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Mundo

15 de Julio de 2013

Greenpeace la hizo de nuevo en una central nuclear francesa

Varias decenas de militantes de Greenpeace se introdujeron esta madrugada en la central nuclear de Tricastin, en el sur de Francia, y desplegaron pancartas en su interior para denunciar el estado de las instalaciones y exigir su cierre para evitar “una catástrofe”. El Ministerio del Interior, a través de su portavoz, Pierre-Henry Brandet, indicó que […]

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Varias decenas de militantes de Greenpeace se introdujeron esta madrugada en la central nuclear de Tricastin, en el sur de Francia, y desplegaron pancartas en su interior para denunciar el estado de las instalaciones y exigir su cierre para evitar “una catástrofe”.

El Ministerio del Interior, a través de su portavoz, Pierre-Henry Brandet, indicó que habían sido detenidos antes de las 11.00 locales (09.00 GMT) más de una veintena de miembros de Greenpeace, entre los que había franceses, pero también de nacionalidad italiana, rumana y española.

Brandet, en declaraciones a la emisora de radio “France Info”, indicó que el resto de los militantes que aún permanecen en el complejo están bajo control.

También quiso insistir en que la cincuentena de gendarmes que habían acudido a la central para hacer frente al incidente no habían intervenido de forma más contundente porque eran conscientes de que se trataba de una acción “de comunicación” que no planteaba riesgos de seguridad.

Una responsable de la Autoridad de la Seguridad Nuclear (ASN) señaló en la misma emisora que “la seguridad no está en cuestión” porque los miembros del colectivo “no han ido al edificio del reactor”.

Sophia Majnoni, responsable de acciones de Greenpeace, explicó a la emisora de radio “France Info” que los militantes “llegaron a la zona nuclear” de Tricastin “sin problemas” y que habían proyectado -mediante un efecto de iluminación- una fisura en el reactor número uno del complejo, para recordar las que se han descubierto en esas instalaciones.

En una fotografía divulgada por la asociación ecologista también se podía ver cómo habían desplegado una pancarta verde en la que estaba dibujado el perfil de François Hollande con un mensaje entre signos de interrogación “¿Presidente de la catástrofe?”

“Lo que pedimos a François Hollande es que reaccione”, subrayó Majnoni.

En un comunicado, la asociación indicó que sus activistas, que se introdujeron en las instalaciones a las 05.20 locales (03.20 GMT) no se irían mientras el presidente de la República no les dé “garantías sobre el cierre de esta central”, que se encuentra en el valle del Ródano a una treintena de kilómetros al norte de Aviñón, consta de cuatro reactores y lleva 33 años en funcionamiento.

Fuentes de la compañía EDF que explota el complejo de Tricastin hicieron hincapié en que los activistas ecologistas no habían conseguido introducirse en las “zonas sensibles”.

El responsable de las campañas antinucleares de Greenpeace, Yannick Rousselet, justificó la operación porque para que se cumpla la promesa electoral de Hollande de reducir el peso relativo de la electricidad de origen atómico al 50 % en 2020 (ahora ronda el 75-80 %), habría que cerrar dos centrales y no sólo una, como contempla el Gobierno con la de Fessenheim.

Rousselet añadió que la de Tricastin “es una de las centrales que presenta prioridad” para ser clausurada por su edad, los problemas detectados (como fisuras) y su ubicación en una zona muy poblada, en el valle del Ródano y muy cerca de la costa mediterránea.

Los ministros de Interior, Manuel Valls, y Ecología, Philippe Martin, ha encargado un informe sobre esta intrusión.

En Francia hay 55 reactores nucleares y Hollande ha anunciado su intención de cerrar Fessenheim en Alsacia, que es la más antigua, en el marco de la reorientación de la política energética de Francia en favor de las renovables.

Paralelamente, se está construyendo un nuevo complejo atómico en Flamanville, con un reactor de nueva generación EPR, que debe conectarse a la red en 2017.

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