captura del poder para realizar una serie de transformaciones estructurales en el país.

El documento, al que tuvo acceso The Clinic OnLine, se titula “Manifiesto Nueva Mayoría” y pone en el centro de su razón el drama de la desigualdad. El texto, que será presentado públicamente mañana en el restaurant Mesón Nerudiano, en Providencia, -posiblemente con la presencia de los candidatos presidenciales, a quienes los dirigentes quieren entregar el papel-, parte diciendo que “nuestro país es aquejado por una problemática sobre la cual los humanistas laicos y cristianos, suscriptores ideológicos de la izquierda, el centro y el progresismo, no somos ni podemos ser indiferentes: la desigualdad (…) hemos decidido con absoluta convicción sobreponer a nuestras legítimas diferencias, todo aquello que nos une”.

Más adelante, las juventudes describen los que serán sus principales ejes programáticos: “Nueva constitución, legislación laboral, educación gratuita y de calidad, reforma tributaria, un nuevo modelo de desarrollo sustentable, una nueva y audaz política de drogas y una mejor institucionalidad juvenil”.

En un encuentro con The Clinic OnLine, Camilo Ballesteros, de las Juventudes Comunistas; César Valenzuela, de la Juventud Socialista; José Manuel Ruiz, de la Democracia Cristiana; José Alfredo Toro, del PPD, y Hernán Hernández, de la Juventud Radical, explicaron su histórica apuesta, con la que aspiran al protagonismo en el control del Estado de aquí a veinte años. “Los chilenos cambiaron, cambiar Chile es necesario y urgente”, dicen.

“No puede ser que un escenario internacional político tan lejano nos esté obstaculizando”

Los representantes de las juventudes de la Nueva Mayoría admiten que entre “los adultos” del bloque existe actualmente un “conflicto político”, entre la DC y el PC que no les permite oficializarse aún como coalición política. Sin embargo, los nóveles líderes señalan que “no nos corresponde decidir a nosotros” al respecto.

Los dirigentes juveniles creen que esas diferencias, que mantienen, no pueden coartar la necesidad de alianza. Ruiz, de la Juventud Demócrata Cristiana, comenta que “no en todo opinamos igual, sí hay diferencias”, pero éstas no constituyen un obstáculo. “La idea es poder construir a partir de lo que tenemos en común. Obviamente van a a existir diferencias, y no sólo entre el PC y la DC, también entre los radicales y los socialistas, por ejemplo. En el tema de derechos humanos tenemos posturas súper distintas. Pero esto se trata de hacer un esfuerzo”, agrega Ruiz.

“Las diferencias vamos a ir viendo en el camino cómo se van resolviendo”, apunta el radical Hernán Hernández, quien compara a esta nueva fuerza que proponen con el Frente Amplio uruguayo, integrado por sectores de centro y de izquierda progresista y liderado por el presidente José Mujica.

“El tema del qué somos como conglomerado, si lo comparamos con el Frente Amplio, puede ser por cuantas visiones distintas están incorporadas en este conglomerado. Pero ellos tiene su estructura orgánica, con sus estatutos y su secretario. En cuanto a lo formal no creo que vayamos a funcionar así. La idea es reunir la mayor cantidad de voluntades posibles para cambiar lo que hoy día la gente efectivamente quiere cambiar. Lo que nos une es lo que hoy en Chile se levanta en materia de cambios importantes en lo educacional, constitucional, salud, trabajo, previsional”.

“Hoy día creemos que hay cosas que sí o sí tenemos que cambiar y si estamos todos juntos empujando para cambiar esas cosas posiblemente lo logremos, pero si seguimos metiendo las diferencias en esto, claramente no vamos a cambiar nada ni en lo que tenemos diferencias ni en lo que nos une”, agrega el discípulo de José Antonio Gómez.

César Valenzuela, considera que el pacto “es algo que requiere varios pasos. Este es el primer paso, el acuerdo, porque esto evidentemente no se puede limitar sólo a quienes hoy estamos suscribiendo el acuerdo. Nosotros esperamos que puedan existir más agrupaciones que se sumen a esto. Después del 30 de junio va a haber otros paso y después, en marzo, probablemente otro”.

“Las trabas a la conformación de un nuevo pacto político tienen mucho que ver con simbolismos. El pacto con la DC y el PC funciona desde hace tiempo en universidades y colegios. Osea, no podemos negar una realidad. No puede ser que un escenario internacional político tan lejano nos esté obstaculizando. Que por lo demás son meras declaraciones, no son participaciones directas. No nos puede estar aislando de la necesidad de constituir este pacto electoral y derrotar a la derecha. O sea ese es el objetivo”, agrega el ex dirigente estudiantil del movimiento pingüino del 2006.

El comunista Camilo Ballesteros, que el año pasado trabajó junto a la DC en su candidatura a alcalde por Estación Central, manifestó que “si prefiriéramos el segundo paso que es ver las diferencias, todavía no tendríamos documento. Lo que hoy día plantea el documento es que podemos estar juntos”.

“Lo importante de esto es la manifestación de las confianzas que hemos hecho, de pensar que vamos a crear un conglomerado político para veinte años más y proyectarnos hacia allá, y pensar las plataformas programáticas, porque hoy todos compartimos que la sociedad chilena no da para más y queremos cambiarla. Acá hay un pacto que ya se armó”, sentencia el PPD José Alfredo Toro.

Cómo nació el documento

En enero de 2011, meses antes de que comenzaran las marchas del multitudinario movimiento estudiantil, los dirigentes juveniles de todos los partidos de la hoy Nueva Mayoría hicieron los primeros contactos para unir fuerzas. César Valenzuela cuenta que “este esfuerzo comenzó en el año 2011, cuando hicimos una convocatoria desde los partidos de la concertación y las juventudes comunistas, fue una convocatoria amplia. Incluso participaron en la primera reunión el PRO, el Partido Humanista, una serie de organizaciones. Pero, sin el ánimo de entrar en polémicas, hubo muchas organizaciones que tuvieron que ir a pedir permiso a sus partidos adultos y no los autorizaron”.

Luego del trabajo conjunto realizado por más de dos años, hace un mes y medio los dirigentes se juntaron para oficializar la alianza. “Se trabajó por más de un mes. Es un documento chiquitito, de tres páginas, pero cuesta ponerse de acuerdo completo en todo”, explica el ex presidente de la JS, quien añade que el objetivo del grupo es ampliarse a otros partidos y fuerzas sociales. “Hoy estamos haciendo una invitación son exclusiones a quienes están en la oposición”.

Revolución etaria

En los veinte años de la Concertación, los ministros y subsecretarios fueron casi siempre autoridades de amplia experiencia y muchas veces avanzada edad. Ver a un menor de treinta años en una secretaria de Estado habría sido una rareza. A esa tradición generacional es a la que la Nueva Mayoría juvenil le quiere hincar el diente.

Camilo Ballesteros, considera que “somos futuro, pero también somos presente. Esperamos que las juventudes políticas tengan protagonismo, estén relacionadas con los movimientos sociales, y que no simplemente las juventudes políticas siempre estén ahí esperando que les digan ‘haz a, haz b y haz c’, por eso nosotros también optamos por esta alternativa”.

EL líder de la DC, por su parte, asegura que “queremos participar y queremos tener una gran incidencia”, así como el representante del PPD cree que “no puede ser que cuando vuelva a gobernar la presidenta Bachelet, vuelvan las caras ilustres que han gobernado este país durante mucho tiempo. No puede ser que un ministro de Allende vuelva a ser ministro transcurridos cuatro años de oposición. 30 años en el poder es mucho tiempo. Entonces, finalmente esto también es una señal de que estamos en política; queremos poder, queremos gobernar para hacer las transformaciones”.

César Valenzuela, quizás el más “viejo” en política del grupo, compara el desafío del conglomerado juvenil con la participación que tuvieron figuras sub 30 en el gabinete de Eduardo Frei Montalva, como Andrés Zaldívar a fines de los ’60: “La conformación del gabinete del Presidente Frei padre fue una generación de gente de 20 y tantos años. Se produjo una verdadera revolución respecto a quien debería ocupar los cargos públicos”.

Revisa el documento completo aquí: