Famosos:

1- Famoso fome: Usas el Twitter como un medio de comunicación institucional por obligación, porque “tienes que estar ahí”. La cuenta no siempre la manejas tú; y sólo te remites a “entrar a la red” cuando la agenda te obliga, ya sea para aclarar un malentendido o compartir la columna de turno que la esté rompiendo en Facebook. Si estás en campaña, como @camila_vallejo, aparecerán tuiteos automáticos como “He publicado 8 fotos en Facebook en el álbum ‘Trabajadores de la clínica Vespucio y Dávila mantienen huelga'”. Lo fome se extremiza si además tipeas mal, a lo Marta Lagos (@mmlagoscc).

Sea cual sea el tema comentado, el famoso fome elabora todo su discurso tuitero como si al frente tuviera a Fernando Paulsen preparando la contrapregunta. No hay riesgo al error.

Punto a favor: gracias a tu nivel de fama puedes tener 800 mil seguidores con apenas tres tuits en la historia, a lo Ricardo Lagos Escobar. Crack.

2- Famoso bacán: Usas Twitter como si no fueras famoso. Eres un loquillo, te dan lo mismo las formalidades y opinas de lo que sea, aunque a veces metas la pata. Prócer de los famosos bacanes es el Almirante Edmundo González (@edmundog190), quien siendo comandante en jefe de la Armada osó recibir al invierno tuiteando “Se han puesto a pensar que esta noche es la noche más larga del año??”.

3- Famoso de Twitter: Twitter y sólo Twitter te dio la gloria nacional de la que hoy gozas; ya sea la hayas conseguido por las buenas o por las malas.

Por las malas, destaca por sobre todos @cokep, tristemente célebre por matar a cuanto cristiano octogenario se le cruce por la mente. Entre los lamentables también aparece @elquenoaporta, “celebridad” opinóloga que se juntó con Piñera cuando su popularidad se acercaba a las nubes y que prestó asesorías al Mineduc y al Mideplan. Caso aparte es @ssiiaabb, espectacular y reconocido personaje nacido en Fotolog, que odia a las gordas pobres y amenaza con suicidarse de cuando en vez.

Otros: @flaitechileno, @stark.

No famosos

4- Periodista: Tu rol en Twitter es informar, seas o no periodista. Aunque todos ya sepamos que Camilo Escalona aceptó ser candidato, tu personaje te obliga a postearlo con un gigantesco “ESTÁ PASANDO”. El complejo de Mauricio Bustamante le da sentido a tu existencia, la que también retuitea “se necesitan dadores de sangre”, imágenes de ancianos perdidos y la graduación de todos los temblores que azoten a nuestra patria. Cuando pasó lo de “Antares de la Luz”, compartiste todas las fotos Wanted de la PDI. Breaking News o muerte.

5- Banal-tierno: Adhieres a causas políticas tales como “Que venga Justin Bieber” o “Selena Gómez es mejor que xxxxx”. De esa forma, y sin importante absolutamente en nada el repudio de los irreverentes, ejerces tu pueril ciudadanía pintada de rosado. Subes fotos demostrando que eres bell@ y te regocija un RT a tus expresiones coquetonas: “KELO QUE ME APAPACHEN”. No le haces daño a nadie. Vives y dejas vivir. Ergo (?), buena onda.

6- Banal aweonao: Usas Twitter como si fuera Facebook y viceversa. Los 140 caracteres ideados para que la opinión derroque gobiernos cual Primavera árabe (?) no los usas con ningún objetivo definido. No opinas ni te la juegas por causa alguna. El uso de tu cuenta lo limitas a registrar una y cada una de las acciones de tu vida cotidiana, tales como “medio taco en la autopista”, “chato en el supermercado” o “no me gusta la lluvia”. Como no calientas a nadie (ni erótica ni intelectualmente) hartas a tus seguidores y terminas siguiendo al triple de quienes te siguen a ti. Mal.

7- Irreverente: Sindicado como “hater” por los especialistas en Tendencias, comentas todo (porque “sabes” de todo) en una constante búsqueda por ser “diferente”, “dar en el clavo” y enseñar cual pedagogo los preceptos de ética y moral. Tus disciplinas favoritas son la política, la música y el deporte. En cada una de ellas, te posicionas como si fueras Ascanio Cavallo, Mauricio Jurgensen y Danilo Díaz, respectivamente. A juzgar por tu arrogancia, los premios nacionales son poco para tu inteligencia superior. Nicanor Parra es tu bandera. @nacholira: chaquetea y se las sabe toas.

8- Parodia: Como una forma de hacer humor y alegrar la vida decidiste dedicar horas de tu semana a mantener una cuenta parodia de algún famoso chaqueteable. Un hit mundial es la parodia del abogado ultraderechista Axel Kaiser (@AXELCAISER), quien la rompe yendo contra la hegemonía ética posteando cosas como “No se le pueden cortar las alas al emprendimiento y el egoísmo racional. Feliz por ejecutivos de farmacias. VIVA LA LIBERTAD!”. Tributo a la genialidad es la que se burla del political cientista Patricio Navia (@naviaduck). Ayer, cuando RN anunció su acuerdo con partidos opositores para decirle chau al binominal, escribió “And all los weones celebrando the change of the binominal. Los vieran your mothers, idiots culiaos. Shame on you”.

Referente internacional para aprender: @norcoreano.

9- Sobreideologizado: Ves al demonio capitalista en cada letra de tu teclado. Uno y cada uno de tus followers es un potencial paco infiltrado y uno y cada uno de tus following es parte esencial de la masa popular que te seguirá en la batalla por el socialismo. Por eso, retuiteas hasta los DM de @rvfradiopopular, seguro de que la información es trascendental para que tu TL se una al marxismo leninismo.

Pero la revolución tuitera no sólo afecta a los radicalizados de izquierda, pues también están los talibanes del pajarito jugados por las ideas de la derecha, léase @PabloLirar, quien en 140 caracteres cree lanzar irremediables misiles de libremercado.

10- Tuitero Sernac: No estás ideologizado, pero no quieres quedarte fuera del carro de la victoria de las movilizaciones. Por eso, prudente y responsable, te restringes a exigir que se cumpla la ley. Te quejas por cosas como “pésimo el servicio de Vomistar, una vergüenza”, o “impresentable que el CDF transmita el partido x con sólo dos cámaras. Devuelvan la plata”. Si te adelantas, serás bien retuiteado. Debes cuidar tus denuncias para no ser considerado latero.